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Martes 23 de Febrero de 1999 El actual Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria Trujillo, fue elegido a su actual cargo por un período de cinco años el 27 de Marzo de 1994 por la Asamblea General, habiendo derrotado al candidato propuesto por Centroamérica, el entonces canciller de Costa Rica, Bernard Niehaus. El período de Gaviria expira este próximo mes de Marzo. Su reelección, a pesar de ser casi segura, está causando roces muy fuertes entre los gobiernos de Costa Rica y Colombia, situación que incómoda a muchos de los gobiernos vecinos de ambos países en conflicto. Esto se debe a que Costa Rica se opone a la candidatura de Gaviria y ha propuesto como candidato al ex-presidente Rafael Angel Calderón. Diplomáticos latinoamericanos se preguntan el por qué el Gobierno de Costa Rica presidido por el doctor Miguel Angel Rodríguez está tan empecinado en ganar la Secretaría de la OEA. Analistas políticos que conocen del tema son de la opinión que mucho tiene que ver las tácticas que utilizó el actual Secretario de la OEA en derrotar en 1994 al candidato de Costa Rica Benard Niehaus. El candidato que Costa Rica promueve como el próximo Secretario General de la OEA, Rafael Angel Calderón, fue presidente de su país durante 1990 a 1994. En 1993, para prevenir la posible candidatura a la Secretaría General de la OEA de su archirival Oscar Arias, ex-presidente de Costa Rica y premio Nóbel de la Paz, Rafael Angel Calderón lanzó la candidatura de su Canciller Benard Niehaus. Dicha candidatura recibió el apoyo de los países Centroamericanos y muy especial el de México, ya que existía una estrecha relación entre el entonces mandatario de Costa Rica y el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari. Se especuló entonces que la nominación de Niehaus a la OEA por parte de Costa Rica era un capricho de Calderón para prevenir que Oscar Arias fuera el próximo Secretario General de la OEA. Desde el comienzo de su gobierno, la administración del Presidente Calderón tuvo "fuertes roces" con Washington. En gran parte estos fueron ocasionados por el entonces Jefe de la Casa Blanca, John Sununu Dada, sobrino de un fuerte empresario Costarricense perteneciente al partido opositor de Calderón. La revista Newsweek reportó en 1990 que Sununu bloqueó en Washington numerosas iniciativas del Presidente Calderón y se especula que miembros del Departamento de Estado que conocían de esto aprovecharon la situación para "bloquear" la candidatura de Niehaus, apoyando la de César Gaviria, quien era de la estima de Bernard Aranson, Sub-secretario de Estado de la Administración Bush. Desde que la OEA fue fundada, el voto de Estados Unidos es el crucial y el que siempre ha decidido el puesto de la Secretaría de la OEA, así fue en 1994 y así será en 1999. Estados Unidos ya ha decidido darle su apoyo al actual Secretario General de la OEA, ya que este ha sido útil a EEUU en múltiples campos y muy en especial en el de Cuba, donde Gaviria ha servido de una especie de conducto entre "Washington" y "Fidel Castro" y luego en el Colombiano, donde el ex-presidente juega un papel clave en la lucha contra el narcotráfico. No existe la menor duda que el ex-presidente Rafael Angel Calderón sería un excelente Secretario General de la OEA, lamentablemente para él, César Gaviria tiene todas las de ganar, ya que cuenta con el apoyo del gran elector EEUU, además de apoyo de Canadá, México, Brasil, Colombia, Perú y Venezuela. Estos países están convencidos que el actual Secretario General de la OEA ha defendido la democracia del hemisferio y los derechos humanos, así como haber promovido con efectividad la integración regional. Costa Rica a pesar de contar
con el apoyo de todos los países centroamericanos, no tiene la suficiente
fuerza para promover la candidatura del ex-presidente Calderón.
Por eso, debiera de buscarse una fórmula ganadora, en la cual todos
los países de América ganen. No sería raro entonces
que el ex-presidente Calderón salga electo Sub-Secretario General,
posición que le ayudaría a eventualmente ganar la posición
que por el momento anhela, pero que se le hace imposible de ganar en estos
momentos.
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