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Especialista en Fisiología Médica (Fisiología Ocupacional, Fisiología de la Audición y Pulmonar) En medicina la palabra "normal" se usa comúnmente como sinónimo de salud. Cuando una característica estructural o funcional se desvía significativamente de lo normal en forma que produce síntomas no usuales o inconvenientes a la biología de nuestro organismo, entonces la variación pasa a constituir una "anormalidad". El paso a la normalidad puede ser lenta o brusca. Cuando uno se pregunta: Normal o anormal?; al mismo tiempo debe preguntarse: En relación a qué?. Considerar a la salud como un estado biológico y social estático no es realista: la noción de la salud implica ideas de variación y de adaptación; y el de enfermedad el de variación y desadaptación. Entre las dos nociones existen estados intermedios que van de la adaptación perfecta (difícil de lograr) hasta la desadaptación que llamamos enfermedad. La historia natural de la enfermedad en el hombre incluye relaciones: salud-período prepatógeno, período prepatógeno-período patógeno; período patógeno y período de resolución (este útimo puede conducir a la salud o a la muerte). La salud es un estado variable que debe ser constantemente cultivado, protegido y fomentado. Equilibrio dinámico entre salud y enfermedad = Potencial genético del individuo + capacidad de adaptación del hombre y la población a su ambiente + Riesgos y Peligros para la salud en el ambiente (ruido, polvo, calor, frío, etc.). La salud requiere más de una definición biológica: tiene que tomar en consideración los factores que intervienen en su determinación y variación (ecología, ambiente de trabajo, sociedad, cultura, etc.). Más realista parece el aceptar el concepto de "salud relativa" y variable, es decir, el aceptar niveles de salud que incluye ciertos grados de anormalidad e incluso un cierto porcentaje de enfermedad no percibida. Esta noción de salud relativa se define en relación a la posibilidad que cada sociedad tiene para valorar objetivamente el estado de salud de cada individio y de la población. No es posible, p. ej. valorar el estado de salud de un trabajador realizando solamente Biometría Hemática, examen general de orina y examen de Heces. Estos pueden muy bien proporcionar datos no patológicos en un trabajador, sin embargo este podría tener concentraciones anormales de las hormonas tiroideas, y si los síntomas son pobres, entonces este trabajador podría ser catalogado como normal (sano) en el contexto de un chequeo médico ocupacional. Los
chequeos (exámenes) médicos ocupacionales, por lo dicho anteriormente;
deben ser orientados según los riesgos laborales a los cuales el
trabajador se expone en su plaza de trabajo. Este proceder permitiría
conocer el estado de "salud relativa" del trabajador con respecto a las
variaciones y alteraciones que los factores de riesgo, a los cuales se
expone, producen en el organismo del mismo.
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