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Miércoles 24 de Febrero 1999
CULTURA DE PREVENCION Y DESASTRES MASIVOS
"Riesgos para la Paz, la Estabilidad Social y el Desarrollo Sostenible".
Conferencia Inaugural del licenciado Marvin Saballos Ramírez en la Conferencia Nacional de Cultura de Prevención y Desastres Masivos.
Auditorio del Banco Central de Nicaragua.
22 y 23 Febrero 1999.

El registro más antiguo que tenemos de la presencia humana en Nicaragua, son las Huellas de Acahualinca. Los especialistas las interpretan como rastros de personas y animales buscando protección de una catástrofe, probablemente de una erupción volcánica.

Desde nuestra partida de nacimiento como pueblo, se consigna que somos habitantes de una tierra pródiga y riesgosa. Acahualinca, es el preámbulo de un drama de atracción fecunda y fatal. Aparentemente, como dicen los cantos nahualt o las tragedias griegas, no se pueden evadir las profecías de los dioses, ni evitar el destino.

Si recordamos un poco de nuestra historia, los anales registran la destrucción del pueblo del Mombacho y de otras comunidades indígenas a consecuencias de un deslave del volcán del mismo nombre. La actividad sísmica hacia 1610, determinó el traslado de nuestra primera capital, León Viejo. Los derrames de lava del Masaya, conmocionaron a nuestros ancestros en el Siglo XVIII. En el 1835, una gigantesca erupción explosiva del Volcán Cosiguina, hizo que se le llamara "Año del Polvo", tres días de oscuridad completa, durante el día se tenían que mantener encendidos los candiles, los retumbos se escucharon en Cartagenas de Indias, en San Juan de Puerto Rico, en Acapulco y Veracruz.

En la historia inmediata, la catástrofe del terremoto de Managua en 1972, las erupciones del Cerro Negro, los huracanes Fifi, Alletta, el Juana que destruyó nuestra principal ciudad en el Atlántico, Bluefields y causó enormes pérdidas ecológicas, las periódicas sequías, los extensos incendios forestales del pasado año y para rematar, el reciente y tremendo impacto del huracán Mitch, dolorosamente nos imponen y recuerdan que si queremos asegurar la estabilidad social y el desarrollo sostenible debemos de estar preparados para estas recurrentes y altamente probables emergencias naturales.

Conforme la datación de las Huellas de Acahualinca, vivimos desde hace más de 5,000 años en este territorio. Y la mayoría vamos a continuar viviendo aquí, en este precioso, fértil, productivo, geográficamente privilegiado país. El Anahuac, tierra prometida de los antiguos nahuas, riñonada de las indias según el cronista español, como un paraíso de Mahoma lo vio el viajero del siglo pasado, histórico y codiciado granero de Centroamérica.

También, es multirriesgoso, estamos sujetos a terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, huracanes, aluviones, sequías, incendios forestales y a los nuevos desastres producidos por la actividad productiva y el aumento de la población humana.

Parece entonces, lógico y de elemental supervivencia que aprendamos a prevenir, manejar y mitigar los riesgos y daños producidos por este inventario de desastres naturales y humanos.
La experiencia internacional nos demuestra que la prevención, tanto en los aspectos políticos institucionales, como en los técnicos-científicos y los sociales disminuyen considerablemente los efectos de los desastres masivos.

Tokio, Los Angeles y Managua están en zonas de alto riesgo sísmico. Un terremoto de la misma magnitud causará daños dependiendo de que tan preparados estén los sistemas y los pobladores de estas ciudades para enfrentarlos.

En el momento actual, probablemente los daños relativos serían mayores en Managua.
Pero de todos nosotros depende revertir esta situación. Si bien el destino nos deparó la fortuna de nacer en esta Nicaragua, no necesariamente nos marcó con la tragedia, es posible prevenir, administrar y mitigar los riesgos y daños.

Cultura de Prevención es un concepto acuñado en la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales, convocada por las Naciones Unidas y celebrada en 1994, en Yokohama, Japón, como parte de las acciones del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales y se le considera componente esencial de "un criterio integrado para el manejo de los desastres en todos los aspectos", en una resumida síntesis podemos destacar sus componentes básicos:

* Identificación de los riesgos y alerta temprana (capacidad técnica científica para determinarlos).
* Formulación de planes de prevención, socorro inmediato y manejo de los daños.

* Información y educación de la población para que conozca los riesgos a que está expuesta y la manera de actuar para mitigar los daños.

En el informe de la citada conferencia de Yokohama, se señala que... "las medidas preventivas son más eficaces cuando entrañan la participación en todos los planos, desde la comunidad local hasta los planos regional e internacional, pasando por los gobiernos de los países"...

También establece que... "la vulnerabilidad puede reducirse... mediante el suministro de educación y orientación adecuadas a toda la comunidad".

En cuanto a sus efectos humanos señala... "de hecho, los desastres contribuyen a las perturbaciones sociales, culturales y políticas en las zonas urbanas y rurales, en cada caso de su propia manera... La estabilidad social en el mundo se ha vuelto más frágil y la reducción de los desastres naturales contribuiría a reducirla".

Al sentar las Bases de la Estrategia para el logro de esta Cultura de Prevención, señala que "Los desastres naturales se siguen produciendo y su magnitud, complejidad, frecuencia y consecuencias económicas van en aumento. Mientras que los fenómenos naturales que causan los desastres en la mayor parte de los casos están fuera de todo control humano, la vulnerabilidad resulta generalmente de la actividad humana. Por lo tanto, la sociedad debe reconocer y fortalecer los métodos tradicionales y estudiar nuevas formas de vivir con semejante riesgo así como tomar medidas urgentes para impedir y reducir los efectos de tales desastres. HOY EN DIA SE PUEDE HACER".

En responsabilidad de todos los sectores de la nación, prepararnos para enfrentar y resistir con el mínimo de daños los próximos embates de la naturaleza, y debemos de hacerlo con una visión de conjunto y de largo plazo. El Mitch sensibilizó a la comunidad nicaragüense, centroamericana e internacional sobre este imperativo. Es importante prepararnos para obtener de la próxima reunión del grupo consultivo en Estocolmo, condiciones que nos permitan reconstruir y transformar el país, pero la tarea no se agota ahí, es un mojón.

Ahora existen las condiciones técnico-científica, de nosotros depende crear las condiciones político institucionales y sociales para desarrollar una Cultura de Prevención que garantice la estabilidad social y el desarrollo sostenible, permanente de los nicaragüenses.

Tenemos la palabra y la herramienta en la mano, cada uno de los y las nicaragüenses.
 
 

  
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