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Jueves 25 de Febrero 1999.
LA CORRUPCION
Franz Galich
 
Este fenómeno que en la actualidad afecta a todo el mundo, no puede ser combatido sino sabemos lo elemental acerca de ello.

Para comenzar, "corrupción", según el Diccionario de la Real Academica Española, quiere decir: "Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales. "Corrupto", por lo tanto es aquella persona que está dañada, es perversa o está torcida. También existen seres "corruptivos", es decir, aquel que tiene la capacidad de corromperse o para corromper.

De manera que si somos atentos, eso de la corrupción abarca un abanico muy amplio de la situación humana. Es más, pareciera ser consecuencia de la condición misma.

Pero cuidado, no por ser inherente al ser, quiera decir que deba caerse en la impunidad. La corrupción por ella misma no existiría de no existir el fenómeno de la impunidad. Impunidad, que también es una palabra latina, quiere decir, según el mismo Diccionario: "Falta de castigo. Lo que quiere indicar que existe una estrecha relación entre la corrupción y el castigo.

Los griegos llamaban "hibrys" a la falta que se cometía en contra de los designios de los dioses, y la forma de expiar la falta era a través de la "catársis", la cual generalmente desembocaba en la muerte o en terribles castigos. Véase, por ejemplo, el sufrimiento de Edipo, o el de Orestes y en general, todo el teatro griego. Pero otras culturas antiguas también tenían semejantes conceptos. Por ejemplo el crimen de Caín es pagado con la seña (estigma) que éste llevará de por vida, señalándolo como asesino de su hermano. Judas se ahorca por la traición.

Pero entonces se hace necesario hacer una distinción previa entre las diferentes clases de corrupción. Hay una que atenta contra la persona misma, los vicios, por ejemplo, que trastornan el buen funcionamiento de las personas, pongamos por caso el alcoholismo.

No cabe la menor duda de que la persona que cae en el mismo se está corrompiendo el cuerpo y el alma. Ello lo puede llevar a cometer otros actos de corrupción como violar a otro ser humano o animal (ambas son corrupción deribada de otro tipo de situaciones píquicas o sociales) o a robar para poder satisfacer sus ansias de beber.

Ello nos conduce a pensar que la corrupción de cualquier tipo nace de la necesidad, real o ficticia, de satisfacer una necesidad no básica. La base puede ser la insatisfacción de una necesidad básica, pero esta puede sufrir una desviación o alteración y pasar a convertirse en corrupción. La comida o el sexo, por ejemplo.

Pero cuando una persona experimenta la "necesidad" de tener más dinero para stisfacer necesidades inmediatas, reales o imaginadas, y empieza a realizar actos reñidos con la ley, entra en el campo de la corrupción y por lo tanto, en el de la ley que manda castigar los excesos.

Excesos, sólo los dioses, parecen decirnos la mitologías. Solo los dioses son ricos y poderosos. ¡He aquí el principio!

Parece ser, pues, que en el centro del problema hay dos elementos gravitacionales: el poder y el dinero, que bien puede ser reducido a uno sólo: la riqueza.

Hasta donde sé, algunas religiones, por no decir todas, condenan el enriquecimiento, máxime si es ilícito. Sobre todo el cristianismo. Pero paradógicamente a su luz se ha creado muchas de las grandes fortunas, de personas y de países, en la historia.

Pero no se trata de señalar el componente humano de las religiones, que es en definitiva el que les da sentido.

La idea de acumular riqueza es la que ha vuelto al ser humano irracionalmente corrupto, pero ya no se trata de la corrupción del que destruye los cuerpos y las vidas de sus semejantes a costas de apropiarse de lo que en derecho, humano y divino, le correspondería a los demás.

Es este tipo de corrupción el que debe ser analizado, denunciado y combatido. Antes de que nos ahoge irremisiblemente. No debemos olvidar que permitir los actos reñidos con las buenas costumbres también es castigado por los dioses y por los hombres. Lo contrario a la corrupción es la honestidad. Los grandes avances en la superación de la condición animal del ser humano, ha sido realizada por hombres y mujeres honestos, que como algunas especies, están en peligro de extinción, gracias a la corruptela promovida por otros corruptos.

(En la siguiente entrega: La corrupción de los hombres mandatados para guiar el destino de sus pueblos).
  
 

  
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