|
Lunes 01 de Marzo de 1999 “La
letra entra con sangre”, solía decir mi maestra de primeras ABC,
una anciana de rostro venerable y corazón limpio, que además
de enseñarnos a leer y escribir nos mostró cómo sumar
y restar, nos enseñó a descifrar los colores del arcoiris
y a rezar el catecismo de cabo a rabo. Hablo de la niña Aurorita
Narváez, que cuando nos castigaba con coyunda de cuero crudo, repetía...
“La letra entra con sangre”.
Ahora, ya maduro y convertido en maestro de escuela y periodista, entiendo perfectamente que LAS LETRAS ENTRAN CON SANGRE. Centenares de hechos históricos o trágicos están marcados con sangre. Exponer ideas en este país ha causado muertes. El periodista Mateo Mayorga, director de “El Defensor del Orden” fue fusilado por las balas intervencionistas de William Walker, quien tuvo la osadía de autonombrarse Presidente de Nicaragua. El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director de “La Prensa”, una mañana de enero de 1978 fue acribillado a balazos en una calle de la vieja Managua, por asesinos a sueldo de la dinastía Somoza. Son testimonios marcados con sangre -contrarios al saber pedagógico de la niña Aurorita-, pero no podemos negar que las letras en Nicaragua han entrado con sangre. Las letras van de aire en aire, de cumbre en cumbre, comunicando hechos cargados de sangre. El General Sandino tenía en su corazón muchas vías de comunicación. Políticos, intelectuales, militares, poetas, sindicalistas y, sobre todo, una legión de periodistas que lograron llegar a la línea de fuego. Periodistas que hicieron suyo el ideario de Sandino y que luego lo difundieron por el mundo, como Farabundo Martí, Froylán Turcios, Salomón de la Selva, Sofonías Salvatierra, y el más tenaz Gustavo Alemán Bolaños, quien heredó de Sandino su máquina de escribir REMINGTON, que alguna vez tecleara Pedrón Altamirano. Los
periodistas hemos vivido en una permanente crísis. Hemos sido torreón
desde donde se defiende la libertad de prensa conquistada con sangre. Pero
no podemos excluir el “hermoso tiempo de la gran prensa pensadora” de Rubén
Darío. Nuestro Rubén que se hizo servir de la lengua porque
no fue su esclavo. Que no fue ciervo de su lenguaje, pues nos dejó
la frase pura como deja el escultor sus líneas puras. Sandino es
el guerrillero que trasciende las barreras de nuestra identidad y Darío
vuelve nuestra lengua universal.
No
hago un relato de la historia del periodismo en Nicaragua, pero este primero
de marzo, no podemos dejar de mencionar a los grandes como Juan Ramón
Avilés, Manuel Diaz y Sotelo, Adán Selva, Manolo Cuadra,
Hernán Robleto, Rigoberto Cabezas, Anselmo H. Rivas, José
Coronel Urtecho, Guillermo Rothschuh Tablada, Alejandro Bermúdez,
Alvaro Montoya Lara, Juan Agustín González, Wálter
Mendoza, Aura Ortiz, Pedro Joaquín Chamorro, Emigdio Suárez,
Eligio Alvárez... perdón por los que se olvidan.
El gobierno sandinistas -a la cabeza de Daniel Ortega- fue empujado a imponer la Ley de Medios de Comunicación, porque Reagan y Bush impusieron el fuego de la guerra y un brutal boicot comercial. El imperio quería ganarse la mente y el corazón de los nicaragüenses. La Corte Internacional de La Haya mandó a pagar al gobierno Norteamericano 17 mil millones de dólares por los daños causados a Nicaragua. Algunos colegas que ayudaron a encender la hoguera de la insurrección que acampó en septiembre de 78 para desatarse plenamente el 19 de julio de 1979, decidieron abandonar sus puestos y unirse a la contrarrevolución, no podemos decir que fueron débiles o cobardes, si no una opción que respetamos. En 1990 el gobierno oligarca y tecnócrata de Violeta Chamorro decidió que “la mejor ley es la que no existe” sin embargo apretó y chantajeó, por medio de los mecanismos de control de pautas publicitarias para lograr el sojuzgamiento de los medios de comunicación y obstaculizar la labor de los periodistas. Inició así la labor de corrupción, como todo gobierno de parroquia comenzó a barrer en las oficinas de divulgación a los periodistas que le estorbaban, clasificándolos como cargos de confianza, muchos se fueron al exilio en busca de mejores horizontes. Pero
los periodistas nunca hemos estado tan mal como con el actual gobierno
autocrático y dictador civil. A partir de 1996 un total de 40 medios
informativos han desaparecido y más de 500 hombres y mujeres de
prensa se encuentran desocupados. Abrió las puertas a los somocistas
para que importantes medios de comunicación sean demandandados en
los juzgados. Les llama “perros que ladran” porque denuncian su corrupción.
No estamos en un lecho de rosas a pesar de pretender engañar con
su proclamada irrestricta libertad de expresión... Colegas esperamos
que el próximo año celebremos el Día Nacional del
Periodista con nuevas oportunidades y posibilidades.
|
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |