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Jueves 5 de Agosto de 1999 Soldados de EEUU abandonan Fuerte Clayton en el año en que acaba el control estadounidense del Canal MIREN GUTIERREZ,
Panamá
En la histórica base se quedarán unos mil soldados, que irán abandonando el país gradualmente hasta que Clayton, Howard y el resto de las bases militares estadounidenses sean finalmente devueltas a Panamá en noviembre. El 31 de diciembre se cumplirá lo que se ha estado esperando durante dos décadas: Panamá pasará a controlar la totalidad de su territorio nacional en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, firmados en 1977. La marcha de las tropas norteamericanas pone fin a la controvertida "relación especial" entre ambos países, que comenzó cuando, en 1903, Estados Undios apoyó con buques de guerra la independencia panameña de Colombia con vistas a la construcción del estratégico canal. Esa relación atravesó uno de sus peores momentos cuando, en 1964, unos 30 manifestantes panameños murieron tratando de izar la bandera nacional en la Zona del Canal. Cuatro soldados estadounidenses fallecieron también en los enfrentamientos. El conflicto forzó la firma de los tratados. Otro de los puntos más bajos de la relación entre ambos países fue la invasión norteamericana que, en 1989, puso fin a la dictadura militar de Manuel Antonio Noriega. Otros 350 panameños y 18 soldados estadounidenses perecieron en el asalto. Por el camino, Estados Unidos llegó a tener 65,000 soldados en Panamá durante la II Guerra Mundial, y, más tarde, fundó la tétrica Escuela de las Américas, donde dio entrenamiento, entre 1942 y 1992, a más de 60.000 militares latinoamericanos, algunos de los cuales participaron en golpes de Estado y dictaduras en todo el hemisferio durante la década de los setenta. "Con la retirada, Panamá pasa ahora a acompañar, en orden alfabético, a Paraguay en la lista de periodistas de Estados Unidos", comentó un analista del centro de estudios independiente Atlantic Council de Washington. De hecho, las relaciones entre ambos países son más bien tibias después de que fracasaran las negociaciones para el establecimiento del Centro Multilateral Antidrogas en la base aérea de Howard -que fue la base principal de las operaciones antinarcóticos de Estados Unidos en Latinoamérica-. Ello hubiera significado la continuación de la presencia norteamericana en Panamá, algo que el pueblo panameño, por cierto, deseaba mayoritariamente, según las encuestas. La salida de las tropas estadounidenses significa también la pérdida de unos 300 millones de dólares anuales para la economía panameña, y la desaparición del elemento disuasorio que suponía tener la base Howard -con capacidad operativa para unos treinta helicópteros y más de cincuenta aviones- a las puertas del conflicto armado colombiano y de la región que produce gran parte de la cocaína comercializada en el mundo. Por otra parte, las instalaciones y tierras de las bases, situadas en una franja de 16 kilómetros de ancho a lo largo del canal, tienen un valor calculado en unos 4.000 millones de dólares (en comparación con un producto interior bruto que no llega a los 9.000 millones). Según los expertos, contituyen una oportunidad única para levantar un país que tiene unos índices de pobreza del 40% y que está situado el quinto en cuanto a la peor distribución de la riqueza, según un estudio del Banco Mundial. (Tomado de El País)
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