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Miércoles 4 de Agosto 1999 La revolución inconclusa Cayó el telón de otro aniversario de la Revolución Popular Sandinista pero esta vez fue nada menos que el 20 de ese inolvidable triunfo, con los olores de multitudes populares de aquel 19 de Julio de 1979. Y, a pesar de que ya vamos para los diez años de ausencia del Poder Popular en el ejecutivo de la Nación, en cada aniversario revolucionario la plaza donde se convoca a la población sandinista se queda pequeña para poder dar cabida a la muchedumbre de sectores populares que acompañan a los sandinistas a conmemorarlo. ¿Qué podría explicar el fenómeno del lleno total de la plaza el 19 de Julio recién pasado? Sin querer ser demasiado simplista, la mejor explicación podría tener mucho que ver con los hechos que todos los días la mayoría de la población vive en carne y hueso. Porque después de la experiencia estatal desde 1990 con un gobierno conservador, más la actual desde 1996 con un gobierno liberal, la mayoría de los nicaragüenses consideramos que ningún político adversario del sandinismo podría venir con mensajes de alerta sobre el machacado "peligro totalitario" que representaría el retorno del poder popular al gobierno de la república. Incluso, la población ya sabe, que analista nacionales de todos los colores políticos del arcoiris han escrito libras de papel sobre la que fue la "revolución fracasada, revolución traicionada, revolución secuestrada, revolución abortada, revolución dilapidada" etc, pero ninguno de ellos ha podido o talvez no ha querido examinar las posibilidades de que también sea una revolución inconclusa, pues el último lleno de la Plaza de la Revolución así lo ha dejado entender. Es decir que la reflexión del pueblo de todo lo que ha venido ocurriendo en el país desde 1990, se hizo sentir con evidencia el 19 de Julio de 1999. Además, la mayoría de la población actualmente vive en la pobreza, en el desempleo, en la indigencia social y ahora ya sabe que el sandinismo sí enfrentó una guerra impuesta desde el exterior, en tanto los dos gobiernos que le han sucedido han provocado una guerra más cruel: la del hambre, pues te deja vivo para que vayas muriendo sólo y ante la indiferencia del incremento de la corrupción y la riqueza de los miembros del gobierno de turno de la década de los 90. Los llenos en la plaza cada año han sidos suficientemente asimilados por la población sandinista, pero lo que es mejor es que también ha adquirido una dimensión diferente de las causas (hombres y hechos) que realmente provocaron los reveses electorales del FSLN. La historia de la lucha por una vida digna como seres humanos que somos, no puede ser mecánicamente transformada en una simple nostalgia de un esplendoroso pasado, porque entonces la conciencia social colectiva de los pueblos sería una especie de memoria sin dignidad y la supuesta superioridad política de la clase dominante otro disimulado disfraz. Llenar la plaza está
muy bien, pero ganar las próximas elecciones sería mejor,
por lo tanto, hay que continuar con ese espíritu de victoria del
último 19 de julio para hacer de la Revolución Inconclusa
la mejor esperanza del pueblo nicaragüense precisamente al caer el
telón del siglo XX. El pueblo, el futuro y la democracia, lo están
pidiendo a gritos.
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