EDICION #44
 
Las mujeres y la coopreación
EXPERIENCIAS, APORTES Y DISCRIMINACION
 
Magaly Pineda - República Dominicana
Desde los albores desde nuestra consciencia como género, las mujeres hemos tenido conciencia de la necesidad de una cooperación asentada en el respeto a las diferencias. La primera oleada feminista del siglo pasado y principios de este se transformó rápidamente en una gran hermandad de mujeres que recorrió continentes, a pesar de las distancias y la precariedad de las comunicaciones es ese entonces.

Ahora, cuando en nuestro país estamos develando la historia de estas pioneras, nos impresiona la amplitud de su intercambio, la fuerza de sus contactos y de su solidaridad.

El resurgir del movimiento feminista a finales de los 60 y su posterior desarrollo confirman la vocación de cooperación entre las mujeres, que está sustentada, sin lugar a dudas, en la universalidad de nuestra opresión y por tanto de nuestra lucha. La cooperación entre mujeres posee una cualidad singular que es a la vez de mayor aporte a la transformación del sentido mismo de la cooperación: la cooperación entre mujeres no está cimentada en una concepción mercantilista.

Tal vez por nuestra marginación como grupo social de los canales formales de una economía que, como el legendario Rey Midas, todo lo que toca lo convierte en oro, nosotras hemos desarrollado un "primitivo" sentido de la cooperación basado más bien en el trueque, fundamentalmente de valores, aspiraciones e ideas, a través de libros, artículos, encuentros, publicaciones, charlas y ejemplos, basados en la práctica individual y colectiva y transmitidos con orgullo y sentido de futuro. Trueque de emociones, también de dolor y acción solidaria, de sueños y utopías, y a nadie se le ocurre en el movimiento feminista reivindicar maternidades ni centros imperiales sobre estas acciones. En un flujo constante nos hemos ido traspasando apoyos y experiencias.

La cooperación entre mujeres se materializa hoy en todo el mundo en redes internacionales sobre salud, comunicación y derechos humanos. También en programas de intercambios, en acciones solidarias que no necesariamente pasan por canales "formales" de la cooperación, ni tampoco funcionan siempre con apoyo de las agencias de desarrollo.

De hecho, los programas, proyectos y acciones de los grupos de mujeres reciben hoy las migajas de la cooperación internacional.

Estimaciones optimistas nos hablan de que apenas un 5 a un 8 por ciento de los fondos de la cooperación internacional tienen como su grupo social blanco (detesto el concepto de beneficiarios) a las mujeres.

Si a este porcentaje le restamos que un número alto de los proyectos de mujeres están destinados a insertarlas en el "desarrollo" a través de proyectos de generación de ingresos, y que las concepciones que priman en el diseño y la implementación de estos proyectos de generación (salvo estudios de factibilidad, mercado y tampoco en las prácticas, experiencias y tradiciones productivas de las mujeres, por lo tanto sus niveles de fracaso económico suelen ser tan elevados que ya muchas agencias (para consolarse) consideran como indicadores de su éxito el que las mujeres se junten y aprendan a participar en reuniones.

Podemos plantear, sin pecar de exageradas, que un porcentaje más real se acerca a un magro 1 por ciento de los recursos globales de la mujer.

Podríamos seguir restando, si contabilizamos los impactos negativos que tienen en nuestras vidas las políticas de desarrollo que se trazan los gobiernos, casi siempre con el apoyo de las agencias de cooperación e impulsadas por la propia dinámica de acumulación de capital internacional. 

Las razones industriales, expresión concreta de la nueva división internacional del trabajo, son un ejemplo claro de este tipo de impacto: cientos de miles de trabajadoras del Sur, incertadas en el proceso de explotación intensiva de mano de obra, que desplazan, sin saberlo, a sus hermanos de las fábricas textiles de Holanda, de las industrias manufactureras del Bajo Manhattan o de las fábricas de juegos de Sillicon Valley.
 

Magaly Pineda
Centro de Investigaciones para la acción femenina (CIPAF)
Tomado de Femenino Plural   
 
 
 
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