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En San Antonio, Texas, el doctor Robert Campbell ha desarrollado un sistema protésico denominado “costilla de titanio” que permite reconstruir las cajas torácicas en niños que sufren de problemas ortopédicos en la espina dorsal y el pecho. El sistema - en etapa experimental- se utiliza en problemas que causan una condición conocida como “síndrome de insuficiencia torácica”. Los niños nacidos con el síndrome tienen cajas torácicas que dificultan la respiración , el desarrollo y crecimiento normal de sus pulmones y hasta el momento unos 68 niños habían recibido la prótesis con excelentes resultados. Cualquier tipo de operación presenta riesgos, tales como infecciones, problemas respiratorios e incluso la muerte. Pero muchos de los niños que requieren la operación ya son enfermos desahuciados y la costilla de titanio puede ser su última esperanza de sobrevivir.
La intervención de la ingeniería genética, a partir de los años 80s revolucionó la agricultura permitiendo introducir secuencias de ADN, es decir, información del código genético de un organismo, en otro distinto. Y no sólo para lograr una mejora en las características de una planta, sino también respecto a especies animales. Un alimento transgénico es el que se origina a partir de un organismo (sea éste planta, animal o bacteria) que ha sido manipulado genéticamente: Es decir, que además de contener las características propias de su especie, se le ha introducido información genética modificada de su propia especie o incluso de otra, mediante ingeniería genética en el laboratorio. Un alimento transgénico se puede crear de dos formas distintas: mediante la utilización de la bacteria Agrobacterium, que sirve de transporte de genes a la célula vegetal, o mediante el bombardeo de genes. El método más habitual es el primero, más controlado y que permite conocer el proceso completo. En todo caso el consumidor queda en desventaja, indefenso. Todavía no existe un criterio unánime con respecto al etiquetado de esos alimentos. Las empresas de biotecnología, temiendo el rechazo de los consumidores no quieren que en el etiquetado figure la denominación ”alimento transgénico”, en tanto que las asociaciones de consumidores exigen que se mencionen los procedimientos utilizados para la obtención del alimento.
Las sensaciones de placer generadas en el cerebro humano parecen ser el resultado de varios mecanismos, y no sólo de una sustancia química, según investigadores estadounidenses. Estudios efectuados en animales por científicos de la Universidad de Carolina del Norte demostraron que la dopamin, asociada con el placer y la drogadicción, es probablemente sólo uno de los muchos ”neurotransmisores” que recompensan ciertos tipos de comportamiento y generan euforia. El grupo de científicos encabezados por Mark Wightman desarrolló una tecnología capaz de cartografiar los circuitos cerebrales. Sus hallazgos podrían ser el primer paso hacia la manera de descifrar la forma en que la gente reacciona a las drogas y por qué se vuelven adictos. La cocaína y las anfetaminas estimulan directamente las células nerviosas que producen la dopamina. El alcohol y la nicotina también han sido vinculados a los cambios en los niveles de dopamina, lo que ha llevado a los científicos a sospechar que la sustancia química causa las sensaciones de placer. Wightman y sus colegas encontraron que la dopamina podría no ser la recompensa en sí, sino una etapa precoz del proceso que desata las expectativas de una gratificación. Los investigadores midieron los niveles de dopamina en ratas a las que se había adiestrado para presionar una palanca a fin de estimular eléctricamente sus propias neuronas liberadoras de dopamina. Cuando las ratas presionaron la palanca, los niveles de dopamina disminuyeron. En cambio, cuando los científicos la presionaron por las ratas, los niveles de dopamina aumentaron, lo cual fue una sorpresa para los analistas.
El tratamiento con el fármaco AZT podría reducir a la mitad el número de madres infectadas con el VIH que causa el sida a sus bebés, y puede reducir el riesgo de transmisión en un 50%, indicó Nathan Shaffer, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta, Georgia. Los beneficios de usar AZT, conocido genéricamente como zidovudina permiten que en ausencia de la leche materna y con una buena adherencia al breve tratamiento puede reducir el riesgo del contagio, según la prueba efectuada en 397 mujeres de Tailandia seleccionadas al azar para recibir AZT o un placebo y comenzaron el tratamiento a la semana 36 de su embarazo. Al final del tratamiento, el riesgo de infección fue de un 50 por ciento menor para las mujeres tratadas con AZT. El estudio fue respaldado por otras dos pruebas con AZT realizadas en Africa.
Un nuevo examen para la detectar la meningitis permitirá que en unos 30 minutos los médicos aceleren el tratamiento para la enfermedad, reveló la profesora Terry Coakley de la Universidad de Cardiff y la Escuela de Medicina de la Universidad de Gales. El nuevo método usa muestras de sangre o fluido de la espina dorsal mezcladas con globitos impregnados con anticuerpos para los tipos B y C de la enfermedad. Los globitos se unen si la enfermedad está presente. El costo de la prueba es unos US3,20, razón por la cual la enfermedad se puede diagnosticar, especialmente si se detectan brotes, expresó una funcionaria de la Fundación de Estudio de la Meningitis en Londres. |
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