Entrevista con Luis
Raúl Cerna
Diecisiete congresistas norteamericanos, entre senadores y representantes
llegan a Nicaragua este viernes 14 de enero, ¿a qué vienen? Hay que preguntárselo a
Luis Raul Cerna, un nicaraguense que se nacionalizó norteamericano tras irse al
autoexilio y quien ahora forma parte de los "gringos caitudos"(según los
bautizó Antonio Lacayo) que reclaman sus propiedades expropiadas por el gobierno
sandinista.
Cerna, otrora amigo de Anastasio Somoza Debayle, fue dueño del cuarto
capital de Nicaragua, tras los mismos Somoza, los Pellas y los González de Diriamba. En
la lucha de los confiscados por recuperar sus bienes, la familia Cerna continúa
insistiendo.
Don Luis Raul señala que él ha recuperado muy poco hasta ahora, aunque
ha logrado sentencias legales favorables. "Lo que recuperé fueron bonos, y en ese
momento por miedo o por lo que sea, la mayor parte lo vendí a doce centavos de córdoba,
lo cual es muy poco para la rentabilidad que tenían mis empresas", dice don Luis
Raul.
"Yo tengo dos fallos del poder judicial, inclusive de la Corte
Suprema de Justicia, pero no hemos obtenido el éxito deseado para que nuestro objetivo se
cumpla. Fue una lucha tremenda, y como el poder judicial es el pilar fundamental de la
democracia en Estados Unidos, nuestra lucha le interesó a Washington, no sólo porque
represento 28 ciudadanos norteamericanos, sino porque creen que la verdadera democracia es
cumplir los mandatos judiciales", dice Cerna.
Por otra parte, algunos congresistas norteamericanos hicieron suya la
lucha entre nicaraguenses, respaldados por los superpoderes, que se realizó en Nicaragua,
uno de estos, es el poderoso senador republicano Jesse Helms, quien impulsó la asistencia
a la contrarrevolución y a sus dirigentes,durante los años ochenta.
En el Congreso, el poder de Jesse Helms, es casi omnímodo tras más de
treinta años de estar representando a Carolina del Norte en el Senado norteamericano y
ejercer la Presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso. Este cargo de
Helms le ha permitido incidir en las relaciones exteriores de los Estados Unidos, tal como
fue sentido en carne propia por el Gobierno Sandinista en Nicaragua y por Fidel Castro en
Cuba.
Precisamente uno de los últimos triunfos de Helms es la ley Helms-Burton
que puntualiza una serie de medidas económicas en contra de Cuba que sólo deben
rescindirse cuando este país entre en una distinta forma de gobierno. Es decir, cuando
Fidel Castro no esté al mando de Cuba. La ley ha sido considerada injusta por muchos
gobiernos del mundo.
Mientras tanto, don Luis Raul Cerna, su esposa Olguita Arguello de Cerna y
sus hijos, han logrado establecer relaciones cercanas de amistad con el poderoso Helms.
"Hace diez años pedí audiencia con él, me recibió y desde allí
hemos entablado una buena amistad. Fui a North Carolina y pienso que la razón de esta
amistad es porque a él le gusta la franqueza. Le gusta que le digan las cosas, la verdad,
cualquiera que ésta sea y yo he
procurado decir verdad, y nunca me han agarrado en una mentira . Yo
fui a pedir esa audiencia porque pensé que era un hombre interesante y quería
conocerlo."comenta Cerna.
-¿Entonces tal vez podrá comentarme qué pasó con las promesas a
los confiscados?
-Soy un hombre de fe y aunque he pasado, ocho, diez años en este calvario
y tengo los fallos del poder judicial, yo tengo fe que vamos a ir recuperando aunque sea
lentamente.
Yo deseo tanto para Nicaragua, porque nací aquí y cuando veo tanto
progreso en los Estados Unidos, de repente quisiera traerme el Capitolio para acá. Ahora,
el Senador Helms dice que en los Estados Unidos no hay ciudadano de segunda, que todos son
iguales, por eso es que él se preocupa por nosotros.
-Ya que usted es un gringo caitudo y entra y sale del Congreso con
tanta familiaridad, ¿podemos esperar que usted se lance para candidato en algún cargo
del partido republicano?
-Es que yo estoy ya "tan too late", tan mayor, que ya no puedo
aspirar a ningún puesto. Si tuviera menos años , aspiraría y creo que lo conseguiría,
pero yo ya no estoy en capacidad de hacerlo.
-¿Cómo piensa que podría reactivarse el país?
-Nicaragua se está abriendo al mundo entero. Ví que llegó un barco
entero de turistas a San Juan del Sur, si así sigue, Nicaragua va a mejorar, pero yo si
pudiera, ayudaría que todos esos campos de León y Chinandega se volvieran a convertir en
algodonales. Creo que el gobierno haría un buen negocio al subsidiar a los agricultores.
Si el gobierno perdiera unos tantos dólares en subsidiar a los algodoneros, ganaría por
el retorno del dinero de cada trabajador que lo gasta de una forma o de otra en el país y
allí viene el retorno del dinero al estado y se le da trabajo a quince, veinte mil
personas.
-Habla del retorno a la agricultura, a la ganadería, !pero no hay
préstamos!
-Hay que buscar esos préstamos de donde sean. Este país ha sido
eminentemente agrícola y ganadero y no debíamos estar importando ni arroz, nui frijoles,
ni nada de lo básico. Y sí fomentar que los viejos productos vuelvan a levantarse. Todo
esto es inversión. Si el gobierno obtiene dinero de una siembra de tomates, está
ganando, porque el tipo que perdió, obtuvo una experiencia y ya no va a volver a perder.
Sea cacao, sea maní, lo que sea, pero hay que trabajar la tierra y dar trabajo a toda la
gente.
Responde un señor de experiencia quien insiste en que el trabajo es
realmente la única forma de salir adelante en la vida. Lo dice él mismo quien de
adolescente empezó a comerciar víveres en la montaña matagalpina. Luego se convirtió
en dueño de fábricas, de cine, de empresa de electricidad, de transporte, de edificios.
Ex-VicePresidente de la Cementera Canal de Nicaragua y fundador de la
Cementera Insa en Costa Rica, el señor Cerna trabaja con sus hijos ya a menor escala la
mina de yeso de Santa Rosa del Peñón, en donde se dió aquel asesinato de la
sindicalista Lidia Maradiaga, quien murió a manos de un sargento de la Guardia Nacional
que buscaba más bien al hermano de la occisa.
Actualmente el señor Cerna se ha establecido en Florida, Estados Unidos
desde donde impulsa la lucha a favor de los confiscados en Nicaragua. Y tal vez a esto es
que vienen los 17 congresistas mencionados al inicio de esta nota. A insistir. Y el
todopoderoso Helms respalda. A ver qué pasa...