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Evidentemente a medida que ellos (los trabajadores industriales) permanecen durante años en sus plazas de trabajo con intensidades de ruido por arriba de los 85 dB (A); también envejecen. Siendo por tanto un diagnóstico diferencial frecuente de la hipoacusia inducida por ruido, la pérdida de la capacidad auditiva que es propia de la edad (presbiacusia). En un estudio realizado a 221 trabajadores de una empresa no industrial (pero con plazas de trabajo ruidosas) se obtuvieron datos que ilustran lo antes expresado. Para el grupo etáreo de 20 a 30 años hubo 41,8% de alteraciones auditivas (incluidas todas las categorías diagnósticas), para el grupo de 41 a 50 años éstas representaron un 75% de los resultados y en los mayores de 51 años el dato fue de 85,7%. (Sánchez-Segovia, R. datos de estudios). En otro estudio realizado en una industria ruidosa, la relación normalidad/alteración auditiva tuvo el siguiente comportamiento: grupo etáreo de 20 a 29 años (1,2:1,0), en el grupo de 30 a 39 años (1,0:1,8), en el grupo de 40 a 49 años (1,0:3,4) y por arriba de los 50 años no hubo audiogramas dentro de los límites de la normalidad (Sánchez-Segovia, R. datos de estudios). En
un trabajo (Sánchez-Segovia, R.: Prevalencia de Impedimentos auditivos
en personas mayores de 50 años de edad. Marzo 1996. Nicaragua VI
Congreso Nacional de Medicina Interna-1996) que se realizó en una
población de 70 personas con más de 50 años de edad,
se encontró que 56% de ellos tenían impedimento auditivo
de Clase A (audición prácticamente normal). 30% tenían
impedimento auditivo clase B. 11% tenían impedimento clase C y 1,4%
impedimento de clase D y otro tanto igual impedimento clase E. Además
se encontraron otros datos que coinciden con los hallazgos reportados en
la literatura (Véase Tab. 1).
PORCENTAJE
DEL TOTAL DE PERSONAS EXAMINADAS (AMBOS SEXOS) MAYORES DE 50 AÑOS
QUE REFIRIERON OIR BIEN, QUE REFIRIERON TINNITUS, CON TAPON DE CERUMEN:
POR CLASE DE IMPEDIMENTO AUDITIVO
"En la mitología india, el cisne legendario tenía la habilidad de separar con su pico el agua de la leche, de manera que, si le ofrecían leche mezclada con agua, bebía sólo la leche y dejaba el agua" (C.G.Vallés, S.J. Saber escoger. Ed. SAL TERRAE, Santander. 7a. Edición-1986). En el artículo "El ruido y la audición" (Sánchez-Segovia, R. BOLSA MEDICA AÑO V No. 45): "Estudios de los trazos audiométricos de la dureza auditiva de la edad muestran variaciones importantes entre los individuos, de tal forma que no puede suponerse una determinada medida en presbiacusia como magnitud calculable para casos individuales. Esto implica que no es permitido restar sistemáticamente una determinada parte por edad del audiograma de personas mayores"... No es posible para el audiólogo, el fisiólogo u otro especialista separar y determinar la cuantía de la pérdida auditiva por edad y la inducida por exposición crónica al ruido". Esto, claro está; principalmente cuando los dos factores (edad y ruido) han interactuado a través del tiempo codeterminando la magnitud de la hipoacusia. En este contexto, es bueno ubicarse y ser conscientes de no querer actuar como el cisne legendario, el cual sí era capaz de separar dos elementos que se encuentran tan mezclados, tan inseparables. A mi criterio no es riguroso, desde el punto de vista científico; restar un promedio poblacional a un valor individual medido; más cuando la variable fisiológica medida tiene una variabilidad interindividual tan expresada, a como es el caso de la capacidad auditiva al relacionarla con la edad de los individuos; en especial cuando estos sobrepasan los 40 años de edad.
DR. RONALD E. SANCHEZE SEGOVIA specialista en Fisiología Médica (Fisiología Ocupacional, Fisiología de la Audición y Pulmonar). * Centro de Diagnóstico Siglo XXI, Managua, Telefax 2788816. |
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