No puede ser una simple casualidad que tres medios de comunicación como El Nuevo Diario, La Primerísima y Radio Ya, sean en los últimos días, por "causas no esclarecidas totalmente", protagonistas de la nueva versión postmoderna de intentona de censura de parte del gobierno y sus aliados. Con el Día del Periodista, una vez más se presenta la oportunidad de provocar entre el gremio una toma de conciencia profesional de acuerdo con los tiempos que corren, y sobre todo ética para asumir democráticamente hombres y mujeres, la misión moderna del periodismo en las nuevas condiciones políticas y sociales que se viven en Nicaragua. Toneladas de palabras se han dicho o se han escrito sobre las "condiciones impuestas" en la década revolucionaria de los ochenta para el ejercicio del periodismo. En la democracia de hoy en cambio es evidente que algunos colegas se autoimponen condiciones para desarrollar su trabajo informativo. Es decir, que ahora que tenemos democracia, entonces debemos suponer que la conciencia profesional del periodista es más transparente y como consecuencia su ética deberá ser también más pública Por tanto la concientización en libertad que nos impone el desarrollo de los pueblos nos advierte asimismo que el periodismo o la democracia; o dicho de otra manera más explícita, que las condiciones políticas o sociales no pueden continuar siendo una limitante para los hombres y mujeres de prensa, además cuando con su motivación profesional aportan para el progreso político y social de una sociedad como la nuestra. No admitir, en los tiempos
democráticos que corren, el derecho del periodista de investigar,
informar y opinar sobre la cosa pública, sería como cortarle
los derechos humanos a los periodistas y reservarlos sólo para la
clase política o para una élite compuesta de tecnócratas,
empresarios, profesionales, etc.
El respeto a la "incipiente" o al "frágil proceso democrático" son ya frases hechas cuyo contenido simboliza el trillado colchón donde duermen las frustradas esperanzas de miles de ciudadanos, en cambio son utilizadas como pretexto para el enriquecimiento de una minoría. No obstante, hay periodistas dispuestos a levantar banderas por una información que "no distorsione la actividad real del presidente y su joven democracia" según opinión del CNEOP. Quizás, valdría la pena señalar, que en el contexto de la cultura de la escritura y la creación los "parientes" más próximos del periodismo, como son los escritores y los poetas, tampoco ellos al parecer han visto su sensibilidad "alterada" por la onda de corrupción que vive el país: ni los unos ni los otros han expresado algo sobre semejante calamidad social. Ni la democracia ni el periodismo, ninguno presupone que la cuestión pública o política son una limitante o un terreno maldito para los hombres y mujeres de prensa en el desarrollo de la sociedad moderna. Es en ese sentido y no de otra manera que deberá ser valorizada la actuación profesional del periodista que investiga no importa su preferencia ideológica, pues tanto él como cualquier ciudadano es sujeto transformador en los sistemas democráticos socioeconómicos, que inciden en los cambios de vida de los hombres y de los pueblos. Lo fundamental, para terminar,
en el periodismo que se desarrolla en una sociedad democrática,
es promover la libertad de prensa y de expresión, la lucha contra
la miseria social, evitar que se instaure una democracia mediatizada, estimular
la convivencia entre gobernantes y gobernados pero lejos del desempleo
y la corrupción, el derecho al acceso a las fuentes de información
aunque exista el riesgo de enfrentar a las "autoridades públicas",
etc.
Rafael René Corea,
con más de 25 años de ejercicio periodístico en Europa
y Nicaragua; miembro de UPN/ Carnet No.234.
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