MODIFICACION
DE LA FLORA BACTERIANA
El
organismo predominante en la flora folicular es el difteroide anaerobio Propionibacterium
acnes. También pueden encontrarse dentro del folículo el P. granulosum, el
Staphiloccocus epidermidis, micrococos coagulasa negativos y la levadura P. ovale. En la
adolescencia, como consecuencia del aumento fisiológico de la seborrea, se produce un
aumento importante de la población de P. acnes. A pesar de ello, el acné no puede
considerarse como una enfermedad infecciosa ya que no existe una relación entre el
número de bacterias y la severidad del acné.
El papel del P. acne en el
desarrollo del acné parece relacionarse más con el microambiente de la región dérmica
en la que vive. Si el medio ambiente fisiológico del conducto pilosebáceo se modifica,
también lo hará el nivel de producción bacteriana de sustancias biológicamente
activas, como lipasas y proteasas, que pueden disolver la pared del conducto, y de
factores quimiotácticos que, al difundirse en la dermis, atraerán a los leucocitos
polimorfonucleares y a los macrófagos y activarán tanto la vía alternativa como la
clásica del complemento. Esta respuesta de tipo inmunológico, junto con la reacción de
cuerpo extraño producida por la salida del contenido folicular hacia la dermis, son las
que convierten una lesión no inflamada de acné en una lesión inflamada.
Existen otros factores que
parecen influir en el acné aunque en ningún caso se haya podido demostrar un papel
importante en la patogenia y/o desarrollo de esta enfermedad. Sin embargo, algunos de
ellos son considerados popularmente como factores patogénicos básicos:
Parece que existe una
susceptibilidad genética a padecer acné. Algunos autores consideran que se trata de una
herencia autosómico dominante con penetrancia variable, mientras otros consideran que es
una enfermedad de tipo poligénico. Se han descrito formas muy graves de acné asociadas
al genotipo XYY.
No existen evidencias que
justifiquen la restricción de determinados alimentos, como chocolate y comidas grasas, en
las dietas de los sujetos con acné. A pesar de ello, si el paciente relaciona claramente
un empeoramiento de sus lesiones con un determinado alimento, es recomendable suprimir o
reducir la ingesta del mismo.
La mayoría de los pacientes
refieren un agravamiento de su acné en épocas de estrés. Es difícil determinar si hay
algún tipo de mecanismo nervioso central u hormonal subyacente o si es la manipulación
de las lesiones lo que agrava el cuadro clínico.
El trabajo en lugares húmedos
(cocinas) y la oclusión de las áreas afectadas pueden producir un empeoramiento del
acné. Se postula que pueda deberse a un aumento de la hidratación ductal, que favorece
la obstrucción del conducto.
La
mayoría de las mujeres afectas de acné refieren un empeoramiento entre los días 2-7
antes de la menstruación. Se desconoce si este efecto es debido a un aumento en la
hidratación del ducto o a la disminución progresiva de los estrógenos por su acción
antinflamatoria. Por otro lado, el aumento de la progesterona en la fase lútea del ciclo
menstrual, como ocurre al inicio del embarazo, puede provocar un agravamiento del acné,
ya que la progesterona parece poseer un efecto androgénico similar al de la testosterona.
El acné vulgar es una enfermedad
cutánea polimorfa que asocia distintas lesiones elementales, lo que condiciona distintas
formas clínicas según la lesión predominante. Afecta fundamentalmente las áreas
cutáneas con mayor densidad de folículos pilosebáceos, es decir, cara (99%), espalda
(60%) y pecho (15%), fundamentalmente en el área preesternal.
Si bien en un paciente
determiando la erupción puede estar formada casi totalmente por un determinado tipo de
lesión, lo habitual es que exista una gran variedad clínica.
Las lesiones de acné pueden
clasificarse en inflamatorias, no inflamatorias y residuales:
Las lesiones no inflamatorias son
los comedones abiertos y los cerrados. El comedón se considera la lesión esencial del
acné. Es una estructura formada por sebo secretado por la glándula sebácea mezclado con
la queratina desprendida del canal folicular que queda adaptada al conducto pilosebáceo,
taponándolo. El comedón abierto, vulgarmente conocido como «punto negro», se
manifiesta como una lesión plana o levemente sobrelevada, cupuliforme, de pocos
milímetros, con un tapón córneo central engastado en el poro del folículo como
consecuencia de una dilatación del conducto hasta la superficie.
El color marrón o negro del
material córneo es debido al depósito de melanina y no a la oxidación de la melanina
como se pensaba hace años. Los comedones cerrados, por el contrario, se caracterizan por
presentarse como pequeñas lesiones microquísticas, blanquecinas o del color de la piel,
sin apreciarse clínicamente el orificio folicular.
Estas lesiones son las
precursoras de las lesiones inflamatorias, ya que la queratina y el sebo contenidos en su
interior al no poder elimianarse hacia el exterior, como en los comedones abiertos, pueden
producir la ruptura de la pared folicular y eliminar su contenido a la dermis,
iniciándose el procesos inflamatorio.
Las lesiones inflamatorias
normalmente derivan de las lesiones no inflamatorias por la reacción que provoca el
contenido intrafolicular al salir hacia la dermis. Pueden ser superficiales y profundas
según el grado de inflamación que se produzca.
Superficiales: Son las
pápulas y pústulas. Las pápulas son lesiones elevadas, eritematosas y levemente
dolorosas a la palpación. Su tamaño oscila entre 1 y 5 mm de diámetro. En su evolución
estas pápulas van a desarrollar en el área central un punto purulento, convirtiéndose
en pústulas, que se desecan en pocos días, desapareciendo la lesión.
Profundas: Son
fundamentalmente las pústulas profundas y los nódulos. Estas lesiones se originan cuando
la reacción inflamatoria afecta a la totalidad del folículo pilosebáceo, alterando la
dermis profunda. Suelen ser lesiones dolorosas y con resolución más lenta, generalmente
varias semanas. Las lesiones nodulares pueden evolucionar desfavorablemente, y formar por
confluencia lesiones quísticas y focos de supuración.
Lesiones residuales: Las
lesiones inflamatorias van a dejar como secuela, tras la resolución, máculas
inflamatorias que pueden persistir durante varios meses y lesiones cicatriciales
deprimidas, de tipo varioliforme, violáceas en principio e hipo o hiperpigmentadas
posteriormente. En el tronco, espalda y hombros pueden desarrollarse cicatrices de tipo
hipertrófico e incluso es relativamente frecuente la formación de queloides.
Ref: Autor C. Ferrándiz
y M.A. Sola, España
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