|
El acné vulgar puede clasificarse
cualitativamente, según el tipo de lesión clínica predominante (Tabla III), y/o
cuantitativamente según la cantidad de lesiones presentes en cada paciente (ver Tabla
IV), en diversos grados.
TABLA III |
ACNE
VULGAR. CLASIFICACION CUALITATIVA |
|
|
|

|
ACNE FISIOLOGICO. PREACNE
Las primeras manifestaciones
aparecen precozmente en ambos sexos, en las niñas ya en la época premenstrual. Es tan
frecuente que por ello se ha denominado acné fisiológico, como parte de los cambios
puberales. Se presenta fundamentalmente en la piel de frente y mejillas en forma de una
hipertrofia de las glándulas sebáceas con dilatación e hipercornificación de los
folículos, dando un aspecto clínico de piel «grasa» y «rasposa».
Son formas clínicas muy monomorfas,
donde sólo se observa, además del aspecto seborreico de la piel, algún comedón
incipiente. Unicamente puede llegar a aparecer alguna pápula aislada por manipulación,
principalmente en las mujeres, en la época premenstrual. Presentan un curso rápido, de
pocos meses, evolucionando después bien hacia un acné más intenso o desaparecer
totalmente sin que el adolescente vuelva a presentar otras lesiones posteriormente.
ACNE GRADO I
Suele aparecer entre los 15 y los 17
años, tras las lesiones de preacné. Las lesiones se localizan en la cara,
predominantemente en la frente y/o las mejillas. Clínicamente comienza a apreciarse un
polimorfismo de las lesiones coexistiendo comedones abiertos y cerrados con pápulas y
algunas pústulas superficial. El comedón abierto es la lesión característica de este
tipo de acné. La presencia de un mayor número de comedones cerrados y de lesiones en
pecho y en espalda es un indicador de que el acné va a ser de más larga evolución y
probablemente de una evolución hacia otra forma más grave de la enfermedad.
ACNE GRADO II
La aparición de la denominada
pústula folicular profunda va a marcar el paso evolutivo del acné grado I al acné grado
II. Las pústulas se originan por la reacción inflamatoria que ocasiona en la dermis el
folículo pilosebáceo alterado. Es habitual que muchas de ellas aparezcan tras la
manipulación, es decir, por intento de expresión digital de una pápula previa.
Tanto el acné grado I como el II
son de evolución crónica, de varios meses o años, aunque con tratamientos adecuados
pueden llegar a resolverse en unos pocos meses.
ACNE GRADO III
La característica fundamental es la
presencia de nódulos. Junto al resto de lesiones de acné aparecen lesiones inflamatorias
profundas, dolorosas a la palpación e incluso espontáneamente con sensación de latido.
Estas lesiones nodulares son lentas en su resolución y en los casos con una respuesta
rápida al tratamiento pueden evolucionar hacia formas papulosas más leves, en un
período de 8 a 12 semanas. En estas formas de acné es frecuente la formación de
cicatrices residuales.
ACNE GRADO IV O
NODULO-QUISTICO
En algunos casos, la evolución del
acné tipo III, sobre todo de las lesiones localizadas en mentón, pecho y espalda, puede
seguir un curso desfavorable formando focos de supuración que incluso llegan a afectar al
tejido subcutáneo. Estas lesiones supurativas, abscesificadas, denominadas como «acné
forunculoide», se asocian a la formación de quistes.
Estos quistes pueden llegar a
alcanzar varios centímetros de diámetro y contienen en su interior un contenido viscoso,
amarillento de un olor desagradable muy característico. Este contenido es habitualmente
estéril. Como en el acné tipo III, es frecuente que estas lesiones al resolverse
originen cicatrices varioliformes o den lugar a la formación de cicatrices hipertróficas
o de queloides, sobre todo en pecho, hombros y en espalda. Son formas de evolución
tórpida, rebeldes al tratamiento y con frecuentes recidivas.
|