Los especialistas en medicina
familiar y comunitaria españoles hacen una revisión crítica de la asistencia sobre los
requisitos para una asistencia de mayor calidad.
MARTA COSTA-PAU.- Verse con los ojos del paciente. Sentirse
tratado como un paciente. Ésta es la posición que ha adoptado un grupo de médicos de la
Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria con un objetivo muy preciso: ver en qué falla
y cómo puede mejorar la asistencia en el ámbito de la medicina primaria, el primer
eslabón de la cadena asistencial, la puerta de entrada al sistema sanitario.
El resultado de esta inmersión en el espacio que queda al
otro lado de la mesa es un interesante trabajo de introspección colectiva que aporta una
gran cantidad de material para la reflexión, obtenido desde la experiencia y la
observación cotidiana. El informe, editado ahora en forma de libro, aporta un buen
número de recomendaciones para mejorar la calidad de la asistencia.
Pablo tiene 58 años y tres hijas. Nunca ha estado enfermo,
pero fuma como un carretero. Hace unas semanas fue al médico porque cada noche tenía
fiebre y se sentía cansado. Tras explorarle, el médico le pidió una radiografía de
tórax y un análisis. Cuando fue a recoger los resultados, el médico, sin demasiadas
explicaciones, le pidió una broncoscopia. "Para ver los bronquios por dentro",
dijo. Pablo estaba desconcertado: no sabía qué pensar, pero no se atrevió a preguntar
nada.
Una vez le llevó los resultados de la broncoscopía (en un
sobre cerrado), el médico le dijo que tenía algo en el pulmón y que tenía que
visitarse en cirugía torácica. Le dio un informe en un sobre dirigido al cirujano, con
los resultados de la broncoscopía y las radiografías. Pablo se quedó mudo, igual que su
hija, que ese día le acompañaba.
A medio camino del regreso a casa, su hija decidió volver
para intentar hablar con el médico. Estaba muy asustada y no sabía cómo tenía que
tratar a su padre. Le dieron hora para el día siguiente. Cuando llegó a casa vio el
informe sobre la mesa, fuera del sobre. Su padre, sentado ante la ventana, con la mirada
perdida, ni la había oído entrar.
¿Qué espera Pablo? Un médico
de cabecera amable que capte su estado de ánimo. Información clara y suficiente. Poder
hablar con el médico.
¿Qué encuentra? Frialdad
técnica. Información insuficiente, generadora de dudas y angustia. Barreras de
comunicación.
La historia de Pablo ha sido escrita por un médico. Mejor
dicho, por un colectivo de médicos de familia preocupados por la calidad asistencial que
ha decidido ponerse al otro lado de la mesa para verse con los ojos del paciente.
El resultado es un buen número de historias como la de
Pablo y escenas cotidianas en los centros de asistencia primaria recogidas ahora en el
libro:
Al otro lado de la mesa. La
perspectiva del cliente (Ediciones Doyma, SA), en el que realizan una crítica sin
paliativos de las actitudes y situaciones que originan el desencanto y la insatisfacción
de los usuarios. Porque es necesario que un médico vaya al médico para que se dé cuenta
de hasta qué punto podría mejorar la asistencia.
Los médicos de familia analizan diferentes situaciones muy
comunes en las consultas, y siempre a partir de una historia concreta, responden a una
doble pregunta: "¿Qué espera el paciente? ¿Qué encuentra?".
El trabajo es fruto de la reflexión de la comisión de
mejora de la calidad de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (SCMFiC),
que observó que la atención al usuario seguía siendo una asignatura pendiente poco
discutida en la atención primaria. Los autores aportan sus reflexiones no desde una
visión de despacho, sino desde la experiencia.
El médico de cabecera Pedro Fornés (el nombre es
ficticio), protagonista de la primera de las historias que se relatan en el libro para
incitar a la reflexión, se pone "al otro lado de la mesa", es decir, en la piel
de los usuarios, el día en que empieza a ver borroso de cerca y decide irse a un centro
de asistencia primaria para pedir un volante para el oftalmólogo.
Su percepción de la calidad del servicio es pésima.
