LA CONSTRUCCION DE LA GOBERNABILIDAD DEMOCRATICA EN NICARAGUA ES CRUCIAL PARA EL DESARROLLO DE LA DEMOCRACIA Y EL DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE, CONSTRUIRLA ES TAREA QUE NOS CONCERNE A TODOS
PROYECTO TRIANUAL
POR EL FORTALECIMIENTO DE LA GOBERNABILIDAD
DEMOCRÁTICA EN NICARAGUA
Resultados de la encuesta nacional realizada del 05 al 12 de septiembre de 1999
MODULO GOBERNABILIDAD: EQUIDAD SOCIAL
(LA POBREZA EL PRINCIPAL RETO DE LA DEMOCRACIA EN NICARAGUA)
PATROCINIO
AGENCIA SUECA PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL (ASDI)
Octubre de 1999
INDICE
DETALLE PÁGINA
Pobreza 19
1. INTRODUCCION
El Instituto de Estudios Nicaragüenses (IEN) presenta a continuación los resultados del Módulo "Gobernabilidad: Equidad Social" de la encuesta nacional denominada: "Por el Fortalecimiento de la Gobernabilidad Democrática en Nicaragua", realizada del 05 al 12 de septiembre de 1999. La encuesta fue realizada por el Instituto de Estudios Nicaragüenses (IEN), contando con el patrocinio de la Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI). En días anteriores presentamos el Módulo Gobernabilidad: Reformas Institucionales y el módulo de Gobernabilidad y Justicia, donde anunciamos la presentación posterior de los siguientes Módulos de la Encuesta Nacional.
El objetivo general de la encuesta ha sido el de contribuir al fortalecimiento de la gobernabilidad democrática a través de la identificación de las principales demandas, aspiraciones y propuestas sobre temas de importancia para Nicaragua de parte de la opinión pública, captadas a través de investigación cuantitativa, cuyos resultados permitan a su vez generar el debate en el ámbito nacional sobre las vías que vayan haciendo viables las bases para un consenso nacional básico sobre la gobernabilidad democrática, como forma indispensable para que se pueda lograr la estabilidad a mediano plazo y crear condiciones más seguras para la reactivación económica y social.
El Objetivo específico del Módulo Gobernabilidad: Equidad Social es Auscultar a la opinión pública nacional sobre temas de la Equidad Social, para proveer información objetiva de opinión pública útil a los procesos decisorios en la formulación de políticas públicas, en formación de leyes e insumos para mejorar la calidad de la Equidad Social, objetivo central de la democracia, basados en que la construcción de la gobernabilidad democrática señala, entre otros aspectos, que debe haber correspondencia entre práctica política y opinión pública y efectividad de las instituciones para la calidad de sus servicios a la ciudadanía. A la vez proveer información a los poderes del Estado, a Ministros de Gobierno, a la Población en general, a los Partidos Políticos, a las Alcaldías, a Gremios Empresariales, Sindicatos, a Organismos No Gubernamentales, Comunitarios, Universidades, de manera de facilitar el debate democrático sobre el tema de la Equidad Social de tanta importancia para la vida institucional, la calidad y dignidad humana de los nicaragüenses como expresión de los derechos humanos en Nicaragua.
La muestra:
La encuesta nacional se realizó con el método de probabilidad proporcional al tamaño de la población, en base a datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1995. La selección de la muestra fue trietápica. Primero la selección de los municipios, segundo a partir del total de segmentos de cada municipio, selección aleatoria de los segmentos para la muestra y tercero la selección por intervalo de la vivienda. Se trabajó a priori con distribución global por sexo y edad, de acuerdo a los datos de población y vivienda del censo de 1995. La muestra fue de 1,250 unidades muestrales y se diseñó con intervalo de confianza de 95, y el margen de error para variables claves es del 3%. Representa estadísticamente con ese margen de error a 2,196,612 personas en edad de votar de 16 a más años, de ellas 1,395.482 personas del área urbana y 801,130 personas del área rural, a la vez 670,600 electores del departamento de Managua.
Características sociodemográficas y política de la muestra:
Area, un 64.2 por ciento de las personas encuestadas son del área urbana y 35.8 por ciento del área rural, siendo Managua determinante en el peso urbano de la muestra (34.4%), esto conforme la estructura del Censo Nacional. Un 51.7% son del sexo femenino y el 48.3% son del sexo masculino. La estructura de las edades fue de 24.2% entre 16 y 22 años, un 31.4% entre 23 y 30 años, un 21.2% entre 31 a 40 años y un 23.1% de 41 años de edad a más. Un 44% de las personas encuestadas son de la religión católica practicante; un 24.8 por ciento son católicas no practicantes; un 17.0 por ciento de la religión evangélica; un 13.4 por ciento de ninguna religión y un 0.8 por ciento son de otras religiones. Se observa que de forma acumulativa predomina en Nicaragua la religión católica, pues la mayoría de los nicaragüenses en un 68.8 por ciento se consideran entre católicos practicantes y católicos no practicantes. Más aún, un 85% son cristianos, entre 68.8% católicos y 17% evangélicos. En cuanto a la simpatía política, un 44.2% no simpatiza por ningún partido político; un 27.4% simpatiza por el FSLN y un 19.4% simpatiza por el PLC, entre los principales. Así, estos son los datos de referencia cuando se hace análisis por posición política. En el módulo sobre Posicionamiento Político de Nicaragua se amplía este análisis.
Agradecemos a la Embajada de Suecia el patrocinio del proyecto trianual de gobernabilidad democrática, dentro del cual se ha realizado esta encuesta.
Agradecemos también la confianza en nuestros trabajos e investigaciones de parte de entidades internacionales que han financiado estudios o programas educativos de forma directa e indirecta, realizadas por el Instituto de Estudios Nicaragüenses (IEN), tales como: La Comisión Europea, Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI); Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Programa de Cooperación Técnica para el Desarrollo de Naciones Unidas (CTPD-PNUD); Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); Agencia Española para la Cooperación Internacional (AECI); Research Triangle Institute of North Carolina (RTI); Academy for Educational Development of Washington (AED); Programa de Descentralización y Desarrollo Municipal (PADCO-USAID); Fundación Friedrich Ebert de Alemania (FES); Proctor & Redfer/Roche/Search y Banco Interamericano de Desarrollo; INE - Banco Interamericano de Desarrollo; Development Alternatives, Inc. (DAI-USAID); Family Planning International Assistance; United Nations Staff College (UNSC).
2. CONSIDERACIONES CONCEPTUALES SOBRE LA EQUIDAD SOCIAL Y PICISIONES INTERNACIONALES
A continuación presentamos aspectos conceptuales en que se basa este Módulo "Gobernabilidad: Equidad Social". Si bien en la investigación el tema de la equidad social no fue estructurado en toda su integridad dado que ello implicaría hacer una investigación específica, los temas aquí incluidos dan pauta e información básica útil a la misma para estrategias a seguir.
La equidad social va a ser parte de los grandes temas del siglo XXI para la gobernabilidad internacional. Al cierre del presente siglo XX las grandes preocupaciones mundiales giran alrededor del acelerado aumento de la pobreza y de la hambruna en la mayor parte del planeta, lo que se constituye en uno de los principales retos de la democracia, como lo atestigua el informe de desarrollo mundial 1999, del PNUD.
La democracia desde la visión finalista tiene como centro la dignidad y calidad humana, por tanto tiene como fin último procurar el bienestar de los pueblos, la dignidad del ser humano material y espiritualmente, a fomentar la capacidad creativa de los pueblos proveyendo para ello condiciones adecuadas de educación y salud, en suma el desarrollo humano con criterios de equidad y justicia social, acompañado de la adecuada democratización en la relación de sus ciudadanos/as y de estos con la autoridad delegada en las distintas formas de organización social y estatal; así como en la democratización de las relaciones entre naciones que respondan globalmente a ese destino común del desarrollo humano con equidad y justicia social.
En suma la equidad vista como la democratización en el acceso de los recursos y en el acceso a las oportunidades, y la justicia social, vista como la acción de la democracia que se ocupa de los problemas de la marginalidad de amplios sectores poblacionales y de la concentración minoritaria de la riqueza, hacia nuevos estadios de vida que superen tales defectos. Si la democracia tiene como fin último procurar el bienestar de los pueblos es fácil concluir para el caso de Nicaragua, que el principal desafío de la democracia es la atención integral al problema de la pobreza, de la pobreza extrema y de la hambruna porque son consustanciales a la calidad de vida y a la calidad humana.
