"GRANADA: ALDEA SEÑORIAL" DE
JORGE E. ARELLANO
Isidro Rodríguez Silva
GRANADA: ALDEA SEÑORIAL, del doctor Jorge Eduardo
Arellano, es el más reciente libro publicado por el Fondo Editorial CIRA de la Colección
"De tierra cálida", destinada a la publicación de obras sobre la cultura,
gentes y ciudades de esta tierra de caracterizado clima tropical. Toma su nombre de un
poemario de Santiago Argüello (1871-1940).
Jorge Eduardo Arellano plantea en su introducción que Granada es un
pólis auténtica, es decir, su reconocimiento e integración a la naturaleza, equilibrio
ausente en la gran ciudad de nuestra época; y a la superación de lo útil y funcionar a
través de una plena convivencia humana ejercitada en sus calles, plazoletas y demás
centros públicos.
Además, Granada de Nicaragua posee cinco de los elementos básicos de
toda verdadera ciudad: arquitectura monumental, estilos artísticos bien definidos,
extensión regular, clara diferenciación de clases sociales y equilibrio con el entorno
social.
En el capítulo LEON y GRANADA: CIUDADES RIVALES Y HERMANAS,
el doctor Jorge E. Arellano nos explica que tanto León como Granada son dos ciudades que
están indisolublemente unidas desde su fundación en 1524, además de que son las
gestoras de la nacionalidad nicaragüense, pero con un sentido histórico distinto: León
con un fundamental carácter expansivo y defensivo del territorio conquistado y Granada
como base de exploración para encontrar la salida o desaguadero al Atlántico.
Aunque ambas ciudades representaban el momento de la independencia
política de España, su rivalidad se daba por la lucha del poder material y económico,
por eso la pugna se daba entre granadinos propietarios -herederos de las estructuras
coloniales que pretendían conservar aristocráticamente- y los leoneses de extracción
social media -muchas veces universitarios- identificados con la ideología liberal.
En CARACTER Y ESTILO DEL GRANADINO nos muestra una
radiografía de forma de ser y del sentir de los habitantes de Granada: su apertura y
extraversión al contacto diario con su entorno, su carácter de aventura y el espíritu
emprendedor; hospitalario y generoso con el extranjero; su vocación con el comercio o su
capacidad por hacer dinero; su anti-intelectualismo por su desprecio al intelectual;
propiciando la tendencia de la crítica aldeana, eso sí, un extraordinario sentido del
humor junto a una personalidad imaginativa y la elegancia que se transformó en la
categoría estética del vivir del granadino.
En Granada la única hace una descripción de su arquitectura colonial: El
parque Colón, la Catedral, la Cruz del Siglo, la Plazuela de los leones, el Portal de los
leones y su integración de estilos.
En todo este importante libro de la vida nacional, el doctor Jorge Eduardo
Arellano nos brinda distintos aspectos de la vida de Granada, un recorrido por la Granada
en sus tres siglos de existencia su etapa funcional (1524-1824); la expansión comercial y
colonizadora (1540-1600); Primer auge económico (1601) y ataques de la piratería
(1665-1681); recuperación y defensas militares en el siglo XVIII, los testimonios de los
viajeros ante el incendio de Granada y su reconstrucción en la segunda mitad del Siglo
XIX.
En esta obra, Jorge Eduardo Arellano (1946), hijo predilecto de Granada, a
través de trece ensayos -algunos redactados y difundidos desde 1987- estructura con
acuciosidad, amor y humor una caracterización histórica-cultural de Granada y lo
granadino.
Panorámica que completa con un artículo sobre el archivo de la
prefectura y la municipalidad de Granada (1856-1893) rescatado en 1992 bajo su dirección
y con la inclusión de tres apéndices: "Exequias y fiestas reales en Granada (1789)
por Pedro Escalente Mena; "la Granada que yo conocí" (costumbre antes del
incendio) por José Dolores Gómez y un listado de la "Tesis de la Universidad de
Granada" (1895-1959).
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