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Lunes 11 de Octubre de 1999 ODISEA NICA A LO TICO
Miles
de nicaragüenses hacen filas para pedir su turno en la cita que les
responderán el sí o el no, sobre su residencia en Costa Rica,
que les garantizará el acceso al trabajo y poder esquivar el acoso
de la migración de ese país. La foto no refleja el volumen
que da vuelta a varia manzanas de la capital.
Luego de participar en un evento sobre periodismo en Internet, nos dimos a la tarea de conocer de cerca las dos versiones que sobre el problema de la migración nicaragüense hacia Costa Rica existen en ese país. Consultamos periodistas, taxeros, estudiantes, trabajadores, vendedores, entre otros, para conocer su opinión sobre los nicaragüenses en aquella nación y comprobamos que existe más preocupación de los ticos por los nicas que las mismas autoridades de Nicaragua por contribuir a resolver la situación. Si nos pusieramos a pensar que UN MILLON de ticos invadieran nuestro país en busca de trabajo, sería evidente el rechazo que tendríamos como pueblo exigiendo no se nos quite el trabajo, y la manifestación xenofóbica, como la que seguro generará este escrito. Así mismo ha reaccionado aquel país, pero con la variante de que existen allá patrones de comportamiento fuera de los límites de la violencia que contradice a nuestro país. Se siente más solidaridad de parte de un pueblo que está acostumbrado a la paz, en ayudar a resolver los problemas que ellos no han generado, sino que les ha llegado por las fronteras procedente de nuestro país. Las declaraciones en ocasión
de los conflictos del Río San Juan por parte del presidente Alemán,
han "ofendido" la voluntad de los ticos y es fácil escuchar en cualquier
poblador tico hablar mal del "gordoman" como allá también
le llaman y que el azote ha regado fácilmente.
En
la oficina de Amnistía Migratoria de Costa Rica, miles de Nicaragüenses
amanecen dormidos en las aceras para no perder su turno en la solicitud
de cita para ver la resolución de su expediente. En la visita que
realizó Bolsa de Noticias para conocer la situación, hablamos
con un nicaragüense con expediente número 43,442 que esperaba
avanzar el 42 mil. Imagínese usted la angustia.Durante la estadía en la capital josefina, visité los parques La Merced y Central, donde cada fin de semana se reúnen miles de nicaragüenses a compartir la venta de nacatamales, frescos en bolsa con hielo, el vigorón y a traficar con su correspondencia, envíos de dinero a través de un buen número de oficinas ambulantes que ya hacen negocio con los incautos. Se reúnen por pueblos y es fácil ver vecindades enteras de Carazo, Rivas, Chinandega, León, para mencionar algunos lugares y que se comentan uno al otro los problemas, el trabajo, la corrida del empleo, sus trámites migratorios, sus andanzas - si andanzas - porque un buen número está metido de lleno en la delincuencia, en la prostitución, en el alcoholismo - en los bochinches de las cantinas y las calles, donde son temidos por los ticos "diz que son guerrileros, excombatientes, etc., etc.,". Es preocupate ver cómo un significativo grupo está tras la corrupción. Más de un Comité
de ayuda a los damnificados de Nicaragua existe conformado por costarricenses
que han encontrado en medio de estas crisis, dificultades para hacer llegar
sus ayudas al otro lado de la frontera. A pesar de la mala imagen que -
no todos- un grupo de nuestro paisanos dan en aquel país, se les
considera trabajadores y que están realizando labores productivas
importantes, pero todos esperan que el Gobierno de Nicaragua contribuya
a lograr se les brinde la salud y la educación gratuita como cualquier
ciudadano de ese país - la que ya están brindando - pero
que podría hacer colapsar el sistema económico de esa nación
del tercer mundo.
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