Diversos factores estructurales y coyunturales en que Nicaragua ha estado inmersa desde el siglo pasado ha impedido por sobre todo construir la gobernabilidad democrática, base para la estabilidad y el desarrollo, lo que a su vez ha implicado que la mayoría de los/as nicaragüenses se encuentren en fuerte deterioro de su nivel de vida con relación a la norma de los otros países. La pobreza en Nicaragua es un problema estructural y su solución tiene que ser con enfoque estratégico, holístico e integral, proactivo y con visión de largo plazo.
Es urgente por todas las vías posibles iniciativas que pongan en el debate nacional y local el tema de la pobreza y de la hambruna, mas allá de una mera referencia, sobre todo por la creencia, derivada del pensamiento económico internacional que impulsó el consenso de Washington de que la globalización, la competitividad y el dinamismo del mercado producirá crecimiento económico de las naciones y por ende bienestar por la vía del empleo y el consumo de las familias.
Si bien este es un planteamiento con buen sustento teórico, también es cierto que en él existen dos problemas que se presentan respecto al tema:
Primero, que Nicaragua no tiene aún una estrategia debidamente concertada de cómo va a enfrentar los retos de la globalización, la competitividad y el necesario dinamismo del mercado interno; y tampoco una estrategia nacional de desarrollo humano sostenible dentro de ella una estrategia frente al grave problema de la pobreza. Segundo, que el crecimiento económico, sin aumento del empleo y sin reducción de la pobreza es cada vez más frecuente en el mundo, dado el aumento de la pobreza a escala mundial (informes de CEPAL, de PNUD, BID y Banco Mundial señalan aumentos en los niveles de pobreza en América Latina y en el mundo).
Por su importancia para reforzar estos argumentos, se ponen de nuevo dos citas de representantes de organismos internacionales, citas que son muy disientes al tema:
El Director del BID Sr. Enrique Iglesias ha señalado que: "América Latina muestra hoy en día avances significativos en el reordenamiento monetario, en reducir los desequilibrios macroeconómicos, en atracción de la inversión y en el crecimiento económico. Sin embargo, la distribución del ingreso en América Latina y el Caribe sobresale por ser la más desigual del mundo", señala además que "el logro de una economía competitiva no basta para asegurar una economía socialmente eficiente por lo que se precisan programas específicos impulsados en gran medida por el Estado, además de dar paso al sector privado, dado que el problema de la pobreza no es insoluble sino abordable".
El Vice-Presidente del Banco Mundial y Economista Jefe, Sr. Joseph Stiglitz, en uno de sus últimos trabajos "Más Instrumentos y Metas más Amplias: Desde Washington hasta Santiago", abril de 1998, plantea que "El Consenso de Washington que definió las políticas de ajuste estructural abogó por un conjunto pequeño de instrumentos (incluyendo la estabilidad macroeconómica, comercio liberalizado y la privatización) para alcanzar una meta relativamente estrecha (el crecimiento económico), mientras se acrecientan las desigualdades". Insta además a ir más allá del Consenso de Washington, al señalar que "El consenso pos Washington reconoce tanto que un conjunto más amplio de instrumentos es necesario como que nuestras metas sean también más amplias. Buscamos incrementos en los niveles de vida, incluyendo mejoras en la salud, la educación, no solamente incrementos en el PIB. Buscamos el desarrollo equitativo, que garantice que todos los grupos de la sociedad, no sólo los estratos más altos, disfruten los beneficios del desarrollo. Y Buscamos el desarrollo democrático, en el que los ciudadanos participen de varias formas en las tomas de decisiones que afectan sus vidas".
O sea que ya no sólo son los señalamientos de amplios grupos sociales en América Latina sobre la contradicción entre la aplicación de las políticas de ajuste estructural y los resultados de grandes desajustes estructurales de orden social y microeconómico. Por tanto las demandas hacia la necesidad de políticas altamente consensuadas en materia de equidad en las oportunidades, justicia social, democratización en el acceso a los recursos escasos, transparencia e integridad, atención al problema de la pobreza y de la hambruna, poner en su justa dimensión a la salud y la educación como la mejor inversión social, la adecuada articulación del ser humano con la economía y la naturaleza, el apego de la política y de la economía a los principios de la ética y de la legalidad, entre los principales.
Todos estos temas normalmente ausentes en el "Consenso de Washington", como lo reconoce implícitamente el Sr. Stiglitz al señalar que se apuntaba a una meta estrecha como es el crecimiento económico, han producido que después de más de una década de aplicación de las políticas de ajuste estructural en América Latina, se tenga esos resultados de crecimiento económico concentrados en pocos mientras aumenta la brecha entre ricos y pobres. Así, la teoría del ¨derrame del vaso¨ originada por el crecimiento económico, que ha prevalecido en el pensamiento económico gubernamental en América Latina en el manejo de la política económica en el marco de la globalización, la apertura de mercado y la competitividad, ha probado ser insuficiente en el corto y mediano plazo en toda América Latina, pues en todos los países en que se han adoptado las políticas de ajuste estructural, el denominador común ha sido el equilibrio monetario, altas tasas de ganancia en el sector exportador y de la intermediación financiera, pero a la vez el desajuste estructural por el aumento de la tasa de desempleo, debilitamiento del mercado interno, reducción de programas sociales y disparidad en la brecha entre ricos y pobres, lo que refuerza la necesidad que la democracia asuma con el peso que tiene este problema económico - social.
Sin embargo, este nivel de debate no se ha producido lo suficiente en las instancias de competencia en la mayoría de estos países, a pesar de ser ya uno de los grandes temas mundiales incluidos los mismos organismos internacionales que impulsaron el consenso de Washington. Ver además posiciones de John Major, Primer Ministro de Inglaterra, de Pierre Shori, Ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, de Jacques Chirac, Presidente de Francia, del gobierno de Japón, en que todos abogan por una nueva política económica más equitativa, que no imponga tantos costos económicos sociales como el actual esquema de ajuste estructural.
Iniciativa importante en esa línea es la elaborada por el Grupo de los Ocho países más industrializados, en su reunión anual en Colonia, Alemania, donde acordaron la condonación de hasta un máximo de 90 por ciento de la deuda externa a los 41 países más endeudados y más empobrecidos, analizando cada país en particular, a la vez la conformación de una comisión que diseñara una metodología para facilitar que antes de transmitirse esta ayuda tan importante para la reducción de la deuda, que los países que accedieran tengan que definir claramente una estrategia de reducción de la pobreza para establecer el vínculo entre reducción de deuda y reducción de pobreza. A la vez, que estos países deben tener un programa de mejoramiento de los aspectos de gobernabilidad democrática, entre ellos, la equidad social (reducción de pobreza), descentralización y desarrollo local, transparencia y responsabilidad, sistema de justicia, seguridad ciudadana, en dependencia de las particularidades de cada país, todo ello bajo la premisa que gobernabilidad y desarrollo son factores interactuantes.
El hecho político positivo de fondo es que el análisis de instancias superiores de los organismos internacionales impulsores de las políticas de ajuste estructural, reconocen la necesidad de buscar un nuevo consenso, así como de países industrializados que abogan por una nueva política más equitativa y democrática hacia los países pobres, coincidente en ello con las demandas de la sociedad civil de los países en que se aplican ajustes estructurales.
Este es en definitiva el principal reto de la democracia a escala mundial y en cada país. Para Nicaragua representa una oportunidad histórica hacia una concertación nacional en la construcción de una estrategia nacional de desarrollo (consenso de los aspectos claves que permitan fijar las pautas básicas del país a largo plazo), incluida una estrategia de reducción de la pobreza, así como la estrategia para el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, ambos aspectos son puntos a abordar en la próxima reunión de Nicaragua con los organismos financieros internacionales, según lo anunciado por el Sr. Leonardo Cardemil, Jefe saliente del programa del FMI para Nicaragua en Washington. La capacidad de lograr esas dos estrategias en forma consensuada, dependerá de la voluntad y capacidad del gobierno de impulsar dichos procesos en tal dirección.
