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Las referidas publicaciones ameritan no solamente ser comentadas en un breve trabajo como el presente, sino llevar el tema a un debate nacional en el que se incluya, más de lo estrictamente teórico-, en qué condiciones y realidades se ejerce actualmente periodismo el nicaragüense. Quizás el título más apropiado para este debate sería "El Periodismo por dentro" adquiriendo de previo todos los participantes la obligatoriedad de divulgar, sin restricciones de ninguna clase, cuanto opinen los panelistas participantes. En este Debate el primer tema a dilucidar deberá ser definir a cuál libertad de prensa se refieren los portavoces de la SIP, el origen mismo de esta entidad y los auténticos intereses que representan. Por esta vía se podría establecer si hay o no diferencias entre la libertad que los propietarios de los medios reclaman para sí, o sea la libertad de empresa y la que practican con respecto a los periodistas que venden su fuerza de trabajo a las mismas, es decir los hombres y mujeres que laboran en esos medios. Ahí mismo podría establecerse si los empresarios del periodismo respetan los derechos de sus asalariados a la libertad de expresión que ellos reclaman para sí. La idea de una organización hemisférica conformada por hombres y mujeres de prensa, surgió en los años 50 en Montevideo, Uruguay. Dos de sus principales promotores fueron el periodista peruano Genaro Carnero Checa, seguramente el dirigente gremial continental más relevante del siglo y Carlos Rafael Rodríguez, quien más tarde llegaría a ser vicepresidente de Cuba después de 1959 y quien por muchos años dirigió el periódico "El Pueblo", vocero del Partido Socialista Popular de la Isla. En Montevideo, los delegados norteamericanos concurrentes invitados por los periodistas latinoamericanos, ofrecieron Nueva York como sede de la posterior reunión en la que se consumaría el ideal de la organización continental del gremio. En Nueva York se desvirtuaron los objetivos fundamentales de la original convocatoria. A Carnero Checa y a Carlos Rafael Rodríguez se les impidió participar mediante el simple procedimiento de encarcelarlos en Ellis Island cuando llegaron a territorio norteamericano. Los empresarios decidieron entonces conformar la entidad como un organismo exclusivamente defensor de la libertad de empresa, pero no de los periodistas subalternos, los asalariados del oficio. Y así ha seguido desde entonces, trasladando sus "principios" al resto del Continente. En la Declaración de Chapultepec puede identificarse fácilmente que los periodistas asalariados quedan exentos de derechos frente a sus patrones. A estos últimos les
pasa igual que a los albañiles que Bertold Bretch alude en uno de
sus poemas más celebrados. Ellos construyen los edificios, pero
quienes los usan y usufructúan son los dueños.
Lógicamente no se agota aquí el tema, de allí la necesidad del Debate que proponemos. Hoy, mejor dicho desde hace unos cuantos años, allá por los 60 cuando conceptualizamos el Nuevo Orden Mundial de la Información como una necesidad de los pueblos a ser efectivamente veraz y oportunamente informados, quedan muy pocos periodistas experimentados que no sepan que de todo hay en el planeta de la prensa y por lo tanto nada resulta más regocijante que algunas declaraciones de independencia presunta que se limita, en el fondo, a no querer decir de quién o de quiénes dependen. En consecuencia -muy pocos periodistas por cierto- estimulan la idea de que el periodismo en sí, cada periódico y cada periodista, por evidentes deben ser asumidas, reconocidas y, a ser posible públicamente formuladas. Tal vez esto venga a ocurrir en el nuevo milenio, por ahora se seguirá practicando, lamentablemente, la política informativa del engaño, aunque se diga lo contrario. En el Seminario de la UCA, el Dr. Julián Corrales, según END, dijo que el derecho a informar "debe ejercerse en forma responsable, lo que implica investigar, respetar y ser veraces".. Completamente de acuerdo con usted señor Subprocurador de Derechos Humanos...pero ¿cómo se garantiza que los editores de un periódico, actuando conforme los intereses de la empresa, no oriente lo recabado por los periodistas conforme esos intereses?. Por su parte, el estimado recién cumpleañero Danilo Aguirre dijo una frase lapidaria, según el mismo END del cual es subdirector: "No existe la Etica pública en este país" y la Etica pública, conforme nuestro criterio en donde más debe manifestarse en los medios de comunicación. Realmente la Etica o su cumplimiento
no es un profesionalismo aséptico, sino "beligerante y respetuoso".
¿Se identifican estos valores en las informaciones periodísticas
actuales?. ¿Alguna vez alguien ha encuestado la credibilidad de
los medios, o los intereses que determinan su contenido?
De los viejos tiempos de
la denuncia por la denuncia y que practicamos exitosamente cuando combatíamos
a la dictadura somocista, Nicaragua ha empezado a transitar hacia un nuevo
orden democrático. Para hacerlo efectivo, corresponde a los medios
la mayor responsabilidad. Si no lo entendemos así, será difícil
alcanzar el ideal de un nuevo periodismo, coherente con los ideales que
la sociedad nicaragüense está demandando y que los medios repiten,
pero que no asumen estos ideales no será posible alcanzarlos con
que un gobierno paute más anuncios a un diario que a otro y mucho
menos con establecer "presupuestos de equilibrio" como el que se implantó
en 1979-80.
Cobrar por una aclaración
es más inmoral y delictivo que saquear un Banco.
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