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Miércoles 6 de Octubre 1999
*** El sandinismo, 20 años después: así se titulará el próximo libro del conocido sociólogo y politólogo Oscar René Vargas, una recopilación de sus artículos sobre temática estrictamente sandinista, escritos durante y después de la Revolución...Interesante seguir el hilo de esas reflexiones en forma de libro...Ojalá que se publiquen también las notas y reflexiones de Erick Aguirre sobre el tema, sobre todo su columna Cría cuervos, ejemplo vivo de sandinismo heterodoxo e impugnador... *** Felipe González, expresidente socialista de España, hablando en una mesa redonda en la televisión mexicana, a la par del también ex-Miguel de la Madrid y el escritor Héctor Aguilar Camín, director de la Revista "Nexos", pronunció una frase que me parece excelente para definir la esencia de la democracia en el mundo moderno: "la democracia es la incertidumbre permanente ante lo que viene": sí, en la democracia siempre estamos en incertidumbre, porque siempre se está creando, siempre se están proponiendo nuevas alternativas...Brillante González; opacado, tenso, casi anodino, de la Madrid, personaje eminentemente tecnócrata que se sonrojaba cuando el líder del PAN, asistente también al programa, informaba cómo la deuda externa había aumentado desmesuradamente durante su régimen, que prohijó nada menos que a Carlitos Salinas de Gortari, un hombrecito de bigotitos inocuos que, aparte de deslumbrar a Tomás Borge, parece ser que regresará a México, apadrinado por el Banco Mundial... *** Alejandra Guzmán, la escandalosa rockera hija de Enrique Guzmán y Silvia Pinal, quien vive ahora en una lujosa zona de Miami, buscando figuración y de paso relanzar a su canoso padre, al que ya no le hacen ni caso en México, afirma que ella no sabía nada de que su marido era narcotraficante; "yo trabajo, yo solo canto, vivo con el sudor de mi frente"...La rockera es un producto más de la jugosa industria mexicana del espectáculo, tan pródiga en productos mediocres como ella... *** Los chilenos pinochetistas han sufrido horrores con la frase ambigua y sospechosa que el ministro inglés Tony Blair endilgara al humillado general que no tiene quien le escriba pero sí quien le defienda: el "innombrable"...Así como le llamaron a Oscar Wilde: El innombrable, que es también el título de una novela del absurdo escrita por Beckett...
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