|
Lunes 18 de Octubre 1999 Regresar
a I parte
¿Dónde se capta con más naturalidad y genuinidad la identidad nacional, el ser en la historia, el proceso de afirmación de nuestras raíces y de nuestro espíritu mestizo plural y universal? Dado el continuo fracaso y la frustración trágica de nuestra vida política, el continuo desmoronamiento de todos los esquemas ideológicos importados de Europa y los Estados Unidos, no cabe duda que no hemos podido crear o configurar una política o un sistema político que exprese el sentir, la sensibilidad y las aspiraciones de nuestros pueblos/ Somos originales en arte y literatura, y sobre esto nada tengo que decir después de las admirables páginas de Reyes, Carpentier, Paz, Fuentes, Vargas Llosa o Pablo Antonio Cuadra. Pero no lo somos en Política, y ya es un lugar común decir que nuestros políticos e ideólogos siguen sin entender la desbordante realidad americana. --- En la actualidad, estamos asistiendo a una nueva relación entre el Estado y la sociedad, en donde la sociedad civil y sus organizaciones, incluidas las marginales o sospechosas de heterodoxia, van más allá de las tradicionales agrupaciones políticas/ Es hora, pues, de lo que Norbert Lechner llamaba "la ciudadanización de la política", la hora de los movimientos comunitarios, lo cual implica una vuelta a las raíces, a nuestras verdaderas tradiciones, a nuestros mitos y ritos, al carnaval purificador y a la fiesta colectiva, a la hermandad y la solidaridad por encima de intereses mezquinos, a la búsqueda de la gran unidad perdida, esbozada en las visiones de nuestros artistas y poetas. Asistimos al desmoronamiento de los sistemas y dogmas totalitarios, a una nueva forma de universalidad e integración. -- En este proceso de vueta a las raíces, en esta propuesta de rescate y reconstitución de la esencia humana en la historia, la creación poética es clave porque tiene que ver directamente con la exaltación de una comunidad amenazada no por el sistema de la globalización o globalidad en sí, sino por la estadarización alienante, es decir, la homogeneización masificadora que tanto aterraba al recientemente fallecido Carlos Martínez Rivas: el "mundo plástico, supermodelado y vacío", el mundo de las máquinas y los hombres huecos. --- Leer, escuchar a los poetas nicaragüenses es dejarse poseer por las palabras ancestrales de la tribu. Poetizar, escribir esos generalmente inasibles textos que llamamos poemas es, como diría Mallarmé, "darle un sentido más puro" a esas palabras que jalan, que asombran, que lo asoman a uno al pozo en donde flotan las aguas movedizas de la identidad: la verdadera identidad de una nación que es lo que perdura más allá de las contingencias y los avatares de la historia, más allá de los calendarios y las fechas, más allá de las efímeras construcciones materiales y de los frágiles sistemas de la racionalidad maquiavélicamente planificadora.
|






