|
La aparición de cansancio injustificado y prolongado siempre debe ser consultado con el médico, ya que puede ser una de las primeras manifestaciones, y en algunas ocasiones la única, de una enfermedad subyacente. Todas las personas experimentan cansancio en algún momento de la jornada. Así, es normal que una persona se sienta cansada después de un día de trabajo, una noche sin dormir, una actividad física intensa, durante un estado postoperatorio, o una convalecencia, o a lo largo de un embarazo. Pero el cansancio persistente siempre debe ser investigado. Suele presentarse acompañado por una sensación de debilidad general, que es un signo que puede corroborar la existencia de algún proceso patológico. La sensación de cansancio es normal en la senectud, ya que en la vejez se produce un descenso progresivo de la capacidad o la resistencia física. Sin
embargo, un estado de cansancio permanente en una persona joven puede ser
provocado por una dieta deficiente, carente de vitaminas, por una anemia
o por un estado depresivo.
Aunque es obvio que las personas obesas se cansan mucho antes que las que mantienen un peso adecuado o las delgadas, debido a que su sistema muscular tiene que efectuar su masa corporal, existen casos en los que la aparición de la sensación de cansancio no es tan evidente. La causa más frecuente de una sensación de cansancio súbita suele ser la existencia de un proceso infeccioso en alguna parte del organismo, como por ejemplo, en la garganta o en las muelas; otra enfermedad como la tuberculosis, la gripe o la anemia provocan un cansancio sin explicación aparente. Asimismo, algunas alteraciones hormonales pueden presentar unos síntomas iniciales reducidos a la sensación de fatiga. Entre ellas de hipotiroidismo, o déficit de hormona tiroide, o la diabetes, o carencia de insulina en la sangre. Igualmente, hay que señalar que el cansancio, la debilidad o la pérdida de apetito y de peso son tres manifestaciones generales de algunos procesos cancerosos. En
algunas ocasiones, la causa del cansancio es psíquica. El aburrimiento
conlleva a una falta general de interés y cierto sentimiento de
cansancio continuo. De la misma forma, la ansiedad suele agotar a la persona
que la padece de manera prolongada. También la depresión,
que generalmente va acompañada de insomnio, provoca una sensación
de debilidad.
Los médicos no suelen prescribir ninguna sustancia estimulante para aliviar la sensación de cansancio, ya que no se eliminaría la enfermedad que lo causa y, además, se forzaría al organismo a utilizar las últimas reservas que posee. En
la mayoría de los casos se recomienda variar la dieta alimentaria
y el estilo de vida.
|
|





