Viernes 5 de Marzo 1999 Bajo ese ángulo es necesario resaltar que Nicaragua como nación soberana, necesita establecer relaciones amistosas comerciales y políticas con el mayor número de países, a fin de encontrar apoyo y cooperación en nuestros proyectos privados de desarrollo, así como atraer inversión extranjera y técnicas nuevas, que produzcan al interior del país un crecimiento en el empleo, educación de nuestros jóvenes y un mayor bienestar nacional económico y social. Este trabajo se obtiene y se realiza a través de nuestras oficinas en cada una de las capitales de otros países llamadas Embajadas donde tenemos interés y posibilidad de tenerlas, donde funcionarios y empleados públicos nicaragüenses enviados hacia esos países, quienes en su trabajo diario ejercen la llamada Diplomacia, como instrumentos del Presidente de la República a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, como organo oficial de contacto hacia el exterior, a quien corresponde la valoración de la efectividad y eficiencia de su equipo de acuerdo a criterios profesionales, siguiendo las orientaciones del Jefe del Estado sobre las necesidades nacionales a conseguir en el exterior. Es en esa línea que se construye la política exterior de Nicaragua, considerando todos los aspectos que incluyen los históricos, económicos, sociales y políticos, de manera que nuestra Nación ofrezca en el logro de nuestros intereses una visión única el extranjero, obteniendo ventajas y participación que produzca al interior del país un beneficio general, con plena conciencia y sin perder de vista los cambios que se presentan en la siempre dinámica y activa sociedad internacional y para lo cual se elaboran inteligentes pasos tácticos, para llegar a realizar los fines estratégicos nicaragüenses, que nos situen en posición de armónica convivencia, beneficiosos negocios y sana previsión de conflictos con otros países, así como la gerencia oportuna y acertada de los negocios internacionales económicos y políticos actuales que funcionen dentro de acuerdos o contratos en vigencia, donde entra claramente en juego nuestra situación al interior del país en su marco económico jurídico, político y social, que se presenta ante los otros países por los diplomáticos nacionales como nuestra de garantia y credibilidad de nuestra actuación en la sociedad de las naciones.
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