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Martes 19 de Octubre de 1999  

Concluye Conferencia con renovados y firmes compromisos para erradicarla en el nuevo Milenio
NOVENA CONFERENCIA INTERNACIONAL ANTI CORRUPCION
Regresar a III parte 
  • Reconoce la declaración final que la corrupción está convirtiendo en miserables a los pobres, pero llama a todos los sectores a involucrarse 
  • Llaman a los gobiernos, la sociedad civil, los medios de comunicación y los organismos contralores, a trabajar juntos para prevenir y castigar la corrupción...
  • Los organismos financieros internacionales prometen que no habrá más préstamos y ayudas si no hay compromiso de transparencia y control.

Durban, Sudáfrica-- Concluyó ayer la Novena Conferencia Internacional Anti Corrupción, reconociendo que la corrupción es un fenómeno que constituye uno de los legados más debilitantes del siglo XX.
En la declaración final de los 1,600 participantes de más de 100 países, retifican que la corrupción es un mal que amenaza y reta a todos los pueblos del globo terráqueo, pero recae sobre los más pobres del mundo con mayor crueldad. Profundiza la pobreza; rebaja los derechos humanos; degrada el medio ambiente; desvía el desarrollo, incluido el desarrollo del sector privado; puede conducir a conflictos entre las naciones, destruye la confianza en la democracia y en la legitimidad de los gobiernos. Rebaja la dignidad humana y es condenada universalmente por las principales religiones del mundo.

Esta conferencia fue esencialmente una reunión de trabajo. Durante la semana se realizaron 11 talleres individuales. Cada taller versó sobre las medidas prácticas a tomar contra la corrupción en esferas tan variadas como el lavado de dinero, suministros públicos, educación pública, ética del sector empresarial y público, y el incremento de la toma de conciencia para que los ciudadanos del mundo pasen de la denuncia al control anti corrupción. Se analizaron diversos casos de todos los continentes, unos más dramáticos que otros.

Es i0mportante destacar que en la declaración se estableció que el combate contra la corrupción no es una tarea solamente a cargo de los funcionarios de la ley y el orden, ni siquiera es una tarea que les corresponde fundamentalmente. Cada juicio, cada acto de corrupción representa un fracaso de nuestros propios sistemas personales, sociales y organizativos desarrollados para evitar estas conductas. Nos recordamos, además que la mano que da es al menos tan culpable como la mano que quita. Cada fracaso por recuperar los ingresos por la corrupción sirve para incrementar su crecimiento.

Los conferencistas exhortaron a todos los delegados y representantes que se debe pasar de la retórica a los hechos y de la denuncia al castigo severo. Llamaron a crear y aprobar leyes que penalicen el tráfico de influencias, el lavado de dinero, el nepotismo, el enriquecimiento ilícito, la coima, el soborno, entre otros.

La Novena Conferencia Internacional, concluyó con sendos compromisos y exhortaciones, tales como involucrar más directamente a la sociedad civil, al sector privado y creando nuevas herramientas para el control, como licitaciones por Internet, la participación más activa de los ONGs y los medios de comunicación social.

Así por ejemplo, entre los compromisos más importantes, destacan:

Trabajaremos con todos los interesados para promover una voluntad política significativa para enfrentar la corrupción y de forma en que participen todas la estructuras de la sociedad.

Continuaremos nuestra labor por incrementar la transparencia en todas las esferas, especialmente en la de suministros públicos y crearemos asociaciones entre los sectores públicos y privado para desarrollar sistemas abiertos, confiables y competitivos, incluida la licitación pública a través de la Internet.

Desarrollaremos normas empresariales que promoverán la integridad y equiparán al sector privado con un instrumento que pueda demostrar, en formas verificables de forma independiente, los compromisos individuales respecto de la integridad de sus prácticas empresariales.

Como una campaña exitosa contra la corrupción exige la plena participación de todos los sectores de la sociedad, incluida la más importante que es la sociedad civil, y con ella, la comunidad empresarial, laboraremos por elevar las normas de la conducta ética dentro de la comunidad de ONGs, en el sector privado y en todos los servicios públicos y en nuestras sociedades.

Promoveremos el desarrollo de formas creativas para contener la influencia corruptora del dinero sobre muchos de nuestros procesos democráticos, con énfasis en la limitación de su influencia al reducir los costes de elecciones y restringiendo los gastos.

Otros de los aspectos no menos importantes que son resultado de las deliberaciones, lo constituye la protección contra aquellos que denuncian la corrupción y el respeto a la institucionalidad y el trabajo independiente de los organismos contralores.

Al respecto, la resolución final dice que alentaremos el desarrollo de instituciones, leyes y prácticas que aseguren que ciudadanos responsables puedan informar sobre instancias de corrupción sin temor a presiones, dondequiera que ocurra y asegurar que los medios de difusión puedan cumplir libremente su función primordial en exigir la rendición de cuentas de los individuos y las instituciones pertinentes.

Apoyaremos a las instituciones dentro de nuestra sociedad que tengan la tarea de contrarrestar la corrupción para asegurar que la independencia sea respetada por todos y que tengan los recursos adecuados para ello. Trabajaremos también para asegurar que habrán de rendir cuentas libres de injerencia política.

Y otro de los compromisos, que obliga pasar de la denuncia al control, es el de que alentaremos el desarrollo de procesos de jurisprudencia civil (es decir, no criminales) para que las ganancias obtenidas por concepto de corrupción sean identificadas y recobradas de forma más rápida que la permitida por el derecho penal debido al nivel de requerimiento de pruebas.

Los delegados y representantes de más de 100 países, acordaron además apoyar la cancelación de la deuda externa dentro del marco del Jubileo 2000, subrayando la necesidad de asegurar que los beneficios fluyan a los miembros más necesitados de las sociedades de que se trate y no a la élites corrompidas.

Finalmente, establecieron que nuestra lucha será larga y sostenida. No se obtendrá la victoria fácilmente y de muchas maneras, será eterna. Los corruptos entre nuestros países siempre tratarán de pervertir el bienestar de nuestras sociedades e instituciones.

Nuestro compromiso es, por tanto largo como tan decidido.

Un Comité Ejecutivo dará seguimiento a estas resoluciones y compromisos, los que serán revisados dentro de dos años en la Décima Conferencia Internacional Anti Corrupción, cuya sede será la bella ciudad de Praga, en la República Checa.

Para el caso de Nicaragua, mucho habrá que aprender que transformar y trabajar, pero el éxito estará alcanzándose si en el Gobierno hay voluntad política y si el resto de instituciones, sociedad civil, medios de comunicación y organismos de control, nos unimos para sensibilizar a los ciudadanos y prevenir y castigar severamente cualquier acto de corrupción.

"La Corrupción no sólo es dar o recibir dinero para obtener un favor, también es no hacer nada para evitarla y denunciarla".
 

 
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