Como se verá a continuación, para la democracia que apenas está en sus inicios en Nicaragua, este reto es el más crucial desde el enfoque finalista de la democracia. Como una referencia sobre algunos aspectos del estado situacional de los/as nicaragüenses, se presenta a continuación los principales aspectos que reflejan el estado de pobreza de la mayoría de ellos, comenzando de los relevantes, seguidamente de los complementarios.
3. ESTADO SITUACIONAL DE LOS NICARAGUENSES
¿Trabaja usted actualmente?
Como se observa en el gráfico No. 1, un 48.1 por ciento no tiene trabajo estable (permanente) o no trabaja del todo entre un 11.0 por ciento de desempleo abierto y un 37.1 por ciento de subempleo; y un 51.9 por ciento sí está trabajando. La encuesta urbana del MITRAB de abril 99, da 9.3 por ciento de desempleo, 35.5 por ciento de subempleo y 55 por ciento de empleo permanente (con 45% de personas (PEA) con problemas de empleo).
De los que viven en Managua, un 47.9 por ciento no tiene trabajo estable o no trabaja y un 52.1 por ciento sí trabaja, de los que viven en el área urbana fuera de Managua, un 52.6 por ciento no tiene trabajo permanente o no trabaja y un 47.4 por ciento sí trabaja; de los que viven en zona rural, un 43.8 por ciento no tiene trabajo estable o no trabaja y un 56.2 por ciento sí trabaja. Por la variable de sexo, hay mayores oportunidades de trabajo para el hombre que para la mujer, puesto el 63.2 por ciento de mujeres que no tienen trabajo estable que el de hombres es del 32.0 por ciento; el porcentaje de mujeres que sí trabajan apenas es 36.8 por ciento, en cambio en los hombres es 68.0 por ciento. (Ver gráfico No. 1).
Gráfico No. 1
El debate internacional actual señala que al problema de la falta de equidad global por el aumento de la pobreza y el aumento de la brecha entre ricos y pobres en el mundo, se agrega el problema de la falta de equidad de género por la clara desventaja de la mujer en todo el entorno social en que se desenvuelve. El gráfico anterior en muy disiente para el caso de Nicaragua en el tema del empleo permanente por la desventaja para la mujer.
Al analizarlo en el tiempo, según las seis últimas encuestas realizadas entre agosto 96 y septiembre 99 por el IEN, encontramos que en términos netos (entre nuevos empleos generados y el incremento anual de la población económicamente activa que no encuentra trabajo) la tasa de desempleo abierto y subempleo se ha mantenido o lo que es lo mismo que la tasa de empleo en términos netos no ha aumentado significativamente entre agosto 96 y septiembre 99. Si bien se aprecia aumento de la tasa de empleo en 1.9% entre septiembre 98 y febrero 99, y en 3.8% entre febrero 99 y septiembre 99, este aumento pudiera atribuirse al efecto de obras post Huracán Mitch y por las diferentes obras de infraestructura que actualmente se realizan en el país, más que a una efectiva incidencia del crecimiento económico sobre la variable empleo (Ver gráfico No. 2).
Gráfico No. 2
La economía nacional ha crecido en los últimos cinco año de 1994 a 1998 a una tasa promedio anual de 4.44 por ciento, para un acumulado de 22.2 por ciento, si se agrega para 1999 un estimado de crecimiento de la economía en 5 por ciento, se tendría un acumulado de 27.2 por ciento. Sin embargo, hasta septiembre de 1998, la tasa neta de empleo permanente, entre nuevos empleos generados y nueva población económicamente activa que ingresa al mercado laboral pero no encuentra trabajo, se mantuvo estancada, después sube en 1.9 por ciento en febrero 99 y 3.8 por ciento en septiembre 99, para un total de 5.7 por ciento en las encuestas nacionales del IEN, evidentemente sin suficiente correlación entre el crecimiento de la economía y el comportamiento de la tasa neta de empleo permanente.
Como resultado la población económicamente activa con problemas de empleo es bien alta, siendo a septiembre 99 del 48.1%, entre desempleo abierto y subempleo. A esto se agrega el doble problema del empleo sobre la baja calidad del empleo permanente y la aún más baja calidad del subempleo, de ahí que resulta natural para un 76.2 por ciento de la opinión pública que el principal problema económico de Nicaragua es el desempleo. A la vez, que haya un 26.9 por ciento de la opinión pública que ha pensado emigrar en el último año, de ellos un 26.3 por ciento de los que tienen trabajo permanente y de un 25.6 por ciento de los que tienen trabajo no estable o no tienen trabajo, en el primer caso por buscar en otros países mejor calidad de trabajo y en el segundo caso por encontrar trabajo estable y a la vez de mayor calidad.
¿En que trabaja?
Del 51.9 por ciento que dijo estar trabajando actualmente alrededor de la mitad en un 51.2 por ciento trabaja por cuenta propia; un 44.5 por ciento como obrero/empleado y un 4.3 por ciento como dueño o patrón.
¿En qué situación se encuentran los que no trabajan?
Al 48.1 por ciento que dijo que no trabaja actualmente, se les preguntó en que situación se encuentran; así, un 23.0 por ciento se considera desempleado/a (11% del total de la encuesta); un 22.0 por ciento dijo que es estudiante; un 49.1 por ciento ama de casa; un 3.3 por ciento es jubilado/a; un 2.3 por ciento vive de ayuda; y un 0.4 por ciento mencionó otras situaciones.
A partir de las preguntas sobre si trabaja actualmente y en qué situación se encuentran los que no trabajan se puede elaborar los datos de empleo, subempleo y desempleo. Como se puede apreciar en el gráfico No. 3, entre agosto de 1996 y septiembre de 1998, la tasa de empleo se mantuvo alrededor del 46.0 por ciento. La tasa de subempleo sube ligeramente y disminuye ligeramente la tasa de desempleo entre diciembre de 1997 y septiembre de 1998.
En la encuesta de febrero de 1999 la tasa de empleo sube ligeramente en 1.9 por ciento y la de subempleo 0.8 por ciento, por disminución en la tasa de desempleo abierto de 2.7 por ciento. Ese aumento en la tasa de empleo está en 1.2% en lo urbano y en lo rural 3.1%.
En la encuesta actual de septiembre de 1999 sube nuevamente la tasa de empleo en 3.8 por ciento, mientras que la tasa de subempleo disminuye en 4.0 por ciento, mientras que la de desempleo abierto se mantiene. Dicha variación producida en las dos últimas encuestas observadas, es positiva, sin embargo, son cambios aún muy pequeños para hacer aumentos más significativos en la tasa de empleo.
Gráfico No. 3
Adicional a la necesidad de mejorar la calidad del empleo, este gráfico muestra claramente cuan grande es la porción de la población económicamente activa que no tiene trabajo estable, que sumado al desempleo abierto, da como resultado que haya un 48.0 por ciento con problemas de empleo. El reto es tanto mejorar la calidad del empleo como hacer que el crecimiento económico haga reducir significativamente ese 48% de la población económicamente activa con problemas de empleo y ese 26 por ciento que tiene que salir del país en busca de empleos que la economía nicaragüenses no le puede dar respuesta.
¿Cuál es el Ingreso Promedio Mensual de este hogar?
El gráfico No. 4 muestra el ingreso promedio mensual familiar de los/as encuestados a nivel general. Nótese que la mayoría de los/as encuestados tienen bajos ingresos mensuales, sobre todo los habitantes del campo donde un 55% tiene ingresos menores de C$950.00 córdobas.
A nivel nacional un 29.2 por ciento tiene ingresos menores o iguales a C$ 950.00, en Managua ese porcentaje baja 13.7 por ciento en el resto del país urbano sube 19.2 por ciento pero a nivel rural es más dramático aún pues un 55.5 por ciento de los hogares perciben menos o igual a C$ 950.00 córdobas de ingreso promedio familiar. De los ingresos entre C$ 951.00 a C$ 1,900.00, es decir hasta una canasta básica están a nivel nacional un 28.4 por ciento, en Managua 26.6 por ciento, en el resto del país urbano un 32.9 por ciento y en lo rural 25.9 por ciento. El gráfico No. 4 ilustra el ingreso promedio familiar según los rangos indicados a la derecha del gráfico.
