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A continuación reproducimos un comentario interesante sobre una ley que se aprobó hace rato contra la delincuencia juvenil que ha estado aterrorizando a la población del Estado de la Florida, y esperamos que lo lean nuestros legisladores y tomen ese ejemplo para ver de qué manera tratan de aprobar una ley similar, para que en nuestro país se busque la manera de frenar a lo que aquí se conoce por "Pandillas Juveniles", y ver la forma de corregir a estos jóvenes que caen en la delincuencia, estableciendo cursos, o se construya un Instituto de Reformatorio de Menores, para que en este lugar se les enseñe un oficio y con el tiempo salgan graduados de mecánicos, carpintero, albañiles, contadores, etc., Dice el comentario al respecto: "Es honroso para los legisladores de la Florida haber aprobado por unanimidad en ambas Cámaras una ley relacionada con la delincuencia juvenil que tiene todas las características de ser muy efectiva, de evadir subterfugios y, por consiguiente, de ser muy importante para combatir y reducir considerablemente la delincuencia juvenil que ha alcanzado proporciones gravísimas. En muchos casos, a la luz de sus consecuencias, la delincuencia juvenil es más grave y más cruel que la de los adultos. Y, sin embargo, de espaldas a las realidades actuales, a todo lo que han aprendido los jóvenes en programas de violencia en la televisión y muchas otras cosas, se les ha dado un trato benigno como si fuesen los jóvenes de antes. En este comentario editorial no se intenta en modo alguno entrar en detalles acerca de la ley en referencia, inclusive porque un análisis no corresponde a una nota editorial. Pero sí se quiere poner énfasis en que quizás por primera vez, frente al gravísimo problema de la delincuencia en general, se ha visto una actitud sumamente firme de parte del Poder Legislativo de la Florida para luchar contra los criminales que, adolescentes, jóvenes o adultos, aterrorizan a la población del Estado, especialmente en las ciudades. En muchos comentarios anteriores, desde hace muchos años, este diario ha insistido en la necesidad de una legislación vigorosa para castigar a los delincuentes juveniles y también castigar las responsabilidades que corresponden a los padres de familia, según sea el caso. Desde luego, siempre que se compruebe que hay desproporcionada negligencia de los padres, ya que abundan los casos de los que solamente se preocupan por tener hijos, darles dinero para que vivan según las posibilidades económicas de la familia, sin ejercer ninguna vigilancia moral ni física en relación con su conducta. Y en esos casos debe haber responsabilidad criminal, como la hay de carácter civil con respecto a los daños que causan los menores de edad a la propiedad ajena. En la ley que comentamos no parece estar incluido este aspecto de la responsabilidad criminal de los padres, pero sí establece responsabilidades económicas en lo relativo al pago del costo de los programas de detención y rehabilitación de sus hijos. Desde un punto de vista sociológico y moral, se tiene que hacer un esfuerzo por educar a muchos padres de familia que fueron formados en los últimos decenios, cuando se eliminaron de las escuelas una serie de medidas que antes eran eficaces en materia de formar como personas decentes a los estudiantes. En realidad, esos padres de familia --que no son todos, ni cosa por el estilo-- no saben cómo actuar en ciertos casos, inclusive se molestan cuando algún maestro intenta en estos tiempos enseñar cívica, moral y urbanidad, porque ellos no recibieron eso y algunos llegan a creer que se trata de una arbitrariedad o de una imposición impropia.
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