LA NACION REPORTA 722 NICAS DEPORTADOS DE COSTA
RICA
Carlos Hernández
San Carlos y Los Chiles, Costa Rica (La
Nación)-- La cosecha de café, la zafra y los rumores de buenos salarios atraen de nuevo
a cientos de nicaragüenses ilegales hacia Costa Rica.
Aunque la cifra que logra ingresar es muy superior a la de los detectados,
sólo en los primeros cinco días del año, 722 personas fueron devueltas, según
confirmaron agentes de la Policía de Migración y la Fuerza Pública.
Todos estos ilegales regresaron por el puesto limítrofe de Los Chiles,
hacia el puerto de San Carlos, a través del río Frío que desemboca en el río San Juan.
Sólo a las 9 a. m. del miércoles 6, 112 ya iban camino a casa, pero tres
horas más tarde otros ocho aguardaban el retorno en San Humberto de Los Chiles y 60 más
en San Antonio de Upala.
En cada uno de estos viajes en lancha, el Estado costarricense gasta
¢16.000 colones en combustible. Los principales lugares de ingreso son México y San
Antonio de Upala, Medio Queso de Los Chiles y Pocosol de San Carlos. No obstante, también
hay quienes gastan más y llegan hasta La Tigra y Fátima de Sarapiquí, para luego
caminar a Puerto Viejo.
En algunos casos continúan hacia Guápiles, en Pococí de Limón, y al
Valle Central, lugares donde en criterio de los mismos ilegales, hay menos controles.
En su mayoría, los que vienen son muchachos entre 13 y 22 años que
laboran como peones agrícolas, albañiles o carpinteros; proceden de los departamentos de
Matagalpa, en el Norte; Chinandega y León en el noroeste; Managua, la capital; Granada en
la zona suroriental, y Rivas y Río San Juan en el sur.
De acuerdo con informes de Migración, junto a muchos ilegales que llegan
al país por primera vez también retornan aquellos que salieron clandestinamente entre el
10 y el 26 de diciembre con la idea de pasar las celebraciones de Navidad y año nuevo con
sus familiares en Nicaragua. Se estima que en ese período salieron 15.000 personas por el
sector de Los Chiles, algunos con papeles en regla y otros indocumentados.
Las autoridades migratorias se han percatado que muchos nicaragüenses con
cédula de residencia salieron clandestinamente para evitar el pago de impuestos de salida
y entrada. Un total de 50 dólares (14.000 colones).
"Si este documento no tiene ningún valor para qué lo dan las
autoridades costarricenses", reclamó Julián Díaz López.
Funcionarios de Migración explicaron, sin embargo, que la cédula de
residencia no es un pasaporte.
|