ELECTRO SCHOCK
Por Alvaro Urtecho
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Viernes 15 de Octubre 1999 
POESIA E IDENTIDAD NACIONAL EN NICARAGUA

I de dos partes 
Poesía e identidad, identidad y poesía son conceptos vinculados, conceptos que implican profundos vasos comunicantes, aunque puedan parecer, a primera vista, diferentes y discordantes. ¿Acaso la poesía, en su ejercicio pleno y universal, en todas las lenguas y latitudes y tiempos no es una búsqueda constante y dialéctica de la identidad? ¿Acaso no es un espejo, el soberbio espejo verbal en donde el Yo, el sujeto viviente, el alma o como queramos llamarle, se refleja, en donde el Yo se contrasta con el mundo recreandolo o inventándolo  a través de la palabra sutilmente escogida? 

Cuando nuestro amado "paisano inevitable" Rubén Darío dice, al comienzo de su poema "Tutecotzimi", que su piqueta "trabaja en el terreno de la América ignota" descubriendo oros, ópalos y ricas piedras finas, templos y estatuas rotas", se está refiriendo evidentemente, con la precisión de su verbo profético, a esa relación profunda que existe entre poesía e identidad, relación que está al fondo de toda cultura, pues la identidad, pues la identidad, ontológicamente hablando (es decir, el eterno y aparentemente irresoluble tema del ser y el no ser), la búsqueda de la identidad es la fuente originaria de la auténtica poesía. Identidad que deviene en identidad cultural y, por lo tanto en identidad nacional. Darío, como siempre, es claro dentro del maravilloso vuelo de su imaginario personal que es también, por la fuerza de la expresión, un imaginario colectivo: "El misterio jeroglífico adivina la Musa", "De la temporal bruma surge la vida extraña. 

De pueblos abolidos: la leyenda confusa. Se ilumina; revela secretos la montaña / en que se alza la ruina". El numen poético (la Musa) adivina, devela, revela, descifra el misterio de las escrituras antiguas, el misterio del pasado, el enigma de los orígenes. La poesía revela raíces: las desnuda, las expone y las actualiza según los signos y símbolos del tiempo que se vive. Darío, en su anhelo permanente de infinito, quiere que esas raíces transciendan convirtiéndose en espíritu absoluto. Así, en un momento de su Intermezzo Tropical, dice: "Lejos, ruda de antigüedad, grave de mito, / la tribu en roca de volcanes viejos, / que, como todo, aguarda su instante de infinito". 

La identidad cultura es la condición indispensable de la identidad nacional. Por eso cuando José Martí afirma que es imposible concebir una literatura hispanoamericana sin que exista una Hispanoamérica, se está refiriendo al hecho insoslayable de que una literatura verdaderamente nacional y propia, profunda y duradera, sólo puede desarrollarse a partir de la constitución de la nacionalidad. Esta nacionalidad, único camino para acceder a la universalidad, como decía el mexicano Alfonso Reyes, es parte de la esencia que deben expresar las obras literarias y artísticas. En este sentido, la literatura es un producto de la identidad nacional, y viceversa, la literatura produce identidad. A través de las creaciones verbales y de otro tipo podemos reconocer el perfil y las interioridades de una comunidad con sus valores espirituales y míticos. 

Si tenemos en cuenta la monumental obra dariana, que le dio modernidad y universalidad a la cultura hispana e indohispana, y si tenemos en cuenta también la rica tradición poética establecida en Nicaragua a partir de Rubén, no nos puede extrañar la aseveración de José Coronel Urtecho, según la cual, la poesía es la expresión más universal de la cultura nicaragüense. Aunque la narrativa se está desarrollando con grandes revelaciones en los últimos tiempos, no cabe duda que es la poesía seguida de la pintura, la expresión estética que más profundamente capta o aprehende el espíritu de la nación. 

Los poetas de la llamada Generación de Vanguardia (PAC, JCU, Pasos) son los que revelaron con profundidad y extensión las señas de nuestra identidad, la esencia de la entraña nativa, el descubrimiento del paisaje y la geografía nacional, el habla coloquial, el folklore, etc., pero no cabe duda que algunos de nuestros modernistas como José T. Olivares, Ramón Saenz Morales, Juan de Dios Vanegas, Lino Argüello y Azarías Pallais, nos introducen en el mundo de la provincia con un acento fresco, nos hacen palpar los latidos de la "tierra fresca y tierna" de que habla Luis Alberto Cabrales en su "Camposanto Rural": los cerros calcinados de marzo, las bravas quemas, los senderitos de mayo, los caminos después de las lluvias, los entierros de pobres, sin olvidar la extraña metafísica de Alfonso Cortés con sabor a tejados y a esquina y ventanas detenidas en la inercia de las cosas. 

Ahora bien, basta con repasar la historia de nuestra nación para darnos cuenta cómo lo verdaderamente perdurable y orgánico, lo que tiene raíz y sustento son las realizaciones culturales de todo tipo, las creaciones literarias y artísticas (poesía, música, danza, pintura, escultura, arquitectura). No importa cómo se llame a esta cultura mestiza: barroca, surrealista, mágica, maravillosa, qué importan los adjetivos...Carpentier prácticamente ha dedicado sus mejores ensayos a demostrar que nuestra cultura es barroca y verdaderamente surrealista, por maravillosa o real maravillosa, pero se queda corto todavía frente a las cada vez más insólitas creaciones de nuestros novelistas, poetas, pintores y músicos.  

Porque desde el momento auroral del mestizaje, en la lejana pero siempre era colonial, desde el esplendoroso milagro del barroco, patente en iglesias, altares y santos, en sainetes, bailes, décimas y canciones el hombre americano, la humanidad americana ha venido asombrando con el secreto misterio de sus creaciones libres, no sometidas a presiones ni represiones. Visiones y sueños reacios siempre a ser clasificados en las categorías estilísticas europeas, precisamente por expresarse con un lenguaje impuro, ambiguo, polivalente y plural; creaciones enraizadas en los mitos procedentes del corazón del pueblo, cuando no de la tradición occidental, que han configurado eso que llamamos identidad nacional, concepto fundamental en el pensamiento filosófico y político contemporáneo. 
CONTINUA
 

  
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