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La determinación del mapa genómico ha sido el resultado de la colaboración de científicos de la Universidad de California en San Francisco y Berkeley, la Universidad de Stanford y los Institutos Nacionales de Salud, Bethesda. Los investigadores manifiestan que el análisis del genoma de la clamidia ha sido particularmente difícil, ya que este microorganismo es una de las bacterias que sólo crece en el interior de las células, al igual que un virus. Los analistas descubrieron que la bacteria no es capaz de producir energía por sí misma, parece haber absorbido información genética de la célula huésped humana, que le permite apropiarse de recursos energéticos de la célula infectada. Este tipo de investigación podría aportar nuevos objetivos para la investigación en el tratamiento y prevención de la infección. La doctora Penelope Hitchkock, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, experta en ETS manifiesta que "este conocimiento va a conducir al desarrollo de vacunas para la prevención de la enfermedad inflamatoria pélvica y de microbicidas para evitar el contagio". La
Chlamydia tracomatis es la principal causa de ceguera de nueve millones
de personas en todo el mundo - la mayor parte en Africa y Asia - especialmente
en niños que juegan en ambientes desprovistos de higiene. En las
últimas décadas la clamidia ha invadido los países
occidentales como enfermedad de transmisión sexual, especialmente
entre los jóvenes.
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