PENSANDO
EN NICARAGUA
Ignacio
Briones Torres
Miércoles 4 de Agosto
1999
LIBERTAD DE PRENSA:
HISTORIA PATRIA Y POLITIQUERIA
Nuestro General de Hombres Libres,
el muchacho de Niquinohomo que comparte con Rubén Darío y
don José Dolores Estrada la gloria de que unánimemente sean
reconocidos como Héroes Nacionales, dijo que si cien nicaragüenses
amaran la Patria como él, Nicaragua sería salvada.
Si nos remontamos al contexto
en que esas palabras fueron dichas, se establece que para esa época
el país había sido convertido desde el 1909 del derrocamiento
del General Zelaya hasta la victoria de la Guerra Constitucionalista de
1926-1927, en poco menos que un protectorado de los banqueros norteamericanos
a cuya conveniencia los patriarcas verdes don Emiliano Chamorro y don Adolfo
Díaz entregaron todo el control de nuestra economía primero
y luego el de la República en general.
Con la redacción por
parte del doctor Carlos Cuadra Pasos del proyecto creador de la Guardia
Nacional y su posterior aprobación, del control económico
se pasó al control político-policíaco-militar.
Uniformados USA de todos
los rangos se constituyeron en las máximas autoridades bajo cuyas
botas y fusiles quedaron sometidas la Nación y toda la ciudadanía.
Thomas Bruce en el norte (Las Segovias) arrancaba de los brazos de sus
madres a los niños, los lanzaba al aire y luego los atravesaba con
su bayoneta, satisfaciendo así su naturaleza criminal bajo el inicuo
pretexto de hacer sentir su autoridad con el supuesto de "imponer el orden".
Y Mr. Frankie Fitante, director de Policía de Managua, considerando
que su palabra era la Ley, cometía desmanes y crímenes cotidianamente,
quebrando las costillas a los pioneros como "medida correctiva" o simplemente
matándolos como ocurriría al periodista y escritor Anselmo
Fletes Bolaños, autor del libro "Los 30 años" en que pasó
revista a la llamada "Primera República Conservadora" y en el que
se permitió relacionar lo que estaba ocurriendo en la Segunda. (1909-1929).
II
Ante aquella insoportable
situación se alzaron las voces vigorosas de distinguidos colegas
como Juan Ramón Avilés en "La Noticia", Salvador Buitrago
Díaz en "La Tribuna", Andrés Largaespada en "Diario Moderno",
Francisco Brioneslugo en "El Clarín" y otros, formando primero la
Liga de Periodistas y luego el "Grupo Patriótico" en el que formarían
filas ciudadanos de otros oficios y profesiones, pero con iguales sentimientos
de Patria. "Sin ellos, diría, también Sandino, mi obra
hubiera pasado desapercibida", frase que recogió Joaquín
Pasos en su libro "Maldito País". El Héroe de Las Segovias,
en otro momento de su lucha, hubo de decir también que sus políticos
"lo embrocaron".
III
¿Por qué traemos
a la memoria estos hechos?
En primer lugar porque lamentablemente
estamos viendo que después de 1990 y con más énfasis
del 96 para acá todo (o casi todo) el enjambre político nacional
cobijado bajo el título de "Acción Ciudadana" (46 con etiqueta
de organizaciones cívicas y siete con denominaciones partidarias),
en cada uno de sus pronunciamientos conocidos privilegian los efectos por
los que atravesamos actualmente haciendo abstracción de las causas,
que los han originado. Tal como si lo que ocurre hoy careciera de antecedentes,
lejanos algunos, recientes otros, omisión que deforma la memoria
histórica de la Nación afectando en particular la de las
generaciones más jóvenes.
IV
Para muchos de los que nacimos
en las primeras tres décadas del siglo, combatir y derrotar la dictadura
dinástica de los Somoza (1937-1979) significaba una ineludible obligación
por Nicaragua, que la cumplimos a todo riesgo. La muchachada de los 50-60
que sobrevivió al holocausto (50 mil muertos) de aquella larga jornada
en pro del establecimiento de la democracia, se llevaron la más
grande frustración imaginable como consecuencia de lo que el doctor
Ramiro Argüello explica en la revista "Decenio", número 10-Julio
1999, p. 19.
"El sandinismo (debió
haber dicho el frentismo) no es otra cosa que el somocismo por otros medios.
Un neosomocismo ilustrado... el somocismo más la dialéctica.
Los comandantes nunca aspiraron a ser otra cosa que los hijos de casa del
somocismo. Y en eso terminaron..."
En la misma citada publicación
Sergio Ramírez en su "Los ríos de leche y miel" viene a decir
lo mismo, aunque pulido y abrillantado por el dominio literario que a nadie
se le ocurriría negarle. Entiendo que este artículo es el
primer capítulo de "Adiós Muchachos" mea-culpa dado a conocer
hasta nueve años después de la derrota de la fórmula
en que acompañó a Daniel.
V
Ante estos hechos, las obligadas
preguntas que ahora debiéramos hacernos todos y en particular mis
apreciados colegas es si la Nicaragua de hoy es similar o comparable con
la de los tiempos de la ocupación militar yanqui propiciada por
los patriarcas conservadores, o con la de los tiempos del Código
Negro y mayormente aún con la del bozal total de la década
frentista. A juzgar por la forma en se está comportando nuestro
periodismo que se autoproclama independiente (con contadas excepciones,
claro), la responsabilidad profesional aún no se asume como debiera
ser -ni en la forma ni en el fondo-, con el tiempo que se vive en el que
la primera prioridad es consolidar el proceso democrático por el
que la mayoría del pueblo dió su vida en el pasado mediato
e inmediato y por el que también se manifestó en las urnas
tanto en el 90 como en el 96.
Excepto que se ignore la
historia o la lancen por la borda quienes la conocen, a los profesionales
del periodismo activos actualmente, la Nación les está demandando
ahora mayores grados de responsabilidad que la que tuvieron ante sí
sus antecesores. En consecuencia su papel debe ser más ético
y elevarse por encima de las viejas prácticas detractoras porque
sí, o lo que sería peor porque se hayan puesto al servicio
de intereses grupales, supeditando o colocando en segundo y tercer término
los del país, equivalente a que le están fallando a Nicaragua.
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