EDICION #44
 
Seminario Internacional "Mujer, Constituyente e Integración"
EXPOSICION DE LA DIPUTADA XANTHIS SUAREZ GARCIA, en el Seminario Internacional "MUJER, CONSTITUYENTE E INTEGRACION", celebrado en Caracas, Venezuela del 15 al 17 de sep. de 1999.

Desarrollo Humano Sostenible

En este contexto, las mujeres representamos el 50% de la población de América Latina y el Caribe, región en la que pese a la subvaloración femenina en el mercado de trabajo, según indican las mismas cifras oficiales, el número de mujeres que ingresa a la fuerza laboral ha crecido más rápido que el de los hombres. En 1960, de cada 5 personas activas sólo una era mujer; en 1990, de cada 3 personas activas una es mujer. En Las Bahamas, Jamaica y Haití, por ejemplo, aproximadamente el 50% de la población económicamente activa son mujeres.

Sin embargo, cuando hablamos de Desarrollo Humano Sostenible, estamos hablando de la integralidad del desarrollo para el ser humano, la capacidad de sostener el avance a un estadio mayor de satisfacciones en cuanto a si la gente lleva una vida larga y saludable, si reciben educación y conocimientos y si disfrutan un nivel de vida aceptable, sin considerar las desigualdades entre los varios grupos de la sociedad, como lo son las mujeres. 

Por ello, no es posible hablar de Desarrollo Humano Sostenible, si no incorporamos el índice de desarrollo de género y el índice de potenciación del género, que es hablar de la igualdad de oportunidades para todas las personas de la sociedad, de la sostenibilidad de estas oportunidades de una generación a la próxima y de aumentar la participación de todas las personas en el poder para que disfruten de los beneficios del desarrollo.

Es en la aplicación de estos índices al desarrollo humano, que encontraremos la verdadera radiografía de la exclusión social de las mujeres, el porcentaje mayoritario de población desocupada, desempleada, en condiciones de extrema pobreza y pobreza, aquí están las mujeres cada vez más madres adolescentes, analfabetas y con preparación, su presencia minoritaria en los cargos del poder público, económico, partidario o social. 

El desarrollo humano, en el cual el "ser humano" funciona como el eje del concepto, reconoce la importancia de la igualdad de derechos y opciones para las mujeres y los hombres. Se debe extender la libertad de escoger para incluir a todos, no solo en los casos más afortunados. 

No obstante, las diferencias se mantienen en todos los campos; en el laboral y en el salarial, por mayores tasas de desempleo, son las más afectadas por el fenómeno de la pobreza, tienen bajísima participación en los puestos administrativos y ejecutivos y en puestos políticos y de elección popular. Los mayores avances se han dado en Educación y Salud, no así en el campo político y económico. Estas condiciones se agravan más en la mujer rural e indígena. 
 

Exclusión social

Hay 190 millones de personas que viven en las Américas en las zonas rurales, de éstas de acuerdo a un reciente estudio sobre la pobreza en América Latina, los hogares rurales en situación de pobreza representan más del 55% del total y una tercera parte de éstos no pueden ni siquiera cubrir el costo de los alimentos básicos. De estas 190 millones de personas, alrededor de 95 millones son mujeres rurales de las cuales 43 millones son mayores de 10 años. 

Estimaciones conservadoras de la participación femenina en la Población Económicamente Activa del sector agrícola en Latinoamérica, refutan el 20% consignado en las cifras 
oficiales y señalan no menos del 37%, muy similar a la participación de las mujeres en las zonas urbanas. Lo anterior implica que el número de mujeres económicamente activas en el sector agrícola pasa de 9 a 16 millones, o sea, que por lo menos 7 millones de mujeres permanecen invisibles en las estadísticas oficiales. 

En Centroamérica, el número de mujeres económicamente activas en la producción agrícola pasa de 124 mil a 800 mil mujeres. 
En la Región Andina pasa de 5 a 10 millones, en el cono Sur, el registro oscila entre el 70% y el 250% y en el Caribe, la participación femenina es tres veces más que la registrada (IICA, 1999).

Las mujeres latinoamericanas dedican de 8.6 horas diarias a las tareas agropecuarias incluyendo su dedicación a las labores agropecuarias, a la huerta o el solar y a las actividades post-cosecha. En muchas de las actividades la participación de las mujeres es igual o mayor a la de los hombres. Si traducimos este trabajo en contribución a los ingresos familiares de un 30% y 45%, que además muchas veces es el ingreso más estable derivado de la producción agrícola. 

Podemos resumir como principales problemas de la mujer: la invisibilidad o subregistro de su participación en la economía, discriminación salarial y de ingresos, difícil acceso a la tierra y al crédito, dificultad en la gestión empresarial y de mercadeo y necesidades de capacitación y asistencia técnica. Además deben agregarse otros problemas que son común denominador para un alto porcentaje de nuestra población femenina: la invisibilidad como sujeto de derechos y actoría social, la vulnerabilidad a sus derechos humanos (víctimas de violencia), la rigidez en estereotipos discriminatorios, las deficientes condiciones de vida sanitaria, la discriminación en la propiedad de la vivienda y la fragilidad en sus derechos sociales.

