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El tema del Día Mundial sin Tabaco 1999, que se celebrará el 31 de mayo, es Dejar de fumar. El lema escogido es el siguiente: ¡Está decidido: dejo el cigarrillo! Se trata de un mensaje sencillo. Por favor, no fume. Si usted fuma, deje el hábito hoy mismo. Este mensaje va dirigido especialmente al 30% de la población adulta de las Américas que fuma. La Organización Panamericana de la Salud participa en las actividades de lucha antitabáquica porque el tabaquismo se ha definido como la principal causa evitable de mortalidad en la Región, puesto que ocasiona más defunciones que el SIDA, que el consumo de alcohol y de drogas ilícitas, que los accidentes de tránsito y que la violencia, combinados. El consumo de tabaco mata aproximadamente a 3 millones de personas por año en todo el mundo (7% de las defunciones). De continuar las tendencias actuales, esta cifra aumentará a 10 millones en el año 2030 y la mitad de estos decesos ocurrirá en los países en desarrollo. Los expertos en la materia, y el sentido común, nos dicen que el mejor método para combatir el tabaquismo es convencer a las personas de que no empiecen a fumar. Es más, debemos ayudar a quienes fuman actualmente, en especial a los adolescentes y a los jóvenes en general, a que se liberen de su adicción a la nicotina. La naturaleza de este trastorno adictivo está profundamente arraigada en los mecanismos químicos del cerebro y se refuerza por comportamientos humanos complejos que son muy difíciles de modificar. Además, las empresas tabacaleras invierten sumas enormes en mercadeo y publicidad para convencer a las personas de que fumar su marca de cigarrillos es elegante, sexy, o sirve para estar en la onda. Pero esto no es cierto. Dejar de fumar es una tarea difícil, aunque sea con ayuda psicológica y médica. Los cigarrillos son los dispositivos más eficientes para introducir la nicotina en el cuerpo humano, ya que un cigarrillo envía al cerebro una dosis alta de nicotina en muy corto tiempo. Por eso, dejar de fumar no es tarea fácil. Una persona puede tener muy buenas intenciones de dejar el cigarrillo, pero la nicotina se adueña del cerebro. Los
fumadores que están tratando de abandonar el hábito se dejan
convencer constantemente por la publicidad engañosa que pretende
que las marcas más livianas tienen ingredientes menos nocivos o
más suaves. Esto no es cierto. Ningún cigarrillo es inocuo
y ninguno es bueno para la salud. Nuestro mensaje es sencillo. El tabaquismo
terminará por matar a todo aquel que fume. Por ende, lo mejor es
no empezar a fumar. Si usted fuma actualmente, deje el hábito. Si
no puede dejarlo por cuenta propia, busque ayuda.
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