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Miércoles 21 de Julio de 1999 A un año de su muerte, ocurrida el 26 de Julio de 1998, a las 4 pm, se oficiará una misa en la Parroquia de San Sebastián de Diriamba por el eterno descanso del empresario y productor caraceño Alejandro Lara Delgado, exdelegado de gobernación en la década de los 80. Lara, que gozaba de buena salud, sorprendió a sus familiares y amigos al fallecer de un ataque cardíaco durante el desfile hípico de las fiestas patronales de Jinotepe. Lara Delgado fue un destacado
productor y hombre de negocios residente en Diriamba donde fundó
una de las mejores distribuidoras de granos básicos y artículos
de primera necesidad en los años 60.
Alejandro Lara, que en paz descanse, fue víctima de persecución y encarcelamiento por el gobierno sandinista. Después del triunfo y gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro logró recuperar parte de sus propiedades confiscadas, volviendo a producir los deliciosos atado de dulce. Siendo delegado de gobernación en Carazo nunca demostró rencor contra sus adversarios, más bien les brindó la mano, entre ellos tenemos a uno de sus excarceleros. Fue un hombre de paz y progreso que murió aspirando a ser alcalde de Diriamba para la realización de obras de progreso que beneficiara a los olvidados campesinos y gente de los barrios pobres. Se bachilleró en el Instituto Juan José Rodríguez de Jinotepe en la época que ese centro gozaba de gran prestigio y disciplina donde aprendió a respetar las opiniones políticas y religiosas de sus amigos y ciudadanos que siempre lo buscaban para pedirle un favor. El licenciado Rosalío López, padrino de uno de sus hijos, Alejandro Ramón, y asesor jurídico en tiempos que ejerció la delegación de gobierno en Carazo, recordó que al postularse como candidato para diputado por el Proyecto Nacional (PRONAL), le pidió que fuera su suplente. Yo le recordé, dijo López, que era militante del Partido Liberal (PLC) y el se disculpó y no me volvió hablar del tema. Para mi Alejandro Lara fue un hombre amplio, sincero y amigo de verdad. Si no me equivoco fue uno de los empresarios que siempre tuvo mucho aprecio por los periodistas, sobre todo por los que ejercen con ética sin doblegarse a los poderosos. El licenciado López también recordó que Alejandro, en un gesto humanitario, pidió a la Policía la suspensión de una multa exagerada por un pleito conyugal ya que el matrimonio por ser muy pobre no podía pagarla. La policía no tuvo compasión y no accedió a la petición, entonces Alejandro suplicó al delegado de los Derechos Humanos, licenciado Humberto Cerda para que gestionara por la libertad del matrimonio logrando que ambos salieran libres. Así como este caso, Lara resolvió muchos entre gente pobre por que no le gustaba la injusticia. También gestionó
tierras para los desmovilizados de la Resistencia, Policía y miembros
del Ejército.
Martínez dijo que Lara heredó el ejemplo de trabajo de sus padres José Lara y María Delgado, residentes en la comunidad de Santa Cruz, Santa Teresa, donde cultivaban la caña para la molienda de dulce en los trapiches. Militó en las filas del partido conservador hasta la década de los ochenta, dijo Martínez. Por su parte el licenciado
Luis Alfredo López, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la UCA y presidente de la UPN de Carazo, dijo que en el poco tiempo
que conoció a Alejandro supo que era un gran hombre que valoraba
la amistad y el trabajo de los periodistas de la región, sobre todo
a los que buscaban la noticia con exactitud y ética. Al fallecer
dejó a una niña que era su adoración: Alejandro que
hoy tiene 14 meses, Alejandro Ramón y María Amanda fueron
sus últimos hijos que procreo con su esposa María Antonia
Espinosa originaria de Nandaime. Sus otros hijos ya profesionales sufrieron
el impacto de la muerte en EEUU y son, Jamileth y María Alejandra
Lara.
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