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LOS
SENTIDOS PUESTOS EN UNA TRADICIÓN
La
motivación del ciclo cuaresmal y de Semana Santa influye según
los historiadores Celso Lara y Miguel Alvárez, en los sentidos de
los guatemaltecos. Cada ciclo tiene su propio olor, así como
en Navidad los olores característicos son el pino, aserrín,
manzanilla, tamal y ponche, Semana Santa huele a corozo, la flor
de dolores, frutas, incienso y mirra.
El
gusto es estimulado por un ciclo gastronómico muy especial:
garbanzos en miel, torrejas, encurtidos, pescados, empanadas y refrescos.
Por
otro lado, el tacto se agudiza cuando con reverencia nos acercamos a tocar
algunas imágenes devocionales, el bolillo de las andas y el aserrín
de las alfombras.
El
oído es un sentido privilegiado pues escucha música sacra,
las marchas fúnebres, el tambor, el pito, las matracas, trompetas
y los clarines, todos sonidos especiales de la Semana Santa, directamente
de su fuente al momento de ser ejecutados.
Finalmente,
la vista percibe un colorido extraordinario, aserrines en combinaciones
poco comunes, el cielo azul a pesar de la densa bruma, la belleza de las
imágenes, los adornos procesionales, las andas y todos los colores
de la naturaleza puesta de manifiesto en las jacarandas, matilisguates,
pinos y buganvilias, sin faltar los alegres colores de las tradicionales
vejigas y otros juguetes.
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