Recibe del personal sanitario un trato frío e incluso despreciativo y, tras varias horas
en la sala de espera, obtiene un volante para el especialista para dentro de dos meses.
Aunque amargo, este primer contacto del doctor Fornés con la atención primaria en
calidad de usuario le ha servido para aprender que una asistencia de calidad es mucho más
que una correcta práctica clínica: "Es una atención personal plenamente
satisfactoria y basada en el respeto y la confianza", afirma Ramon Morera, presidente
de la SCMFiC.
En un ejercicio de autocrítica casi insólito, los autores
se proponen medir la eficacia y el buen funcionamiento de la sanidad no sólo en el
aspecto económico, como suelen hacer las administraciones, y destacan la relación de los
profesionales con los usuarios como uno de los aspectos esenciales en la atención
primaria.
Una relación basada principalmente en la confianza, porque
cuando alguien pierde la salud, el médico puede llegar a ser la persona más importante
para él en ese momento, y además de competencia técnica le pide confianza.
La Sociedad Catalana de
Medicina Familiar y Comunitaria propugna en su libro una nueva orientación de la
atención primaria y apuesta por su transformación en verdaderas empresas de servicios.
Ello no será posible, advierte, sin un cambio de las actitudes de los profesionales de
acuerdo con las siguientes directrices:
Capacidad de respuesta. Muchas veces, los
profesionales reciben al usuario con una actitud que se resume con la pregunta ¿y ahora
qué quiere? La expresión correcta debería ser: ¿qué puedo hacer para ayudarle?
Muchas veces, una frase amable del médico es una
demostración de que quiere responder a las demandas del paciente. La respuesta de los
médicos en los servicios de urgencias son motivo de frecuentes quejas de los usuarios.
"Cuando surge una demanda urgente, lo primero que hay que hacer es mirar qué pasa; a
partir de aquí podremos posponerla si es necesario", afirman los autores del
trabajo.
Fiabilidad. Muchos factores, entre ellos la
información coherente, hacen que el paciente considere "de fiar" al médico y
al sistema sanitario. "Demos información clara, sencilla y adaptada a las
características del paciente", se indica, porque en la atención a menudo
intervienen varios profesionales y existe el riesgo de que al paciente le lleguen mensajes
distintos e incluso contradictorios. La puntualidad del médico a la hora de acudir a la
consulta es otro factor que contribuye a dar una sensación de fiabilidad a los pacientes.
Elementos tangibles. La apariencia del
personal y de las instalaciones transmiten al usuario información respecto al valor de la
actividad que se realiza en su interior. El libro insta a los médicos a no olvidar
pequeños detalles que pueden ser importantes. La apariencia de mal estado de los aparatos
o utilaje puede provocar en el paciente desconfianza respecto a lo que se le está
haciendo. O una nota de tratamiento mal escrita, en un trozo de papel y con garabatos,
puede provocar que aquel fármaco no se tome o se tome con desconfianza.
Interacción humana. Una buena comunicación
con el enfermo se consigue sabiendo escuchar, teniendo en cuenta su punto de vista y
manteniéndolo bien informado. "El paciente nos explica sus problemas tal y como los
siente. Nuestro trabajo es ordenarlos teniendo en cuenta que son personas con emociones y
sentimientos parecidos a los nuestros".
Los profesionales. Los usuarios, en el
aspecto técnico, tienen dificultades para percibir la competencia profesional del
médico. Pero si perciben que no es competente, ya no les inspirará credibilidad ni
confianza. "En estos casos tendremos que hacer lo posible para recobrarla, ya que el
usuario quiere sentirse en buenas manos", se indica. Para aumentar la credibilidad es
importante anticipar los riesgos. "A veces, por rutina, olvidamos dar mensajes de
advertencia, como los efectos secundarios de un fármaco, que el paciente debe
conocer".
La continuidad. La creación de vínculos
estables a lo largo del tiempo entre médico y usuario es "una de las virtudes más
sólidas de la atención primaria, ya que es fuente de satisfacción y posee efectos
beneficiosos para la salud. Facilitemos que, en la medida de lo posible, cada médico
visite a los pacientes que lo han escogido. Es más eficiente", concluye el libro.
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