ELECTRO SCHOCK
Por Alvaro Urtecho
      Esta página se actualiza después que los suscriptores reciben su ejemplar. 


Viernes 17 de Septiembre 1999
LAS MEDITACIONES HUMANISTAS DE JAIME PEREZALONSO

Es larga y sostenida la obra meditativa y reflexiva de Jaime Perezalonso. Es larga y apasionada su insistencia en los temas del humanismo, del espíritu contemplado en sí mismo, del hombre enfrentado a los dilemas eternos y, por supuesto, a la gran crisis social y espiritural de nuestro tiempo y a la posibilidad de trascenderla y rescatar la esencia que nos hace históricos a través de la conciencia y a través de las grandes configuraciones simbólicas y míticas que hacen posible la cultura, la religión y el arte. Pasión, insistencia que en este pensador nicaragüense se percibe tamizada por un tono cordial, un cierto talento sosegado, reflejo probablemente de su educada y eurítmica persona, cuando no de sus lecturas. Cordialidad, cordura, equilibrio que reflejan la alegría de vivir, la alegría de un hombre que quiere estar en armonía con el cosmos, aunque su existencia transcurra en tiempos oscuros, en tiempos de incertidumbre y muerte.

Por algo el intelectual que Prezalonso más admira es Goethe, el artista que supo equilibrar en su espíritu los oleajes del pathos romántico con la racionalidad pedagógica de lo clásico. Por encima de la ley de los contrario, Perezalonso esgrime y persigue siempre la ley de la armonía y de la síntesis. Lo cual no quiere decir que el autor de TRAS LA HUELLAS DEL HUMANISMO (libro que recopila sus principales artículos y ensayos de los últimos años, así como un grupo de prosemas que prolongan una obra de reflexión filosófica y lírica a la cual no se le ha prestado la debida importancia en un país en donde predomina la envidia, la crítica sin fundamentos, el ataque solapado, la murmuración maligna y la general indiferencia ante las cosas del espíritu que verdaderamente valen y verdaderamente son necesarias para el desarrollo espiritual de una nación tan necesitada de sosiego y de vida contemplativa) ignore o desprecie las grandes producciones, las extraordinarias producciones de este siglo lleno de tragedias y conflictos. Varios son los artículos que Perezalonso dedica a lo que Unamuno llamara "el sentimiento trágico de la vida". Como hombre templado en la lectura de los clásicos, sobre todo la del "divino Platón", según la expresión de Santiago Argüello, poeta y pensador también nicaragüense a quien nuestro autor tanto admira, como devoto de Emerson, de Lin-Yutang, de Ingenieros de Séneca, Perezalonso afirma la unidad del espíritu y la unidad de éste con el cosmos y con la naturaleza. 

Por eso, aunque aprecie profundamente las obras del existencialismo y de las vanguardias, no está de acuerdo con sus propuestas estéticas, porque para él el arte debe educar y orientar. Difícil, a mi juicio, mantener estas ideas en un mundo en donde los postulados de las vanguardias, las postvanguardias y las transvanguardias son aceptadas como dogmas religiosos. Por eso, a la conciencia atormentada de Camus y Sartre, prefiere la conciencia optimista y estoica de Saint-Exupery. Mantener la idea de la unidad del espíritu en un mundo atomizado y fragmentarizado como el nuestro requiere temple y valentía. Y quizá esa sea una de las causas que su ya larga obra de reflexión filosófica y moral, alimentada por un caluroso trascendentalismo espiritualista, sea vista como una especie de islote al margen de las ideas que se debaten en la palestra pública. Este es el destino, pienso yo, del pensamiento fiel a sus raíces, fiel a una concepción del mundo insobornable. 

Pensamiento que no por ser contemplativo es menor real, no por ser orgánico y, hasta cierto punto, místico, es menos actuante en la realidad social. En un ámbito terriblemente confrontativo como el que vivimos en Nicaragua, la lectura de los certeros artículos de Jaime Perezalonso constituyen un verdadero oasis de honda reflexión, un remanso de las aguas siempre turbulentas del espíritu que luchan, en su estilo diáfano y robusto, por sosegarse y aclararse para continuar su evolución indetenible, tal como lo quería Hegel, uno de sus maestros, de la carretera sensible, a la conciencia, de la conciencia a la autoconciencia, del Yo al Nosotros, del Nosotros al Estado de Derecho, a la Nación siempre postergada, siempre escindida por las contradicciones y contingencias disolventes, por las deformaciones esperpénticas y caricaturescas de los antivalores.

Este libro de Perezalonso aparte de sus valores atemporales y de su reflexión filosófica propiamente dicha, que va desde el problema de la existencia y el dilema del ser y del no ser hasta la interacción entre cultura y sociedad, es importante por su actualidad y su crítica de la actualidad. Es un escritor que escribe para los periódicos y vive atento de los acontecimientos y escándalos que se suceden precipitadamente en este país. Una buena parte del libro trata sobre los virulentos problemas políticos, sociales y morales que nos aquejan: la corrupción, la falta de credibilidad de la clase política, la decadencia de la moral, la carencia de un verdadero Estado de Derecho, la superficialidad masificante y alienante de los medios de comunicación y la falta de autenticidad vital.

De aquí el título de este libro que sale a luz: TRAS LAS HUELLAS DEL HUMANISMO. Sí: tras las huellas del ideal, el ideal, que no es ningún concepto trasnochado u ocioso, el ideal que anhelaron y cantaron hombres de la estirne y la nobleza de Darío, Martí y Rodó. El ideal de la Vida y la Esperanza, el ideal de la transformación espiritual que implica también la transformación de una sociedad en todos sus aspectos. El ideal de la Redención humana que al final de los tiempos es la Redención por el Amor y la Belleza, tal como lo querían Platón y Jesucristo, Dante o Víctor Hugo o el peruano César Valleja cuando exclamaba: "Serán dados todos los besos que no pudisteis dar!".
 

 

  
 VOLVER AL INICIO
 
EDICIONES ANTERIORES

 ]Bolsa Médica] [Suscríbase]
[Bolsa de Mujeres] [Grupoese[Mantenimiento]
1999. Derechos Reservados GRUPOESE
Directora General: Licenciada  María Elsa Suárez García
Sitio web a cargo de Paúl Suárez García
Actualización: Adonis Vallejos Ruiz
SUSCRIBASE A BOLSA DE NOTICIAS
Colonia Centroamérica L#852, Managua, Nicaragua.
Fax: (00 - 505) - 2-77-49-31
Teléfono: (00-505) - 2-70-05-46
Apartado Postal: Vf-90, Managua.