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MUY UTIL. El botiquín de casa nos puede ayudar a afrontar una emergencia. No es recomendable que nosotros nos automediquemos, pero sí es bueno tener en casa un botiquín con los elementos básicos de primeros auxilios. Cuando menos lo esperamos, nos puede afectar una gripe, un dolor de cabeza, algo nos provoca alergia, sentimos retorcijones en el estómago, nos cortamos, en fin, la lista continúa. Para evitar carreras rumbo a la farmacia, es bueno tener cerca medicinas que nos puedan ayudar. Antes que nada, debemos ser claros en que las pastillas y las dosis para niños y adultos son muy diferntes, por lo que el botiquín tiene que estar equipado con medicamentos para grandes y chicos. Tampoco olvide leer las instrucciones y la fecha de vencimiento. Ahora sí, ¿cuáles son esos elementos que no deben faltar? Como lo explica la farmacéutica Lillian Sáenz, los analgésicos, como el acetaminofén, son importantes para bajar la fiebre y calmar los dolores de cabeza. Tampoco debe faltar el Gravol o Dramamine para controlar el vómito. Estos medicamentos producen sueño, por lo que es bueno ingerirlos cuando no tenga previstas actividades que requieran de gran esfuerzo y atención. Los dolores de estómago, sobre todo en los pequeños, ocurren a menudo. Donatal es una buena opción para aliviarlos; sin embargo, siempre y cuando no se abuse de esta sustancia porque puede ser dañina, pues dilata las pupilas y puede esconder los síntomas de otras dolencias; entre ellas, la apendicitis. La dosis recomendable debe ser prescrita por un médico. Para evitar deshidrataciones, es conveniente tener suero, que ayude a recuperar los nutrientes y las sales perdidas. Existen unos que ya vienen preparados, otros se consiguen en sobrecito; lo importante, en todo caso, es que sean sueros y no hidratantes, que los hacen recobrar energía después de hacer ejercicio, porque ambos cumplen objetivos diferentes. Los
antialérgicos más usados son las cremas para la picazón,
pero también existen pastillas o jarabes que se puede ingerir para
contrarrestar las reacciones de algo que nos comimos o que nos picó.
Además de tales medicamentos, hay otros productos necesarios que nos pueden ser de gran utilidad si los aplicamos correctamente. El agua oxigenada es ideal para limpiar heridas y prevenir infecciones. Como afirma Sáenz, debemos evitar poner ungüentos caseros o café porque podrían agravar la lesión. Además un jabón desinfectante o líquido y una gasa para lavar la herida. No olvide incluir esparadrapo, mejor si es hipoalergénico, porque no maltrata a la hora de desprenderlo. Si alguien en su casa sufre de dolores frecuentes de oído (lo cual debe consultarse con un médico), guarde un espacio para gotas; y en caso de congestionamiento nasal, hay varios productos. Pero si se trata de niños, lo mejor es utilizar suero fisiológico (diferente al tradicional) el cual ya viene preparado en botellitas, que debemos guardarlas en la refrigeradora y aplicarlas en los niños cuando estén a temperatura ambiente. ¡Ah! un termómetro bucal y otro rectal, algodón, curitas y unas tijeras de punta redonda son también imprescindibles. En
caso de dudas, no olvide consultar a su médico, y empiece a construir
su botiquín desde ahora.
No es conveniente que el botiquín esté en el baño o en la cocina porque la humedad y el calor pueden descomponer los medicamentos. No olvide refrigerar aquellas medicinas que requieren de una temperatura más baja. Todos los elementos que componen el botiquín deben estar debidamente empacados e identificados. Es conveniente revisar el botiquín con periodicidad para sustituir aquellas medicinas que están vencidas, dañadas, contaminadas o sucias. Deseche
del botiquín aquellos medicamentos que han sido recetados por el
médico para una situación específica y no se consumieron
en su totalidad.
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