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Miércoles 17 de Febrero 1999.

OPINION DESDE MIAMI
¿Es usted responsable?
Ernesto Rivas Solís
 

La trágica situación de Nicaragua es tema de constante discusión entre los nicaragüenses, y nos sobra a quién echarle la culpa de nuestros males. A los sandinistas, a los Somoza, a doña Violeta o a Arnoldo Alemán, para mencionar los más recientes responsables del manejo del gobierno nacional. Porque en eso de echar la culpa, nadie nos gana, así como en evadir la propia responsabilidad cuando nos conviene.

Se ha dicho además que Nicaragua adolece de falta de hombres capaces y honestos para liderar las masas y que por ello hemos tenido que caer en aquellos que si están presentes y se ofrecen al pueblo en los momentos propicios, aún cuando sus motivaciones sean personales y sus intereses no sean precisamente los de la nación.

Yo diría entonces que la culpa es más de los ausentes que de los presentes. De aquellos que teniendo la capacidad, preparación y calidades morales para ofrecer un liderazgo sano, honesto y refrescante, brillan por su ausencia a "la hora de las piedras pómez", ya fuere porque deciden que no vale la pena el esfuerzo.

Yo puedo decirles de algunos casos en que esa ausencia voluntaria, o provocada por la indecisión ha resultado perjudicial para los nicaragüenses.

Por ejemplo, yo siempre he considerado que mi estimado amigo Arturo Cruz, es un hombre con madera de líder, con una aura de honestidad excelente, con una experiencia personal extraordinaria y con la habilidad de la oratoria y de convencedor de masas, todo ello necesario para llegar a triunfar en la política. Pero Arturo no resultó ser un luchador. Fue dirigente de la Contra, formó una agrupación que llamó "Acción Democracia" (que no es la del Comandante Cero), donde agrupó excelentes elementos con sueños maravillosos para Nicaragua, y cuando ya iba cogiendo auge, y a la primera Convención, ya Arturo Cruz traía en la bolsa su renuncia al cargo de Presidente. 

Se pensó en lanzarle para la Presidencia de Nicaragua donde su prestigio personal le daña una buena posibilidad de triunfo y a última hora los sandinistas le cerraron el paso prohibiéndole la entrada al país, lo que lamentablemente aceptó sin luchar... En resumidas cuentas, no aceptó la responsabilidad que se le presentaba, cuando la patria más lo necesitaba. Hoy, su peso político se ha debilitado, corriendo el riesgo de perderse en el tiempo. Resultado: lo que hemos visto transcurrir en el tiempo de la historia contemporánea nicaragüense.

Otro excelente elemento, también mi amigo, necesario para mantener el balance político, para establecer diferencias y señalar errores, y cuya honestidad e inteligencia le valieron el respaldo de millares de compatriotas, fue Pablo Antonio Cuadra. Pero Pablo Antonio también es un hombre de paz, y se refugió en sus años para rechazar la oferta de una candidatura presidencial que le hicieran muchos seguidores. Aún así, su presencia en las páginas de "La Prensa" constituía un baluarte indispensable para colaborar con la estabilidad de la patria y "al ruido de los caites" Pablo Antonio Cuadra renunció a la dirección del periódico, y a su posición de rector de la opinión pública del país, eludiendo la responsabilidad que le corresponde. Nicaragua ha quedado así huérfana de este valioso elemento y en manos de otros que -como se dice vulgarmente- le llegan a limpiar los zapatos.

Durante el gobierno de doña Violeta hubo algunos elementos valiosos, que en medio del desorden y la corrupción le dieron brillo al gobierno, tales como el canciller Ernesto Leal, quien me honra con su amistad, a quien se vislumbraba por su capacidad y honestidad como un posible candidato a la Presidencia de la República. Pero gracias a su poca insistencia y a la oposición de Antonio Lacayo, el ex-canciller se fue a la SIECA y a formar lo que se llama Fundación Nicaragua Nueva que si bien es cierto hace una buena labor por el país, poco contribuye a mantener viva la llama política del joven diplomático para que pudiera servir a Nicaragua desde la primera magistrtura. Resultado, Nicaragua tiene pocas perspectivas de tenerle disponible para el cercano futuro, mientras los mismos políticos de siempre se mantienen en el enfoque de la atención del público y pueden medrar en el panorama del futuro con miras a sus propios intereses. Y si es que se decide a asumir su destino, tendrá que hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

Considero que el ingeniero Enrique Bolaños -mi ex-compañero del Colegio Centroamérica de Granada- fue otro que animó nuestras esperanzas de un gobernante honrado e infranqueable, pero el ingeniero Bolaños, (quien víctima de otros intereses creados fue sepultado por doña Violeta como candidato en 1990), ya para 1996, antes de correr el riesgo de un fracaso, prefirió guarecerse bajo el ala de Arnoldo Alemán, donde a diario intenta hacer prevalecer su honestidad, y donde a diario se le ve escabuyendo el bulto para no complicarse la vida, sin lograr hacer respetar los principios morales que él pregona. Es también amigo de la paz, por lo que ha procurado esquivar la guerra.

Podríamos señalar más casos de estos excelentes prospectos que se escabullen de la responsabilidad de luchar por una Nicaragua mejor. Podemos comprender lo que les ha llevado a retirarse a proteger "lo suyo", pero también debemos recordarles que su responsabilidad no puede ser unipersonal, ya que su patria les reclama como es lógico que lo haga con sus mejores hijos.

¿Es Ud. también responsable de lo que sucede en Nicaragua? ¿Es Ud. de los que escabullen el bulto cuando la patria le llama, y prefiere ver los toros de largo? ¿Cuántos somos culpable por omisión?
Ojalá que estas cosas no continúen sucediendo. El país pierde mucho y los prófugos de la responsabilidad ganan muy poco. Tenemos que promover un poco más el sacrificio.
 

  
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