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Tendremos que revisar lo bueno del comunismo y el neoliberalismo? La tercera de las grandes teorías de la justicia, la de la igualdad social, ha tomado varias direcciones, unas más utópicas y otras más científicas. Entre todas destacó por su importancia el marxismo. Para Marx y Engels el Estado liberal no ha tenido otra ventaja que la de acabar con el Estado despótico y absolutista. Todo lo demás, incluido el intento de convertir el liberalismo en una doctrina permanente basada en la teoría de los derechos civiles y políticos, carece de sentido. Es absurdo, afirman, intentar la hipóstasis de los derechos en la forma que lo hace el pensamiento liberal. Ni esos derechos ni el Estado que se funda en ellos son la estructura básica de la vida humana, sino una simple superestructura que se fundamenta en un nivel previo, el infraestructural, compuesto por las condiciones materiales de vida, en particular la propiedad privada de los medios de producción. Para Marx, el Estado constitucional moderno, basado en el respeto de los derechos humanos civiles y políticos, fomenta la desigualdad y la injusticia porque perpetúa dicha propiedad. Al negar la propiedad privada de los bienes de producción, el marxismo permite una nueva definición de la justicia distributiva: lo que debe distribuirse equitativamente no son los medios de producción sino los de consumo. El problema está en definir qué significa aquí "equitativamente". Marx lo resuelve haciendo suya una idea de Louis Blanc, según la cual, "a cada uno debe exigírsele según su capacidad, y debe dársele según sus necesidades" (10). Si volvemos a la clásica definición de justicia dada por Justiniano I: Justitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuens (Justicia es la perpetua y constante voluntad de dar a cada uno lo suyo), vemos que el cambio está en el modo de definir "lo suyo". Para el pensamiento liberal era "lo propio", en tanto que para Marx es lo que se necesita". La justicia distributiva no es adecuada si no da a cada uno según sus necesidades; solo así pueden coincidir la justicia con la igualdad. Así definida la justicia comunista, veamos ahora cómo se ha aplicado a la sanidad. La salud es una capacidad (por ej., para trabajar) y la enfermedad una necesidad (de cuidado y asistencia). Este es un hecho curioso que hace de la salud un bien de producción y de la asistencia sanitaria un bien de consumo. El estado debe dar a cada cual según sus necesidades, y por tanto tiene obligación de cubrir de modo gratuito y total la asistencia sanitaria de todos sus ciudadanos. Así se hizo en Rusia inmediatamente después de la revolución de 1917, aprovechando para ello el sistema de seguro médico que desde 1867 existía en la rusia zarista con el nombre de zemtsvo. El Estado soviético potenció aún más su cobertura y eficacia, convirtiéndolo en pieza fundamental del nuevo orden socialista. Este sistema ha sido el modelo de todos los que después se han ido estableciendo en los países de la zona de influencia política de la Unión de República Socialista Soviética.
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