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Jueves 15 de Julio 1999
Ahora la totalidad de los líderes políticos, incluyendo a intelectuales comprometidos con las luchas de las causas de los pueblos, en los países de la Unión Europea, han expresado su indignación y rechazo, de la sentencia a muerte dictada contra el líder rebelde kurdo, Abdullah Ocalan, por una Corte Judicial de Turquía. En opinión de muchos la ejecución de su condena haría que Turquía que además de ser miembro de la Unión Europea, pueda regresar con la velocidad del internet a la época medioeval en la misma Europa. Numerosas irregularidades fueron señaladas antes y durante el proceso las que fueron olímpicamente ignoradas por las autoridades turcas con el sólo propósito de obtener su objetivo: condenar a muerte a Abdullah Ocalan. Primero rechazó como inaceptable la solicitud de la Unión Europea para enviar observadores al proceso judicial del combatiente kurdo. Luego negó el acceso de abogados para que apoyaran su defensa a las cárceles de la Isla de Imralí, donde en condiciones precarias y bajo fuertes medidas de seguridad, se tomaban disposiciones para evitar su "suicidio". Más tarde se opusieron a que el propio presidente del Consejo de Europa, el inglés lord Russel Johnston, le visitara para constatar si Ocalan se encontraba bien tratado, con buena salud y recordarle al gobierno turco sus obligaciones con los derechos humanos, en cuanto a que Turquía es miembro permanente del Instituto de Estrasburgo que da seguimiento a su cumplimiento. Y, por si fuera poco, el propio primer ministro turco Ecevit se unió a las negativas al lanzar una iniciativa de su gobierno, la de incluir a Grecia en la lista de "cómplices de sostener las actividades terroristas de Abdullah Ocalan". Pero por si no fuera suficiente, la jefatura de las Fuerzas Armadas del Ejército de Turquía, lanzó a su vez volantes desde helicópteros, para solicitarles a los kurdos que realizan "terrorismo en las montañas" a abandonar sus actividades y se presentarán ante las autoridades para que declararan como "testigos" en el proceso contra el jefe kurdo con la promesa de que serían tratados con "benevolencia" por la justicia. Con todas estas flagrantes violaciones de los derechos humanos del líder rebelde kurdo, los jueces de Ankara, la capital turca, no vacilaron en condenarlo a morir en la horca como nostalgia del medioevo en una sociedad que parece mirar más hacia atrás y a pesar que el mismo Ocalan aceptó poner fin a la rebelión armada siempre que se perdone su vida. Por su parte, Ahmet Yaman, representante del Frente de Liberación del Kurdistán en Europa, hizo un llamado "a todos los que quieran ser solidarios con la lucha del pueblo kurdo, a apoyarlos a construir una gran iniciativa de masas de no-violencia" si se respeta a la vida del último rebelde de Europa: Abdullah Ocalan. |





