|
|
Habiendo
tenido la oportunidad de asistir a este importante evento, deseo compartir
con los lectores, algunos conocimientos sobre este importante tema
de gran actualidad en esta semana de celebración del día
mundial del medio ambiente.
Es precisamente, el Ozono (O3), gas formado en la estratósfera a partir de la adición de un átomo libre de oxígeno (O) a la molécula de este elemento (O2) el que ha servido de neutralizador de estas radiaciones peligrosas, absorbiéndolas y evitando que alcancen la superficie terrestre con toda su intensidad, lo que quemaría e imposibilitaría el desarrollo de la vida. Este maravilloso equilibrio de la naturaleza que por millones de años ha funcionado adecuadamente, ha comenzado a romperse en las últimas décadas, como consecuencia de un estilo de vida contrario a los principios de convivencia armónica con la naturaleza, por la búsqueda del confort a cualquier costo, principalmente por el uso intensivo de compuestos clorofluorocarbonos (CFC) presentes en los productos en forma de aerosoles (desodorantes, spray para el pelo, ambientadores, pinturas, etc.) refrigerantes (gas freón) y en muchos otros usos industriales, cada átomo de cloro procedente de estos compuestos es capaz de destruir cien mil moléculas de ozono. La reducción de la capa de Ozono es un hecho comprobado científicamente desde 1984 en la Antártida. Sus proporciones tienden a aumentar y a aparecer nuevos agujeros en otras partes del mundo como secuela de los desequilibrios ambientales. Las consecuencias de estos cambios ambientales resultan mejor comprendidas por sus efectos en la salud del ser humano y en especial en la piel. Es así que se conoce con el nombre de "fotodermatosis", al grupo de enfermedades de la piel que tienen relación con la radiación solar, las que pueden ser causadas por efecto directo del sol o en forma indirecta, el estímulo lumínico desencadena o incrementa una enfermedad a la que el individuo sea propenso por trastornos de origen inmunológicos, como la Urticaria Solar; infeccioso como el Herpes Simple, nutricional o genético hereditario. Así mismo, un sinnúmero de sustancias o medicamentos de uso local o administrados dentro del organismo, también son capaces de desencadenar reacciones alérgicas o tóxicas, una vez que el individuo se expone a las radiaciones solares, tal es el caso de las hojas de algunas plantas, aguas de colonia, detergentes, medicamentos como las tetraciclinas (de amplio uso en el Acné), la griseofulvina (anti-hongos), anti-histamínicos (para alergias), derivados de la vitamina A (ácido retinoico) etc. En ningún caso las personas que usan estas sustancias deben estar expuestas al sol sin protección. Los daños directos producidos por las radiaciones solares pueden ser de tipo agudo, es el caso de las quemaduras solares producidas principalmente por rayos ultravioletas B, los que están presentes, sobretodo entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m. Estas quemaduras se manifiestan con la formación de eritema (enrojecimiento intenso de la piel), aumento de la temperatura, ardor, dolor y hasta la formación de ampollas en el caso de exposiciones prolongadas o en pieles muy sensibles. Resulta de vital importancia, la ocurrencia de estas quemaduras en niños y adolescentes, ya que se ha encontrado asociación entre este tipo de episodios, con la presentación de tumores cutáneos de alta malignidad (Melanoma Maligno) durante la edad adulta. Asimismo la exposición crónica al sol ocasiona el envejecimiento prematuro de la piel, resultando del efecto acumulativo de los rayos ultravioletas B y A. Otra de las consecuencias directamente relacionada con las radiaciones solares es la aparición de lesiones pre-malignas (Ej.: Queratosis actínica) y tumores malignos. El cáncer de la piel es probablemente el más frecuente en el mundo, siendo los principales, en orden de presentación, el Epitelioma Baso-celular, Epitelioma Espino-celular y el Melanoma Maligno. En el caso de los dos primeros, resulta importante el tiempo acumulado de exposición al sol, a diferencia del Melanoma donde las exposiciones quemantes e intermitentes resultan un factor de riesgo importante para su posterior desarrollo. De igual forma, la presencia previa de nevos (lunares) es otro factor fuertemente ligado a la aparición del Melanoma, junto a características genéticas específicas de la piel, como son la tez blanca, la dificultad para broncearse, el pelo rojo, las pecas, etc. En el caso del Melanoma, estudios de poblaciones de origen europeo han determinado un incremento de 3% a 7% anual en la incidencia de este tipo de cáncer cutáneo durante los últimos años. Si tomamos en cuenta que los clorofluorocarbonos ya liberados a la atmósfera continuarán por muchos años ejerciendo su efecto negativo sobre la capa de ozono, es de esperar continúe incrementándose el número de pacientes con cáncer en la piel, no solo entre la población de origen europeo, sino también entre nuestra población donde el aumento de los diferentes problemas cutáneos relacionados con las radiaciones solares constituye actualmente una de las principales causas de la consulta dermatológica diaria. La Agencia Protectora del Medio Ambiente de los Estados Unidos estimó que una reducción del 50% de la capa de ozono causaría en el año 2075 más de 150 millones de casos de cáncer de piel en todo el mundo. Dada
la gravedad de esta situación resulta imperativa la labor educativa
y preventiva que podamos realizar, en especial los entes encargados de
la protección ambiental, los legisladores que tienen en sus manos
la promulgación de leyes, los educadores que pueden contribuir a
concientizar y proteger a nuestros niños y adolescentes a través
de programas de reforestación en las escuelas y otras medidas de
protección contra el sol, sobre las que escribiré en otra
ocasión. Finalmente, los médicos también somos responsables
de transmitir nuestros conocimientos al pueblo y velar por un futuro mejor
de nuestra sociedad.
Dra.
Alina Gómez C.
|
|