Gráfico No. 4
Ingreso mensual promedio de la familia Vs Canasta Básica
Al comparar el ingreso promedio mensual de la familia declarado por los encuestados, con el costo de la canasta básica, (estimada en unos C$1,900.00 costo de la canasta básica) se encontró que la mayoría de los/as encuestados por tener bajos ingresos mensuales no logra cubrir la misma. Así, un 85.6 por ciento está por debajo o igual a cubrir dos canastas básicas por tener un ingreso por debajo o iguales a C$3,800.00 córdobas que es el costo aproximado de dos canastas básicas, sólo un 14.4 por ciento logra cubrir más de dos canastas básicas.
El gráfico No. 5, presenta el porcentaje de hogares que no logran cubrir con sus ingresos la canasta básica. Así, en un 85.6 por ciento están igual o por debajo de cubrir dos canastas básicas, de ellos un 29.2 por ciento sólo logran cubrir la mitad de una canasta básica; un 28.4 por ciento entre más de la mitad y una canasta básica, un 28 por ciento entre más de una canasta hasta dos canastas, que acumulan el 85.6 por ciento. En resumen 85.6 por ciento están igual o menor a cubrir dos canastas básicas y un 14.4 por ciento del total de los/as encuestados sí pueden cubrir más de dos canastas básicas.
En Managua: 74.4 por ciento están igual o por debajo de cubrir dos canastas básicas, de ellos un 13.7 por ciento sólo logran cubrir la mitad de una canasta básica; un 26.6 por ciento, entre más de la mitad y una canasta, un 34.1 por ciento entre más de una canasta y dos canastas, acumulan el 74.4 por ciento. En resumen en Managua, un 74.4 por ciento están igual o menor a cubrir dos canastas básicas y un 25.6 por ciento del total de los/as encuestados sí pueden cubrir más de dos canastas básicas.
En el área urbana, fuera de Managua: 86.4 por ciento están igual o por debajo de cubrir dos canastas básicas, de ellos un 19.2 por ciento sólo logran cubrir la mitad de una canasta básica; un 32.9 por ciento, entre más de la mitad y una canasta, un 33.6 por ciento entre más de una canasta y dos canastas, acumulan el 85.7 por ciento. En resumen 85.7 por ciento están igual o menor a cubrir dos canastas básicas y un 14.3 por ciento del total de los/as encuestados sí pueden cubrir más de dos canastas básicas.
En el área rural: 96.5 por ciento están igual o por debajo de cubrir dos canastas básicas, de ellos un 55.5 por ciento sólo logran cubrir la mitad de una canasta básica; un 25.9 por ciento, entre más de la mitad y una canasta, un 15.1 por ciento entre más de una canasta y dos canastas, acumulan el 96.5 por ciento. En resumen 96.5 por ciento están igual o menor a cubrir dos canastas básicas y un 3.5 por ciento del total de los/as encuestados sí pueden cubrir más de dos canastas básicas.
Gráfico No 5
Una de las
definiciones básicas de pobreza, determina que están en estado de pobreza aquellas
hogares que no logran satisfacer todas sus necesidades básicas o que apenas logran
cubrirla (dos canastas básicas) con el ingreso promedio familiar, en extrema pobreza los
hogares que cubren apenas hasta una canasta básica y en la indigencia los hogares que
cubren apenas ½ canasta básica. De esta manera, con base a los datos del gráfico No. 5,
se han agrupado esas tres categorías, tendríamos que a nivel nacional las personas en
estado de pobreza llegan al 85.6 por ciento al sólo cubrir dos canastas básicas por
tener ingresos promedios que llegan hasta C$3,800.00 córdobas mensuales, de ellos un 57.6
por ciento prácticamente en pobreza extrema al sólo cubrir una canasta básica por tener
ingresos mensuales familiares de C$1,900.00 córdobas y el 29.2 por ciento viven
prácticamente en la indigencia al apenas cubrir la mitad de una canasta básica con su
ingreso promedio familiar (ver gráfico No. 6, tomando en cuenta la nota de pie).
Gráfico No. 6.
Escolaridad:
El 12.1 por ciento de los/as informantes no tiene ninguna escolaridad (analfabetismo abierto), el 31.0 por ciento han aprobado diversos grados de primaria, el 41.5 por ciento de la secundaria, , el 12.5 por ciento estudios universitarios; y un 2.9 ha concluido estudios técnicos y similares.
Hay un analfabetismo abierto 6.5 veces mayor en el campo que en Managua y 3 veces mayor en el campo que en la ciudad, ya que en la zona urbana el analfabetismo es de 8.3 por ciento, en Managua es de sólo el 3.7%, mientras que en la zona rural es de 24.7% por ciento (17.6% en a encuesta de febrero-99); de igual manera, en el campo hay 48 de cada 100 ciudadanos/as (48.2%) que a penas llegan a la primaria, en cambio en la zona urbana es del 25.5 por ciento y en Managua es del 19.8 por ciento; los que llegan a la secundaria en la zona rural es el 23.7 por ciento, mientras que en la zona urbana es del 50.6 por ciento y en Managua es del 49.3; en el área rural es muy bajo el porcentaje de quienes llegan a la universidad en un 1.7 por ciento, mientras que en la zona urbana es del 11.2 por ciento y en Managua es del 24.4 por ciento, lo que puede ser indicio de la falta de educación rural en todos los niveles.
Visto de forma acumulativa, un 43.1 por ciento a nivel nacional, un 33.8 por ciento de los que viven en la ciudad, un 23.5 por ciento de los que viven en Managua y un 72.9 por ciento de los que viven en el campo no tienen ninguna escolaridad o apenas alcanzan el nivel de educación primaria.

Es importante advertir que el analfabetismo abierto del 12.1 por ciento (8.3% de la zona urbana, 24.7% de la zona rural, y 3.7% de Managua) de esta encuesta no representa el analfabetismo real pues para ello se requiere indagar información de todas las personas en la vivienda encuestada, cuántas personas que aprobaron primer y segundo grado y que ahora no saben leer o escribir, entre otros.
Al relacionarlo con la variable de sexo, encontramos mayores oportunidades de estudio para el hombre que para la mujer puesto que hay un analfabetismo abierto 1.3 puntos mayor en las mujeres que en los hombres; igualmente, hay más mujeres que hombres que apenas llegan a la primaria, en la mujer el nivel primario es 4.2 puntos mayor que en los hombres; en el nivel secundario no hay diferencias entre ambos sexos, el nivel universitario lo alcanzan más los hombres que las mujeres, tal y como se aprecia en el cuadro No. 3, lo que puede ser un indicativo de la falta de oportunidades en la educación de la mujer en todos los niveles. De forma acumulativa, un 45.7 por ciento de mujeres y un 40.2 por ciento de hombres no tienen ninguna escolaridad o apenas alcanzan el nivel de educación primaria.
Cuadro No. 1
| Escolaridad | Hombres |
Mujeres |
| Ninguna | 11.4 |
12.7 |
| Primaria | 28.8 |
33.0 |
| Secundaria | 41.2 |
41.5 |
| Universidad | 16.4 |
9.1 |
| Técnicos | 2.2 |
3.7 |
Cuántas personas viven en esta casa y cuántas trabajan actualmente?
Como se puede apreciar en el cuadro No. 4, el grado de hacinamiento en que viven la mayoría de los/as nicaragüenses es crítico, principalmente de aquellos hogares donde viven un número de personas por encima del promedio familiar (5.6 personas por familia). Podemos observar que de forma acumulativa hay un 50.7 por ciento de hogares en las que viven de seis a más personas. Nótese que en un 25.3 por ciento de las viviendas viven ocho o más personas, 24.4% en Managua, 21.4 por ciento en lo urbano y 29.3 por ciento en lo rural. En cuanto al número de personas que trabajan, se puede observar que el problema es más crítico y tenso, al encontrar que un 40.2 por ciento sólo una persona trabaja, en un 32.3 por ciento sólo dos personas, y en un 2.1 por ciento no trabaja ninguna persona. Acumulativamente, hay un 74.6 por ciento de las viviendas de las personas encuestadas que trabajan solamente una o dos personas o que no trabaja ninguna, en Managua el porcentaje es del 75.8 por ciento; en lo urbano es del 77.6 por ciento y en lo rural del 70.2 por ciento.
