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El cáncer del pulmón, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias crónicas están aumentando. Es más, a pesar de que se tiende a creer que el tabaco genera beneficios económicos, la realidad es otra: el consumo de tabaco tiene efectos negativos indiscutibles sobre la economía de los países productores. Cualquier ganancia que se obtenga por las ventas o las exportaciones de productos de tabaco no basta para compensar el aumento en el gasto de salud que resulta de los tratamientos para quienes sufren de cáncer, enfisema y una serie de problemas de salud relacionados con el tabaquismo. Según cálculos moderados del Banco Mundial, el tabaco representa un gasto neto para la economía mundial de cerca de $200 mil millones al año; pero los costos reales son considerablemente más altos debido a que se suele subestimar el costo de los servicios de salud, de la muerte de los adultos que sustentan a la familia, de las pérdidas por incendios y deforestación, y otros factores. Los ministros de salud de las Américas, reconociendo la gravedad de la epidemia de consumo y dependencia del tabaco como problema prioritario de salud en la Región, especialmente en los niños y adolescentes, han pedido a nuestros países miembros que tomen medidas urgentes para proteger a los niños y adolescentes por medio de la reglamentación de la publicidad, para la aplicación de leyes y ordenanzas destinadas a suprimir la venta de los productos del tabaco a menores y para el establecimiento de programas preventivos eficaces. También han pedido a todos los países que elaboren y pongan en práctica un plan de acción para la prevención y el control del consumo de tabaco. “Tenemos
los recursos para librar la batalla contra el tabaco, pero no podemos librarla
solos. Necesitamos la ayuda de todos ustedes. Participe en estas actividades
y ayúdenos. Pero, por sobre todas las cosas, no empiece fumar. Si
es que ya fuma, únase a nosotros y aléjese de los fumadores,
para que muy pronto pueda decir: : ¡Está decidido: dejo el
cigarrillo! Gracias”, es el mensaje del máximo representante de
la OPS.
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