NAVIDAD SIN CHOMPIPE
Byron Molina P.
Pasó como pasa todo en Nicaragua, se fue la Noche Buena y dejó el sabor
amargo en el gasto de todos, sobre todo los padres de familia que son los que ponen el
dinero para ver feliz a sus hijos, aunque sea el rato de abrir los regalos y comer la
gallina... los que pudieron, o el nacatamal.
Me pregunto quién pensó en los menesterosos, toda la pobretería que
mira y se rasca la panza del hambre, moscas de vitrinas y escaparates de tiendas que no
les queda otro camino que saciar su hambre con los ojos. Niños harapientos envidiando la
suerte del pudiente, helados los pies por falta de un par de zapatos, aunque sean rotos,
temblando de frío por falta de ropa que los cobije.
Es triste escribir sobre esto, no gusta recordar al amigo pobre. Recuerdo
que no hace muchos años la Comuna le regalaba juguetes a una gran cantidad de niños,
ahora no se acuerdan de hacerlo, no les da la gana o no hay conciencia. ¡Cuánto cuesta
ver la risa de un niño!
Si miro la otra cara de la moneda, veo: chompipones llenos de chompipe, no
se atreven a ver al pueblo desde sus camionetas con sus vidrios ahumados, pasan raudos
donde miran una mano extendida pidiendo aunque sea un mendrugo, hubiesen gastado en ellos
lo que cuesta un puro que creen que les da la personalidad que tenía Somoza.
¿Para dónde vamos? ¿Quiénes son nuestros hermanos? Miramos la pobreza
a vista de pájaro y no hacemos nada por solucionar el problema que seguirá por muchos
años notando la clase de políticos que se avizoran para este siglo venidero. Ninguno
tiene el carisma que Nicaragua necesita. Por esto aún se recuerda con mucho cariño a
Evita Perón, dama argentina que consoló a los pobres de su patria.
Noto el gesto de nuestra primera dama, pero no puede con todo el problema,
me atrevo a decir que le faltó más colaboración de todos los que están "mamando
la teta", les hubiera pedido por los menos mil córdobas por persona. ¿Cuántos
colaboraron con ella? Los que lo hicieron reciban sinceramente mis felicitaciones.
El por qué se tiene estas diferencias de clases, no lo concibo ni lo
haré jamás, nuestra religión la crítica pero no hace nada por solucionarlo, el oropel
es lo más importante, ¿Qué pensará Dios al ver estas anomalías que pasan por acá? Y
no solamente es en Nicaragua, sino que en todo el mundo.
Desgraciadamente es un problema que viene de generación a generación,
pero es bueno decirlo y tenerlo latente para el futuro, tocar la parte neurálgica a todos
los gobernantes venideros. Hagamos un mea culpa y volquemos nuestros corazones, sé que
nos sentiremos mejor al sentir la paz que servirá para la comunión de nuestro espíritu.
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