Cuadro No 4 Cuántas personas viven en la casa y cuántos trabajan actualmente
Número de personas |
Viven en la casa Total Urbano Rural Managua |
Trabajan actualmente Total Urbano Rural Managua |
||||||
Ninguna |
- |
- |
- |
- |
2.1 |
2.4 |
2.0 |
1.9 |
Una persona |
0.9 |
0.7 |
1.0 |
0.9 |
40.2 |
41.6 |
41.1 |
37.9 |
Dos personas |
4.5 |
5.4 |
4.6 |
3.5 |
32.3 |
33.6 |
27.1 |
36.0 |
Tres personas |
11.2 |
12.2 |
10.5 |
10.9 |
15.3 |
14.8 |
17.4 |
13.7 |
Cuatro personas |
16.2 |
19.5 |
13.2 |
15.8 |
5.6 |
4.6 |
5.4 |
6.7 |
Cinco personas |
16.6 |
18.7 |
15.2 |
16.0 |
2.4 |
1.5 |
3.9 |
1.9 |
Seis personas |
14.0 |
11.4 |
14.2 |
16.3 |
0.7 |
0.7 |
1.0 |
0.5 |
Siete personas |
11.5 |
10.5 |
12.0 |
12.1 |
0.7 |
- |
1.0 |
1.2 |
Ocho personas |
9.4 |
7.5 |
11.0 |
9.5 |
0.6 |
0.5 |
1.0 |
0.2 |
Más de ocho personas |
15.9 |
13.9 |
18.3 |
14.9 |
0.2 |
0.2 |
0.2 |
- |
Haberes del hogar. Esta vivienda tiene:
Número de Dormitorios
Como información adicional sobre el estado situacional de los hogares, se le preguntó a los/as encuestados la tenencia de haberes en su vivienda; así un 25.6 por ciento de los hogares tienen un sólo dormitorio, un 41.2 por ciento dos dormitorios, un 21.2 por ciento tres dormitorios y 12.0 por ciento más de tres dormitorios. Acumulativamente, un 66.8 por ciento tienen entre uno a dos dormitorios, reflejando el nivel de hacinamiento en que viven los nicaragüenses, mientras que un 33.2 por ciento vive entre tres a más dormitorios.
En Managua, un 12.3 por ciento los hogares tiene un sólo dormitorio, un 41.2 por ciento declara tener dos dormitorios, un 29.5 por ciento tres dormitorios y 17.0 por ciento más de tres dormitorios. En la zona urbana un 24.8 por ciento expresaron que la vivienda tiene un sólo dormitorio, un 42.1 por ciento declara tener dos dormitorios, un 21.2 por ciento tres dormitorios y 11.9 por ciento más de tres dormitorios. Mientras que en la zona rural, un 40.3 por ciento tiene un sólo dormitorio, un 40.3 por ciento declara tener dos dormitorios, un 12.5 por ciento tres dormitorios y 6.8 por ciento más de tres dormitorios
Tipo de cocina y material de combustión.
Se encontró que hay una fuerte presión sobre el medio ambiente debido a que casi la mitad de los/as nicaragüenses tienen cocina basada en leña para combustión utilizada para producir alimentos, así un 47.0 por ciento tiene cocina que utiliza leña (53.1% encuesta de feb-99); un 50.0 por ciento cocina de gas licuado; un 0.7 por ciento cocina de kerosene; un 2.1 por ciento cocina eléctrica y un 0.2 por ciento cocina con carbón.
En la zona rural es mucho más acentuado el uso de leña como material de combustión para la cocina al nivel del 88.0 por ciento, con cuarenta y un puntos más que la media, en cambio en la zona urbana es del 36.0 por ciento y en Managua es del 18.4 por ciento. Un 12.0 por ciento de la zona rural tiene cocina de gas licuado (58.6% en la zona urbana y 77.9% en Managua); nadie tiene cocina de kerosene (1.7% urbana y 0.5% en Managua); igualmente ninguna vivienda en lo rural tiene cocina eléctrica (3.6% urbana y 2.6% en Managua).
Acceso a servicios públicos
Sobre el servicio básico de energía eléctrica, un 14.2 por ciento dice no tener este servicio; mientras que un 85.8 por ciento dice que tiene energía eléctrica. Un 20.9 por ciento no tiene agua potable; mientras que un 79.1 por ciento si tiene agua potable. Un 79.4 por ciento no tiene línea telefónica, en cambio hay un 20.6 por ciento que sí tiene este servicio. Alrededor de dos tercios (61.7%) no posee alcantarillado sanitario, mientras que un 38.3 por ciento sí tiene este servicio básico.
Los servicios por ubicación territorial se pueden observar en el cuadro No. 8. Es significativo el déficit de servicios básicos que hay en el área rural del país, en comparación con Managua y la zona urbana, sobre todo la falta de agua potable y alcantarillado sanitario lo que puede ser un indicio de que la pobreza es más acentuada en el área rural del país que en el área urbana y Managua. Peso urbano de Managua, da indicios que la cobertura es menor por la incidencia rural.
Cuadro No. 8
Servicio Básico |
Managua |
Urbana |
Rural |
||||
Si tiene |
No tiene |
Si tiene |
No tiene |
Sí tiene |
No tiene |
||
Energía eléctrica |
98.4 |
1.6 |
95.9 |
4.1 |
62.6 |
37.4 |
|
Agua potable |
98.4 |
1.6 |
93.7 |
6.3 |
44.0 |
56.0 |
|
Alcantarillado sanitario |
67.7 |
32.3 |
42.8 |
57.2 |
2.9 |
97.1 |
|
Línea telefónica |
38.1 |
61.9 |
21.9 |
78.1 |
0.7 |
99.3 |
|
Con quién viven los menores de 16 años del hogar
Un 62.2 por ciento de los/as informantes dicen que los menores de 16 años hogar viven con ambos padres; un 13.6 por ciento viven sólo con la madre; un 3.3 por ciento con la abuela; un 1.4 por ciento con el padre; un 0.9 por ciento con la madre y el padrastro; un 0.5 por ciento con otros familiares; y un 18.1 por ciento no hay menores de 16 años en la casa.
El Jefe de la familia de este hogar es:
Hay un 64.7 por ciento de los/as informantes que consideran que el jefe de familia de su hogar es un hombre; un 23.8 por ciento dice que es una mujer; y un 11.5 por ciento considera que es tanto el hombre como la mujer. Para el 23.8 por ciento de los hogares en que los hogares son jefas de familia, las mujeres tienen que desempeñar el doble rol social de jefa de familia y sostén económico.
Esta respuesta varía según haya respondido la encuesta una mujer o un hombre. Así en los hogares en que fue mujer la encuestada en un 30.7% respondió que es mujer la jefa de familia; un 57.7% los hombres y un 11.6% que ambos. En los hogares en que fue hombre el que contestó sólo un 16.4% respondió que es mujer la jefa de familia; un 72.2% dijo que es hombre y un 11.4% consideran que ambos son los jefes de la familia.
El aporte económico de este hogar es mayoritariamente dado por:
Un 60.1 por ciento asegura que el aporte económico al hogar es mayoritariamente dado por el hombre; un 21.7 por ciento dice que por la mujer; y un 18.2 por ciento dice que es dado por ambos.
4. SATISFACCION EN GENERAL CON LA VIDA, PERCEPCION SOBRE EL SISTEMA ECONOMICO Y SOBRE POBREZA
Hasta qué punto se encuentra satisfecho/a en la casa que vive y con su ingreso familiar:
Hay mayor grado de satisfacción que insatisfacción con la casa en que viven, pues visto acumulativamente, hay un 79.4 por ciento que se declara entre muy satisfecho y satisfecho con la casa en que vive, contra un 20.5 por ciento que está entre algo insatisfecho y muy insatisfecho. En cambio, acumulativamente, hay un 61.6 por ciento que se siente entre muy satisfecho y algo satisfecho con el ingreso familiar; mientras que hay 38.4 por ciento que se siente entre algo insatisfecho y muy insatisfecho con el ingreso familiar (Ver cuadro 5).
Cuadro No. 5 Satisfacción con la vida
Temática: |
Muy satisfecho |
Algo Satisfecho |
Algo Insatisfecho |
Muy insatisfecho |
|
32.7 |
46.7 |
9.1 |
11.4 |
|
19.1 |
42.5 |
16.0 |
22.4 |
Cree que el actual sistema económico brinda iguales oportunidades a:
Una mayoría del 84.3 por ciento opina que el actual sistema económico no brinda iguales oportunidades a todos los/as nicaragüenses, brinda oportunidades a los ricos (75%) y no brinda iguales oportunidades a los pobres (87.3%), como se aprecia en el gráfico No. 7.
