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El
médico dijo:
En la medicina privada como profesión liberal, la teoría y la práctica se limitan a la relación existente entre el paciente individual y el médico individual; en su forma clásica el médico es un profesional cuya función es diagnosticar y tratar al enfermo que pide sus servicios. Esta individualidad de la práctica médica, permite que el médico fije sus honorarios y tenga plena libertad de cobrar o no, a quien se le ocurra. El ejercicio privado de la medicina, desempeñado adecuadamente cumple una verdadera función social, sobre todo en estos tiempos en que el Sistema Nacional de Salud, se encuentra incapacitado para dar atención a los nicaragüenses, principalmente por sus inadecuadas instalaciones físicas y otra serie de deficiencias como la escasez de recursos humanos, diagnósticos y terapéuticos. La mayoría de los médicos que trabajan en forma privada han comprendido y asimilado nuestra realidad nacional y desempeñan su labor cobrando honorarios justos y a veces modestos que completan su presupuesto familiar, pues el salario devengado en el MINSA y la UNAN es francamente insuficiente. Desafortunadamente existen aún médicos, que por cierto son muy pocos, que continúan viendo a la medicina como un medio de explotación y de lucro. Al respecto mi "colega" quien tiene fama de cobrar en forma desmesurada, internó en un centro privado a un paciente que le consultó por dolencias que le dificultaban la marcha y sus movimientos. Después de dos semanas de tratamiento, en un círculo de médicos se le preguntó cómo estaba su paciente. A lo que respondió: - Ya le di de alta, lo tengo caminando. Uno de los presentes dijo con sorna: Claro que anda caminando, pues el pobre tuvo que vender su carro para poder pagarte tus honorarios. Esta forma mercantilista del ejercicio de la medicina, nos plantea grandes retos que deben ser enfrentados por quienes están en la posibilidad de modificarlos. El no enfrentamiento es una forma de legitimarlo. La actitud permisiva es una manera de justificarlo. No
es posible que en nuestro país, con una población pobre y
necesitada de profundos cambios sociales, se continúe ejerciendo
tan noble profesión sin compromisos de ninguna especie y con otros
intereses que no sean los más sanos del ejercicio mismo.
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