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Lunes 19 de Abril 1999 PRESIDENTE CARLOS ROBERTO
REINA IDIAQUEZ
PRESIDENTE CARLOS ROBERTO
REINA IDIAQUEZ
Para mí constituye un señalado honor el presentar a una de las figuras más egregias de la literatura nicaragüense contemporánea, como es la del doctor Jorge Eduardo Arellano, embajador en Chile hasta hace muy pocos días y un verdadero embajador de la Cultura de Nicaragua en el resto del mundo. Estimados colegas, esto no fue realmente lo que la Sub Sede del Parlamento Centroamericano de Nicaragua había deseado con relación a Rubén Darío. Nosotros encomendamos a nuestros Vicepresidentes don Fabio Gadea y Albita la Secretaria para que tratara de lograr que el Parlamento Centroamericano en un justo reconocimiento a la dimensión ecuménica de Darío, le hiciera un homenaje, un homenaje del Parlamento Centroamericano en el que podía venir a participar como parte de ese homenaje uno de nuestros más brillantes litertos, la cuestión no fue así y ahora queda un tanto para decirlo con toda claridad como que oficiosamente viniera aquí haciendo uso de una Cortesía de Sala este distinguidísimo hombre de letras de Nicaragua que hoy nos honra con su presencia. La intención nuestra inclusive, era de que en ese acto pudieran haberse invitado a los Embajadores de Centroamérica y especialmente a los Embajadores de Colombia, Chile y Argentina, porque ese poeta nuestro, ese nicaragüense centroamericano por los cuatro costados fue más querido en cualquier parte, más que en la nuestra y Chile le inspira profundamente no solo por las facilidades que encuentra dentro del mundo literario sino por el cariño con que lo trata Pedro Balmaceda Toro y la literatura chilena tan parca, tan cerrada, encuentra en él a lo que iba ser el verdadero Príncipe de las Letras castellanas, por eso es que en Chile escribe "Abrojos" en unión de Pedro Balmaceda Toro, por eso en Chile escribe "Azul" que desde entonces, continúa siendo y continuará siendo en el próximo y en los próximos milenios el mejor canto en castellano que se ha escrito y que inmortaliza las letras de América. Sentimos la impresión de que en Centroamérica no le hemos dado aún el reconocimiento que se merece y de que este Parlamento Centroamericano amplio y generoso en recibir diferentes personalidades del mundo y rendirle homenaje a distinguidos personajes de la historia, pienso que un tanto margina a quien a mi juicio es el más centroamericanista de los ciudadanos que ha tenido esta área geográrica del mundo. Morazán con la espada y Darío con la pluma, fueron los que realmente configuraron, generaron, fortalecieron y encendieron la mecha del unionismo. Esto nos compromete a nosotros como Parlamento Centroamericano y no lo digo como nicaragüense sino como miembro del Parlamento Centroamericano que tiene que abrir espacios de su tiempo, de sus locales y de sus quehaceres, darle realmente el mérito que esto tiene y establecer el culto a la personalidad de este insigne ciudando del mundo. La Argentina jugó un rol importantísimo, Leopoldo Lugones, Freire y todos los poetas argentinos contribuyeron en un mundo también en consolidar su personalidad recia de gran literato y Darío no escribió ningún libro que se llame Canto a Nicaragua y lo tenemos que reconocer con sinceridad y con dolor porque no fuimos los que lo tratamos mejor, pero sí escribe un libro de encendido amor que se llama "Canto a la Argentina" de la que recibió siempre por medio de los literatos, por medio del Diario de La Nación el enorme respaldo. Colombia en la que José
María Vargas Vila, su gran compañero en las viscisitudes,
de la bohemia poética y literaria del mundo y Colombia que lo hace
Cónsul para que se ayudara económicamente porque los poetas
no son muy productivos por lo menos antes, ahora si hay muchos que viven
de la poesía y viven muy bien pero esos son otros capítulos
a los que se le olvidaron a Cervantes, pero hoy tenemos acá a Jorge
Eduardo Arellano uno de los grandes poetas nicaragüenses de todos
los tiempos, uno de los literatos más sólidos, un prosista
excelente de quien realmente vale muy poco referirse a su curriculum y
a las obras que ha escrito porque lo más importante es que está
aquí y que todos ustedes y que yo voy a tener el privilegio de escucharlo.
Muchísimas gracias señor Presidente.
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