Gráfico No. 7
Por simpatía política, así opina el 86.9% de los simpatizantes del FSLN, el 84.4% de los simpatizantes del PLC, el 83.7% de los que no simpatizan con ningún partido político de que el actual sistema económico no brinda iguales oportunidades a todos los/as nicaragüenses. De igual forma un 77.6 por ciento del FSLN, 76.1 por ciento del PLC y 73.2 por ciento de los no simpatizantes consideran que el actual sistema económico sólo brinda oportunidades a los ricos. Un 90.7 por ciento de los simpatizantes del FSLN, un 86.8 por ciento de los simpatizantes con el PLC y un 86.4 por ciento de los que no simpatizan con ninguno, consideran que el actual sistema económico no brinda iguales oportunidades a los pobres.
Por área, un 85.1 por ciento de los que viven en Managua; un 82.9 por ciento de los que viven en zona rural y un 85.1 por ciento de los que viven en zona urbana consideran que el actual sistema económico no brinda iguales oportunidades a todos. De igual forma un 74.9 por ciento de Managua; un 76.3 por ciento del campo y un 73.7 por ciento de la ciudad consideran que el actual sistema económico sólo brinda oportunidades a los ricos. Un 89.1 por ciento de Managua; un 85.3 por ciento del campo y un 87.3 por ciento de la ciudad, consideran que el actual sistema económico no brinda iguales oportunidades a los pobres.
El seguimiento a esta pregunta en las últimas cinco encuestas muestra claramente la consistencia en las respuestas de parte de la opinión pública, según el cuadro No. 6
Cuadro No. 6
Sistema Económico brinda iguales oportunidades a: |
Abr-97 SI NO |
Dic-97 SI NO |
Sept-98 SI NO |
Feb-99 SI NO |
Sept-99 SI NO |
|||||||
|
12.0 |
76.4 |
9.0 |
87.3 |
8.8 |
89.6 |
7.1 |
90.1 |
10.8 |
84.3 |
||
|
10.0 |
81.5 |
7.4 |
89.5 |
6.2 |
89.8 |
5.8 |
92.3 |
9.4 |
87.3 |
||
|
84.8 |
9.0 |
90.7 |
5.3 |
88.2 |
8.7 |
86.8 |
10.1 |
75.0 |
20.5 |
||
¿Cree usted que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en Nicaragua?
Es alta la percepción de la opinión pública que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en Nicaragua. Así opinan el 80.6 por ciento (87.8% en la encuesta de feb-99); mientras que un 10.8 por ciento dice que no y un 3.5 por ciento no sabe o no responde. Esa percepción sube 3.8 puntos de septiembre 98 a febrero 99, aunque disminuye en 7.2 puntos en relación a la encuesta actual, sin embargo, lo más notorio es que 80 de cada cien nicaragüenses aprecian que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en Nicaragua. (Ver gráfico No. 8)
Gráfico No. 8

Así opina el 84.3 por ciento de los simpatizantes del FSLN, el 77.4 por ciento de simpatizantes liberales y el 79.6 por ciento de los que no simpatizan con ningún partido político; el 81.9 por ciento de católicos, el 74.6 por ciento de evangélicos y el 82.0 por ciento de los que no profesan ninguna religión; el 80.0 por ciento de los que no trabajan y el 81.0 por ciento de los que trabajan; el 84.2 por ciento de los que viven en Managua, el 81.5 por ciento de la ciudad, el 75.8 por ciento del campo; el 78.3 por ciento de mujeres, el 82.9 por ciento de hombres; el 72.8 por ciento de los que no tienen ninguna escolaridad, el 75.2 por ciento de los que tienen un nivel primario, el 84.9 por ciento de secundaria y el 84.8 por ciento de universitarios perciben que se ha producido aumento en la brecha entre ricos y pobres.
¿Cree usted que la diferencia entre ricos y pobres puede ser factor de violencia social en Nicaragua?
Relacionada con la respuesta anterior, hay un 59.6 por ciento que valora que el aumento de la diferencia entre ricos y pobres puede ser factor de violencia social (68.4% en feb-99); un 31.7 por ciento opina lo contrario (24.3% en sept-98) y un 8.7 por ciento no sabe o no responde (7.3% en feb-99). Nótese que esa percepción baja 8.8 puntos de febrero 99 a septiembre 99. (Ver gráfico No. 9).
Gráfico No. 9

De los que consideran que la diferencia entre ricos y pobres puede ser factor de violencia social están: un 66.8% de los simpatizantes del FSLN, un 54.3% de simpatizantes liberales y un 57.3% de los que no simpatizan con ningún partido político; un 60.6% de católicos, un 54% de evangélicos y un 59.9% de los que no profesan ninguna religión; un 58.4% de los que no trabajan y un 60.7% de los que trabajan; un 62.8% de los que viven en Managua, un 62% de la ciudad, un 53.8% del campo; un 57.9% de mujeres, un 61.4% de hombres; un 45% de los que no tienen ninguna escolaridad, un 52.5% de los que tienen un nivel primario, un 66% de secundaria y un 70.3% de universitarios.
Cuál de las siguientes opciones se aproxima más a su consideración si se produce la violencia social, entre Participaría si se produce, Apoyaría pero sin participar, Demandaría que haya soluciones que la eviten o la Rechazaría totalmente.
Al 59.8 por ciento de las personas encuestadas que respondieron que la diferencia entre ricos y pobres puede ser factor de violencia social, se les preguntó cuál de las opciones se aproxima más a su consideración si se produce violencia social. Es muy significativo para el país, que la mayoría de los ciudadanos/as demandaría que haya soluciones que la eviten o la rechazarían totalmente, acumulando un 76.9 por ciento; no obstante, hay un porcentaje relevante del 18.8 por ciento que participaría o que apoyaría dicha violencia social, lo que debe servir de indicio para elaborar planes y programas con relación a estos temas.
En la encuesta de septiembre de 1998, de un 64.1% que apreciaba que podía haber violencia social, acumulativamente había un 29.9% entre apoyo activo y apoyo sin participar, mientras un 62.7% no la apoyaría entre demandas de solución que la eviten y rechazo total. Este último grupo de opinión pública advierte el peligro de que el aumento de la brecha entre ricos y pobres puede ser factor de violencia pero no la apoyaría si se produce. En sí en todos los casos de apoyo o no apoyo es llamado de la opinión pública para que se ponga la atención necesaria sobre esta problemática. Podemos observar en el cuadro No. 7 que en febrero 99 hay aumento de demandas para soluciones que la eviten, con más de doce puntos que la encuesta anterior, y disminución de los que la apoyarían y de los que participarían. En esta última encuesta aumenta esta opinión en 3.6 puntos y el apoyo disminuye. La participación activa de estar dispuesto a la violencia social sube a 7.8%.
Cuadro No. 7 Qué haría si se produce violencia social
Opciones |
Sept-98 |
Feb-99 |
Sept-99 |
Participaría si se produce |
7.8 |
4.5 |
7.8 |
La apoyaría pero sin participar |
22.1 |
14.7 |
11.0 |
Demandaría que haya soluciones que la eviten |
24.7 |
36.8 |
40.4 |
La rechazaría totalmente |
38.0 |
37.0 |
36.5 |
Otra opción |
- |
0.2 |
0.4 |
No tiene opinión al respecto |
7.3 |
6.7 |
3.9 |
Dentro de los que apoyan de forma activa y apoyan sin participar en el caso de que se produzca violencia social se encuentran de forma acumulativa lo siguiente: un 25.8% de los simpatizantes del FSLN, un 12.8% de simpatizantes liberales y un 16.4% de los que no simpatizan con ningún partido político; un 18.8% de católicos, un 19% de evangélicos y un 19% de los que no profesan ninguna religión; un 18.3% de los que no trabajan y un 19.3% de los que trabajan; un 18.6% de los que viven en Managua, un 19.2% de la ciudad, un 18.7% del campo; un 18.5% de mujeres, un 19.1% de hombres; un 17.7% de los que no tienen ninguna escolaridad, un 20.7% de los que tienen un nivel primario, un 18.4% de secundaria y un 15.3% de universitarios.
