RIESGO
DE POR VIDA
DESARROLLAR ENFERMEDAD
CARDÍACA CORONARIA
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Los
investigadores del ‘Estudio de Framingham del Corazón’ 1 han demostrado
que el riesgo de por vida de desarrollar enfermedad cardíaca coronaria
a la edad de 40 años, es de uno en dos para los hombres y de uno
en tres para las mujeres.
Esto
implica una elevada carga para la salud y en los costos, tanto para los
países desarrollados como en vía de desarrollo. Para lograr
resultados más eficientes y económicos, ¿ quién
debería de ser examinado primero ? |
Traducción
del Artículo publicado en
THE
LANCET, 13 de Marzo 1999, Vol 353, No 9156
Autores:
Dr.
Enrique Sánchez-Delgado y Heinz Liechti, MSc.
Titulo
original:
Lifetime
risk of developing coronary heart disease
(Indice
Pulso?Masa) |
Además
de pacientes con factores como la hipertensión arterial, tabaquismo,
diabetes e hiperlipidemia, nosotros proponemos que toda persona mayor de
30 años, que tenga los siguientes factores clínicos, debe
ser examinada:
Sobrepeso
(Indice de Masa Corporal [IMC] mayor de 27 kg/m2), pulso o frequencia cardíaca
en reposo mayor de 85 por minuto, o un Indice Pulso?Masa mayor de 1.0 (pulso?IMC
dividido entre 1730 ó 72?24).
El
sobrepeso es un factor de riesgo de primer rango y cada unidad en exceso
del IMC implica un exceso en la mortalidad cardiovascular de 8-10%. Además,
la restricción de calorías incrementa consistemente la duración
de la vida en todas las especies estudiadas. |
Por lo
tanto, hemos comparado la ingestión calórica con la expectativa
de vida en los 20 países más desarrollados, y efectivamente
encontramos, que una ingestión de 280 kcal menos cada día,
corresponde a 25 meses más de duración de la vida.
También
comparamos la relación entre el pulso en reposo y el IMC, desarrollando
el Indice Pulso?Masa. Sorprendentemente encontramos, que si existe una
relación de tres a uno entre el pulso y el IMC (p.ej. 72 a 24) y
que si esta relación se mantiene proporcional conforme aumenta el
IMC, entonces el aumento de la mortalidad se hace predecible: Ejemplo,
para un IMC de 33 y un pulso teóricamente proporcional de 99 (1/3),
el Indice Pulso?Masa (33??99?1730) es de 1.9 o casi el doble, el cual coincide
con la duplicación de la mortalidad ya conocida para este nivel
del IMC. La misma tendencia se encuentra para cada incremento en el IMC
y en el pulso.
Este
hallazgo indica probablemente la relación existente entre la hiperinsulinemia,
la estimulación del sistema nervioso simpático y el metabolismo
oxidativo, que se encuentra en los pacientes obesos, y que mejora cuando
ellos realizan ejercicios regularmente o bajan de peso. La otra sorpresa
es que, cuando comparamos de manera prospectiva en un grupo preliminar
de 20 pacientes, el Indice Pulso?Masa con el cálculo de los factores
de riesgo de enfermedad cardiovascular, según el ‘Estudio de Framingham
del Corazón’, la correlación fue altamente significativa
(r=0.94; p<0.05), especialmente en pacientes mayores de 40 años,
siendo el Indice Pulso?Masa más sensible en pacientes jóvenes.
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Hemos
correlacionado el pulso con el IMC, porque el pulso o frequencia cardíaca
en reposo es un indicador tanto de la tasa metabólica oxidativa,
como de la actividad del sistema nervioso simpático, tal como ocurre
en estados de estrés o de hiperinsulinemia. Un pulso en reposo mayor
de 85 por minuto es un conocido factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular
y los medicamentos que reducen el pulso, como los beta-bloqueadores, reducen
la mortalidad. En todos los mamíferos, mientras más lento
el pulso, mayor es la expectativa de vida, y viceversa.
Los
medicamentos cardiovasculares que reducen la mortalidad (tal como los beta-bloqueadores
y los diuréticos), reducen el Indice Pulso?Masa. En cambio, los
vasodilatadores potentes que retienen agua e incrementan el Pulso, y el
Indice Pulso?Masa, no reducen la mortalidad.
Enrique
Sánchez-Delgado y Heinz Liechti
Laboratorios
Solka SA, km16 ½ Carretera Masaya, PO Box A-02, Managua, Nicaragua,
(e-mail: solka@ibw.com.ni)
| REFERENCIAS:
1)Lloyd-Jones DM, Larson MG, Beiser A, Levy D. Lifetime risk of developing
coronary heart disease. Lancet 1999; 353: 89-92./ 2) Stevens J, et al.
The effects of age on the association between body-mass index and mortality.
NEngl J Med 1998; 338: 1-7./ 3) Finkel E. Piecing together the puzzle of
ageing. Lancet 1997; 350: 1150./ 4) Sánchez-Delgado E.
Presentado
en el II Congreso Nacional de Especialidades Clínicas, Managua,
Nicaragua, 24-27 de Junio de 1998, y en el XIV Congreso Centroamericano
de Medicina Interna, San Salvador, El Salvador, 18-21 de Nov. de 1998.
5) Levine HJ. Rest heart rate and life expectancy. JACC 1997; 30: 1104-06. |
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