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El fallecimiento del colega
Francisco Espinoza R., acaecido el sábado seis de noviembre, golpea
fuerte y profundo a quienes tuvimos el honor de conocerlo como hombre y
admirarlo como profesional.
Don Francisco brilló con su límpida y ejemplar trayectoria durante las primeras cuatro décadas de este siglo, iniciándose en la dura etapa de 1912, cuando nuestro país, a petición del presidente Adolfo Díaz fué ocupado militarmente por la marinería norteamericana que los políticos conservadores acordaron con los políticos intervencionistas de USA que culminó con el derrocamiento del presidente José Santos Zelaya en 1909. En respuesta a aquella ocupación surgió una pléyade de jóvenes intelectuales liberales en la que descolló Espinoza y de la que formaron parte Juan Ramón Avilés, Hernán Robleto, Enrique Aquino, Andrés Largaespada, y todo el equipo que en 1915 dió vida a "La Noticia", para siempre eterna expresión del periodismo patriótico nicaragüense. Don Francisco sustituyó en algunas ocasiones a Avilés en la dirección de "La noticia" y a Andrés Largaespada en la conducción de "Diario Moderno". Triunfante el liberalismo en 1929, Espinoza rechazó cargos en la administración Moncada. Su argumento revela la rectitud de su carácter. El podía ser más útil a la sociedad como periodista que como funcionario. Y como periodista alcanzó la merecida respetabilidad y el aprecio que le dispensaron siempre correligionarios y adversarios. Era un hombre de garra, un periodista totalmente incapaz de aceptar nunca ningún compromiso que no estuviera sustentado en el ideal de servir a los compatriotas que no tenían voz y dependían para su sobrevivencia de la heroica jornada cotidiana. Muere don Francisco en una pobreza digna, similar a la de Rigoberto Cabeza,s sobreviviendo sus íntimos años de una miserable pensión del INSS. Su dignidad corrió paralela a la de su progenitor el ex vicepresidente de la República, doctor Rodolfo Espinoza, quien prefirió el edxlio a asumir la presidencia espúrea que se lo ofreció al ser derrocado el titular Dr. Juan Bautista Sacasa. Al fallecer don Francisco,
nos sentimos parte de la familia doliente. Como tal, comportimos el dolor
de su hijo, el colega Mario Fulvio.
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