En cambio, dentro de los que no la apoyaría entre demandas de solución que la eviten y rechazo total, están: un 68.1% de los simpatizantes del FSLN, un 84.1% de simpatizantes liberales y un 79.8% de los que no simpatizan con ningún partido político; un 77.5% de católicos, un 79.1% de evangélicos y un 70% de los que no profesan ninguna religión; un 78.3% de los que no trabajan y un 75.6% de los que trabajan; un 77% de los que viven en Managua, un 78.8% de la ciudad, un 74.5% del campo; un 77.8% de mujeres, un 76% de hombres; un 76.5% de los que no tienen ninguna escolaridad, un 72.4% de los que tienen un nivel primario, un 78.6% de secundaria y un 81.1% de universitarios.
O sea, que hay mayormente consenso político y social en la población hacia el establecimiento de soluciones que eviten la violencia social o que la rechazarían. O lo que es lo mismo, se confirma estudios anteriores que ha hecho el IEN acerca de una mayoría de la opinión pública hacia la no violencia en la solución de los problemas de Nicaragua.
¿Cree usted que el problema de la pobreza y de la pobreza extrema en Nicaragua, es asunto de cada quién o de la sociedad en su conjunto?
Por mayorías del 73.5 por ciento consideran que el problema de la pobreza y de la pobreza extrema es un problema de la sociedad en su conjunto (80.8% en feb-99), un 24.3 por ciento dice que es un problema de cada quien y un 2.2 por ciento no sabe o no responde. Al analizarlo por series en el tiempo, la percepción de que el problema de la pobreza y de la pobreza extrema es un problema de la sociedad en su conjunto, ha aumentado desde agosto de 1996; en cambio, la percepción de que es un asunto de cada quien ha ido disminuyendo considerablemente, lo que es significativo para Nicaragua en buscar soluciones y estrategias a esta problemática de forma conjunta y en consenso. Ver gráfico No. 10).
Gráfico No. 10

Un 78.1 por ciento de los simpatizantes del FSLN, un 68.7 por ciento de los simpatizantes del PLC y el 73.1 por ciento de los que no simpatizan con ningún partido político, consideran que el problema de la pobreza es un problema de la sociedad en su conjunto. También así opinan un 70.5% de los que no trabajan y un 76.3% de los que trabajan; un 74.7% de católicos, un 65.7% de evangélicos y un 76.6% de los que no tienen ninguna religión; por área, un 77.2% de los que viven en Managua; un 73.7% de los que viven en otras la ciudades y un 69.4% de los que viven en el campo; un 70.9% de mujeres y un 76.3% de hombres; por escolaridad, un 58.9% de los que no tienen ningún nivel educativo; un 64.9% de los que tienen un nivel de primaria; un 80.5% de secundaria; y un 84.2% de universitarios. A menor nivel académico mayor el porcentaje de los que creen que la pobreza es asunto de cada quien, y a mayor nivel de escolaridad mayor el porcentaje de los que consideran que la pobreza es asunto de la sociedad en su conjunto, tal y como lo muestra el cuadro No. 8.
Cuadro No. 8
Escolaridad: |
Pobreza es asunto de cada quien |
Pobreza es asunto de la sociedad en su conjunto |
No sabe |
Universitaria |
15.2 |
84.2 |
0.6 |
Secundaria |
18.8 |
80.5 |
0.8 |
Primaria |
31.0 |
64.9 |
4.1 |
Ningún nivel educativo |
37.1 |
58.9 |
4.0 |
¿En orden de importancia, quiénes cree que deben ser los responsables de atender el problema de la pobreza?
El gobierno aparece como el principal responsable de conducir procesos y estrategias nacionales y regionales que incidan en la economía para atender ese problema, así opinan el 82.8 por ciento de los/as encuestados, (83.2% en la encuesta de feb-99). En otras respuestas, un 13.3 por ciento considera que el problema de la pobreza lo debe resolver toda la sociedad en su conjunto; un 0.8 por ciento dice que los empresarios; un 0.5% dice que los partidos políticos; un 0.7% mencionó otras; y un 1.9% no sabe o no responde, ver gráfico No. 11.
Gráfico No. 11

Un 82.6 por ciento de los simpatizantes del FSLN, un 81.5 por ciento de los simpatizantes del PLC y el 84.0 por ciento de los que no simpatizan con ningún partido político consideran que el gobierno es quien debe dirigir procesos y estrategias frente al problema de la pobreza; de igual forma opina el 89.5 por ciento de las mujeres y de los hombres; el 90.4 por ciento de los que tienen trabajo permanente y el 88.8 por ciento de los que no tienen; el 81.6 por ciento de los que viven en la ciudad y el 86.4 por ciento de los que viven en el campo
Escoja tres de las siguientes expresiones que usted considere que explican de mejor forma por qué existen los pobres:
En esta pregunta en que se leyeron varias opciones a escoger tres, es significativo que alrededor de dos tercios de la población (55.2%) considere que los pobres existen porque no hay oportunidades de empleo; un 19.8 por ciento dice que los pobres existen porque no se preocupan por salir de pobres, un 9.2 por ciento dice que es porque no hay suficientes oportunidades de estudiar, un 8.6 por ciento atribuye que es porque los pobres no se preocupan por estudiar, un 3.9 por ciento dice que es porque no hay igualdad de oportunidades para el acceso a los recursos financieros y materiales, 1.3 por ciento porque los ricos sólo quieren todo para ellos; 1.3 por ciento por falta de una estrategia de desarrollo y 0.8 por ciento no tiene opinión al respecto.
Acumulativamente, un 29.0 por ciento atribuye la pobreza a los mismos pobres entre los que consideran que estos no se preocupan por salir de pobres y los que dicen que no se preocupan por estudiar (es el mismo grupo de mayor ingreso que a la vez dice que la pobreza es asunto de cada quién), mientras que el 70.1% (70 de cada 100 nicaragüenses) lo atribuye a factores del sistema socio - político entre las opiniones de que no hay oportunidades de empleo, no hay suficiente oportunidad para estudiar, no hay igual oportunidad en acceso a recursos financieros y a la falta de estrategia de desarrollo. El cuadro No. 9 muestra las respuestas de las tres últimas encuestas subclasificadas en ambas categorías. Nótese que no hay diferencias significativas entre las encuestas, excepto que sube ligeramente en 3.8 puntos quienes atribuyen el problema de la pobreza a la falta de empleo y aumenta en 6.5 puntos la opinión que los pobres no se preocupan por salir de pobres.
Cuadro No. 9 Por qué existen los pobres
¿Por qué existen los pobres? |
Sept-98 |
Feb-99 |
Sep-99 |
Atribuidas a factores del sistema socio-político:
|
73.9 57.8 |
74.0 59.0 |
70.1 55.2 |
|
11.2 |
10.3 |
8.6 |
|
3.7 |
3.7 |
3.9 |
|
1.2 |
1.0 |
1.1 |
|
- |
1.3 |
1.3 |
Atribuidas a los mismos pobres:
|
25.2 9.1 |
22.9 9.6 |
29.0 9.2 |
|
16.1 |
13.3 |
19.8 |
No tiene opinión al respecto |
1.2 |
1.8 |
0.8 |
5. DECEABILIDAD DE PAIS, MIGRACIONES Y RAZONES DE MIGRACIONES.
¿Cómo qué país quisiera que fuera Nicaragua?
Alrededor de un tercio de la población quieren que Nicaragua sea como Nicaragua misma, seguido de como Costa Rica y como EEUU. Aunque es mayor el porcentaje que desea que Nicaragua sea como Nicaragua misma, si lo vemos de forma acumulativa el deseo que sea como Costa Rica y como EEUU aglutina el mayor porcentaje (41.3%). Nótese también que hay un ligero aumento del sentimiento nacional de que Nicaragua sea como Nicaragua misma, con relación a las encuestas anteriores.