En el caso de las mujeres rurales, éstas solamente son el reflejo y la constatación de como gran parte de la población de Latinoamérica que está siendo excluida cada vez más del desarrollo tecnológico y económico, exclusión que crece y se ahonda cada año, negando a la población los derechos fundamentales a la vida, tanto que hay quienes han llegado a llamar esta situación como de "apartheid social", razón por la cual cabe la denuncia a un modelo neoliberal impuesto por el sistema financiero internacional y que el mismo Papa Juan Pablo II ha denominado como "capitalismo salvaje", un modelo económico insostenible y que llama imperativamente a reflexionar sobre la necesidad de buscar alternativas más éticas. Permítanme excluir de estas afirmaciones a Cuba, país con características muy especiales y al que reconocemos sus significativos avances en la igualdad de oportunidades para la mujer.

Las mujeres en las maquilas, también merecen especial atención, pues sus derechos laborales son cercenados en muchas ocasiones producto de las políticas de inversión extranjera adoptadas por nuestros países.

Tampoco podemos dejar fuera de nuestro interés y atención, las decenas de mujeres que son exportadas para el ejercicio de la prostitución en otros continentes.

No podemos dejar fuera de nuestra atención a las cientos de mujeres migrantes. América Latina y el Caribe son una región de migrantes.

Por ello, el camino hacia la igualdad de género tampoco puede ser visto solo como un reto de los tecnócratas, más bien es un proceso político.
 

Obstáculos, avances, logros:

El huracán Mitch que azotó a Centroamérica en octubre de 1998  demostró la vulnerabilidad ecológica y social de la región. Este fenómeno natural se produjo en un momento en que Centroamérica había recobrado la esperanza de un futuro mejor, después de décadas de conflicto interno, violencia y profunda crisis económica, para dedicarse a los esfuerzos de consolidación de la paz, la democracia y el desarrollo, tal como reconoce la Declaración de Estocolmo, que nos obliga a impulsar el norte de la reconstrucción y transformación, considerando el imperativo de reducir la vulnerabilidad ecológica y social de la región.

La reconstrucción y transformación de Centroamérica es necesaria sobre la base de un enfoque integrado con transparencia y la consolidación de la democracia y la gobernabilidad, reforzando la descentralización de funciones y facultades gubernamentales con la activa participación de la sociedad civil; promover el respeto de los derechos humanos como objetivo permanente. La promoción de la igualdad de género, de los derechos de la niñez, las etnias y otras minorías que requieren de esfuerzos especiales, así como la intensificación de los esfuerzos para reducir la deuda externa de los países de la región, deuda que hoy por hoy se convierte en una carga extremadamente pesada para nuestros pueblos. 

Centroamérica, con más de 34.6 millones de habitantes, de las cuales una tercera parte vive en Guatemala y sólo el 8% en Panamá, acumula actualmente una deuda de más de 22 mil 916 millones de dólares (Guatemala 10%, El Salvador 12%, Honduras 19%, Nicaragua 27%, Costa Rica 12% y Panamá 20%)

La mayor concentración poblacional de Centroamérica está en el norte de la región (68%) mientras que en el sur -Nicaragua, Costa Rica y Panamá- es menor 32%; la población centroamericana tiene un volumen parecido a las de Colombia y Argentina, pero la producción del istmo equivale al 70% e Colombia y al 95% de la peruana. El PIB por habitante de la región alcanzó un nivel de US$1,680.00 pero este indicador es mucho más alto en Panamá (US$3250) y Costa Rica ($3071), mientras en Nicaragua es de $449 y en Honduras de $887. (fuente GPI-Nicaragua).

Proposiciones en la evolución constitucional, legislativa y política de América Latina y el Caribe.

Barreras legales, económicas, políticas o culturales que impiden el ejercicio de derechos iguales deben ser identificadas y eliminadas a través de reformas políticas comprensivas y medidas fuertes a favor de las mujeres.

Las mujeres deben ser consideradas agentes de cambio y beneficiarias de programas y políticas. Invertir para mejorar la capacidad de las mujeres y aumentar su poder para tomar y aplicar sus decisiones en un bien en sí.

Lo importante para garantizar la igualdad de oportunidades para tomar decisiones tanto para hombres como para mujeres, es "potenciar" a las mujeres en la toma de decisiones. Actualmente no hay ni un solo país, ni sociedad, que ofrezca las mismas oportunidades a los hombres y las mujeres, sigue siendo a pesar de todo, un mundo repleto de desigualdades.

Las legisladoras, los legisladores, las constituyentistas, tenemos como reto, asumir el compromiso de impulsar las iniciativas que conduzcan al cumplimiento de las recomendaciones propuestas en la Plataforma de Acción para el Adelanto de la Mujer y los contenidos del Tema 18 de la Cumbre de las Américas, de la cual nuestros países son suscriptores -aún con pequeñas reservas-, como tenemos también que retomar y acoger las demandas de los movimientos de mujeres especialmente, si decimos representar el poder de los pueblos.
 

 
 
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