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Esta nueva aproximación biológica para el tratamiento del cáncer de mamas es ideal para pacientes que no han tenido buenos resultados con la quimioterapia y para aquellas en las que el cáncer ha hecho una metástasis recientemente. Las investigaciones para desarrollar este medicamento comenzaron hace 20 años. El Herceptín fue creado a partir de anticuerpos “fabricados” en ratones y luego alterados por medio de la bio ingeniería para hacerlos similares a los anticuerpos humanos. “Es
como una vacuna”, indicó el doctor W. David Henner, de la Universidad
de Ciencias de la Salud en Oregon. “Lo que hace es actuar sobre una proteína
en la superficie de las células cancerígenas”, explicó.
“Si uno tiene células cancerígenas con mucha HER2 y agrega un anticuerpo como el Herceptín, el anticuerpo se une a la proteína en la superficie de las células cancerígenas y les impide enviar la señal. Es así como las células cancerígenas mueren”, añadió Henner. Henner
afirma que esta técnica es “moderadamente” eficaz. Como puede causar
complicaciones cardíacas en algunas pacientes, las terapias con
Herceptín se limitan a casos donde el cáncer de mamas está
muy avanzado.
Muchos tipos de cáncer se propagan desde su punto de origen a través del sistema linfático. Generalmente, los cirujanos tendían a extraer los ganglios linfáticos debajo de las axilas de las pacientes con cáncer de mamas, ocasionando frecuentemente efectos secundarios molestos. Entre un 15 y un 20 por ciento de las mujeres desarrollaban edemas, se le hinchaban los brazos y tenían problemas para utilizarlos normalmente, dijo Henner. La técnica del mapeo de los ganglios linfáticos implica el inyectar un fluido coloreado o un rastreador radiactivo en la mama y, luego de que el seno drena todo el fluido, se examina el primer ganglio de la cadena, llamado ganglio centinela. Si este ganglio está libre de cáncer, el cirujano no extirpa la cadena. Este procedimiento es un avance importante que hace que la cirugía en casos de cáncer de mama sea más segura y eficaz, indicó Henner. Los beneficios de utilizar tamoxifén y quimioterapia han sido confirmados ampliamente en estudios de largo plazo. “Podemos curar entre un 20 y un 30 por ciento más mujeres agregando uno o los dos tipos de tratamientos a la cirugía y la radiación”, dijo Henner. El
agregar las nuevas drogas para la quimioterapia aumenta las posibilidades
de curación. Todavía se necesita investigar más para
establecer exactamente todos los beneficios pero los resultados hasta el
momento han sido alentadores.
Varios estudios difundidos el año pasado demostraron que el tamoxifén es beneficioso en la prevención del cáncer de mamas en mujeres que presentan un alto riesgo de contraer la enfermedad. Una investigación realizada en 13.000 mujeres que utilizaron 20 miligramos de tamoxifén diarios durante cinco años reveló una disminución del 45 por ciento en la incidencia del cáncer de mamas en el grupo de alto riesgo. Lo
negativo fue que se detectó un aumento en las posibilidades de desarrollar
tres condiciones potencialmente fatales: cáncer de endometrio, embolia
pulmonar y trombosis.
El Raloxifén es una droga similar al tamoxifén. Actualmente se utiliza en la prevención de la osteoporosis y también disminuye el riesgo de contraer cáncer de mamas pero sin el peligro de desarrollar cáncer de útero. Los científicos comenzarán en breve una investigación sobre los beneficios y riesgos del raloxifén. En el estudio participarán 22.000 mujeres postmenopáusicas con alto riesgo de contraer cáncer de mamas. Se
realizarán comparaciones entre mujeres que toman 20 miligramos de
tamoxifén al día con mujeres que utilizan 60 miligramos de
raloxifén diarios, todas en un período de cinco años.
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