Cuadro No. 10
| País | Diciembre 97 |
Septiembre 98 |
Febrero 99 |
Septiembre 99 |
| Nicaragua | 24.1 |
27.4 |
27.8 |
31.4 |
| Costa Rica | 31.6 |
24.2 |
24.8 |
19.9 |
| EEUU | 20.4 |
22.1 |
23.4 |
21.4 |
| No sabe | 9.2 |
14.3 |
12.8 |
15.5 |
| Otro | 6.5 |
7.2 |
4.6 |
6.4 |
| México | 4.6 |
3.2 |
2.9 |
3.0 |
| Japón | 2.4 |
1.1 |
1.8 |
0.6 |
| Cuba | 1.0 |
0.7 |
0.8 |
1.9 |
¿Ha pensado en el último año emigrar de Nicaragua?
Un 72.4 por ciento no ha pensado emigrar de Nicaragua (68.4% en feb-99); un 26.0 por ciento dice que sí (30.8% en feb-99) y un 1.6 por ciento no sabe o no responde.
Al analizarlo por la variable de escolaridad, encontramos que los que más han pensado emigrar de Nicaragua, han sido los que tienen mayor nivel académico: universitarios 31.6% y de nivel secundario 29.8%. Los que menos han pensado emigrar, son los que tienen un nivel de escolaridad inferior: Ninguna escolaridad 11.9% y del nivel primario 22.7%.
Por área, los que viven en lo urbano son los que más han pensado emigrar del país (33.1%), con 13.5 puntos más de los que viven en lo rural (19.6%). Los que viven en Managua un 25.3 por ciento ha pensado emigrar del país. Un 65.0 por ciento de los que viven en la ciudad; un 73.3 por ciento de los que viven en Managua y un 79.0 por ciento de los que viven en el campo no han pensado emigrar del país.
Razones por las que ha pensado emigrar de Nicaragua?
A los que han pensado emigrar de Nicaragua se les preguntó las razones. Así, del 26.0 por ciento que dijo que sí, la mayoría (58.2%) mencionó como razón principal la necesidad de buscar empleo; un 28.9 por ciento dijo que la razón principal es para buscar mejores oportunidades; un 9.5 por ciento dice que es por la crisis permanente que vive Nicaragua; y un 3.4 por ciento mencionó otras razones. Nótese que de forma acumulativa, casi la totalidad, en un 96.6 por ciento que ha pensado emigrar de Nicaragua para buscar empleo, mejores oportunidades y por la crisis del país.
A qué país le gustaría emigrar?
Siempre a los que han pensado emigrar de Nicaragua (26.0%) se les preguntó a qué país ha pensado emigrar, las respuestas se pueden observar en el cuadro No. 11. Nótese que cerca de la mitad de todos los encuestados han pensado emigrar a EEUU, seguido de Costa Rica. Visto de forma acumulativa, del 26.0% que han pensado emigrar hay una mayoría del 71.4 por ciento que ha pensado emigrar a Costa Rica o a Estados Unidos, países sobre los que seguirá habiendo salida de nicaragüenses, dado el poco aumento de la tasa de empleo y a la agudización de la pobreza.
Cuadro No. 11
País |
TOTAL |
Costa Rica |
28.3 |
EEUU |
43.1 |
Otros países |
10.5 |
Guatemala |
4.9 |
Panamá |
3.1 |
Japón |
0.2 |
NS-NR |
0.6 |
Cuántas personas de este hogar están fuera del país, y en qué país están
En un 70.5 por ciento de los hogares de los informantes no hay ninguna persona fuera del país; mientras que en un 29.5 por ciento sí hay personas fuera del país. Del 29.5 por ciento que dijo que sí había personas fuera del país, un 44.9 por ciento dijo que hay una persona; un 27.3 por ciento dijo que dos personas; un 13.2 por ciento tres personas; un 7.0 por ciento dijo que cuatro personas; un 2.9 por ciento dijo que cinco personas; y un 4.3 por ciento dijo que más de cinco personas.
Al preguntarles a ese mismo 29.5 por ciento que dijo que sí había personas fuera del país, en que país se encuentran, la mayoría respondió que en Estados Unidos y Costa Rica, tal y como se aprecia en el cuadro No. 11
Cuadro No. 11
País |
TOTAL |
Costa Rica |
31.9 |
EEUU |
45.1 |
Otro |
9.0 |
Guatemala |
5.9 |
México |
5.0 |
NS-NR |
0.6 |
En resumen sobre el tema migratorio, si bien es un proceso normal antropológicamente y económicamente a escala mundial, no se produce a tanto nivel como en Nicaragua el deseo de emigrar en busca de mejores oportunidades que el país no le ofrece, lo cual también es un reto para esta democracia.
6. RESUMEN DE LOS PRINCIPALES RESULTADOS DEL MODULO DE LA ENCUESTA
RESUMEN
Como una referencia sobre algunos aspectos del estado situacional de los/as nicaragüenses, se presenta a continuación un resumen de los principales aspectos que reflejan el estado de pobreza de la mayoría de ellos.
No hay ninguna duda sobre los niveles de pobreza en que viven aproximadamente 86 de cada 100 nicaragüenses. Estudios de diversas entidades especializadas andan alrededor de estos resultados (CEPAL 1996, 80 de cada 100 nicaragüenses, la misma entidad señalaba que a nivel centroamericano 67 de casa 100 viven en la pobreza). Esto debe servir para crear sensibilidad sobre este grave problema al gobierno, a la comunidad nacional y a la comunidad internacional vinculada al tema en Nicaragua, en el sentido de que ya es tiempo de pasar del estudio o investigación sobre el estado de pobreza de los nicaragüenses y pasar a la acción con medidas inmediatas y estratégicas, de manera de poder atender en el corto, mediano y largo plazo este problema que no es fácil pero que es abordable.
Se considera que este es el principal reto de la democracia en Nicaragua. Este reto es crítico y crucial para la democracia. Crítico porque un pueblo con esos niveles de pobreza, de extrema pobreza e indigencia, se debate en la mera sobrevivencia en un círculo vicioso entre baja capacidad alimentaria y de salubridad y baja capacidad educativa y tecnológica para salir adelante, situación que pone en entredicho a la misma democracia en tanto esta tiene como fin último el fomento del bienestar de sus pueblos. Es crucial porque la pobreza resta capacidad para emprender la reconstrucción nacional y el mejoramiento de vida de los pueblos; además, es crucial para ser tomada en cuenta por la institucionalidad política y gubernamental dada la consideración de amplias mayorías de nicaragüenses que perciben lo siguiente:
7. NOTAS FINALES
Como señalamos en el punto dos sobre la base conceptual, el principal reto de la democracia en Nicaragua, es la búsqueda de la equidad social y partir de ella, desarrollar una estrategia concreta de reducción de la pobreza, partiendo que la democracia tiene como fin último la calidad humana y la dignidad humana. Las principales demandas de la población están en que se resuelva el problema de la pobreza y del empleo además de propugnar por una sociedad más estable y mas equitativa, distinto a lo que hoy percibe la opinión pública de que al actual sistema económico sólo brinda oportunidades a los ricos y de que la brecha entre ricos y pobres está aumentando, demandan que haya una efectiva democratización en el acceso a las oportunidades y acceso a los recursos nacionales e internacionales.
Está suficientemente demostrado que el Consenso de Washington que definió las políticas de ajuste estructural han quedado muy cortas e insuficientes en términos de desarrollo y de economía socialmente eficiente. Que para Nicaragua no es suficiente el énfasis en el mercado exportador, privatizaciones, macroeconomía para producir crecimiento, en suma que el ESAF no es factor de desarrollo por sí mismo. Se precisa que el Gabinete Económico de Nicaragua tome a fondo el debate contemporáneo a nivel internacional para "ir más allá del consenso de Washington" , a partir de los resultados dramáticos que esta investigación provee, así como el mismo Sr. Joseph Ztiglipz lo ha señalado de ir a un nuevo consenso desde Washington hasta Santiago.
El reto de Nicaragua de presentar a inicios del año 2000 una estrategia de reducción de la pobreza y de una estrategia sobre la gobernabilidad democrática ante los organismos financieros internacionales como parte del seguimiento al acceso a la iniciativa HIPC, as= como parte de los compromisos asumidos en Estocolmo para la reconstrucción y transformación de Nicaragua, tiene necesariamente que conducir a procesos de concertación nacional en tal propósito, donde el gobierno central tiene la mayor responsabilidad de propiciar dicha concertación y donde los partidos políticos y la sociedad civil tiene el derecho de demandarlo y a la vez el deber ineludible de contribuir con opciones de solución por el bien de Nicaragua y de todos los nicaragüenses.