Una
pregunta por siempre complicada ha dejado de ser discutible en su respuesta:
¿Quien es el mejor pitcher del béisbol?.
Ese "Monstruo" experto en
extrangulamientos silenciosos, capaz de las más imprevisibles combinaciones
de lanzamientos, dueño de una mortífera efectividad y un
dominio escalofriante de la zona de strike, llamado Greg Maddux, ha convertido
lo intrigante en algo obvio.
Por cuatro años consecutivos,
una hazaña sin precedentes, Maddux capturó el Premio Cy Young,
símbolo de la excelencia en el pitcheo. Llegó a ser una cómoda
escogencia unánime para los expertos de la Liga Nacional, y podría
continuar asombrándonos como fuera una reencarnación de Picasso,
pero pitcheando.
Pese a no poder alargar su
racha de Cy Young en los últimos años, siempre está
metido de lleno en la pelea.
Maddux es, desde hace largo
rato, el lanzador más difícil de derrotar en el mejor béisbol
del planeta, y desde antes de cantarse el play ball, es una apuesta
casi segura para ganar otro Cy Young.
Antes de Maddux, sólo
Steve Carlton, pitcher capaz de ganar 27 juegos con un equipo de último
lugar y "fusilar" a 300 en una temporada, había logrado la proeza
de cuatro Cy Young y no seguidos. El gran zurdo lo hizo entre 1972 y 1982.
Aún adelantándose
a Maddux con su quinto Cy Young, el derecho Roger Clemens no es valorado
tan alto en lo que a mortífera precisión para sacar outs
se refiere.
¡Ah, si la artitris
no le hubiese tendido una emboscada al zurdo de los Dodgers Sandy Koufax!...
Cuando sólo se permitían un Cy Young juntando a los tiradores
de las dos ligas. Koufax ganó tres, antes de ser obligado a colgar
su escopeta a los 31 años, cuando podía tener opción
a extender esa cifra.
El trabajo de Maddux es de
alta cirugía. Cambiar la velocidad de la bola y los puntos de aterrizaje
en la zona de strike de acuerdo a las debilidades de los bateadores...
Desequilibrar el duelo mental a su favor desde el propio arranque del conteo.
Dicen que Sun Tzu en su famoso
libro "El arte de la guerra", que los guerreros expertos se hacen invencibles
en la medida que sacan el mejor provecho a la vulnerabilidad de los adversarios...
No se si Maddux ha leído las teorías de Sun Tzu, pero en
la colina de los infartos, el aplica exactamente eso. Para Maddux pitchear
es un arte como ser pintor, escultor, músico o poeta... De hecho,
sus trabajos son verdaderos recitales.
Maddux no teme los riesgos,
pero tampoco los subestima. El los analiza, los mete en una licuadora de
su variedad de recursos, y los devuelve convertidos en problemas resueltos.
"No es el más temible, pero si el más difícil" ha
dicho de el Boby Cox, el manager de los Bravos, agregando: "Son buenos
resultados y cifras verdaderamente escalofriantes".
"De hecho el nunca
pitchea un mal juego. Quizás lo han visto vacilante durante algunos
innings, pero ocurre muy raras veces. Solo eso". Dijo Tom Lasorda del pitcher
que fue escogencia número dos de los Cachorros en el draft de 1984
y que actualmente es lo mas próximo a una estatua de Cooperstown.
El coach de pitcheo, Leo Mazzone, apunta: "Creo que estamos viendo a uno
de los más grandes de todos los tiempos".
Maddux, impresiona por su
preparación disciplinada, por estudiar no sólo las tendencias
de los bateadores sino las tarjetas defensivas de su equipo. "El piensa
como bateador", dice Marquis Grisson... "Cuando estoy en el terreno, trato
de adivinar lo que planea, de forma que pueda tener una idea del posible
batazo, pero, tanto como lo he visto, ni siquiera puedo adivinar lo que
viene".
"La diferencia entre el
y el resto de nosotros", dice el pitcher de los Bravos Tom Glavine, ganador
de dos Cy Young, es "que alguno de nosotros podemos poner la pelota donde
queremos la mayor parte del tiempo. El parece ser capaz de hacerlo todo
el tiempo".
Hace poco, el Baseball Weekly
elaboró un ranking de los mejores pitcheres de la última
década, y obviamente, la escogencia para número uno fue Greg
Maddux, ese científico de la colina. |