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| Relación conflictiva
La psicólogas estadounidenses L. Tschirhart y M. Donovan han hecho estudios que han mostrado repetidamente patrones muy preocupantes en las mujeres: falta de autoestima, inhabilidad para poder controlar sus vida, vulnerabilidad a la depresión y tendencia a verse así mismas como menos capaces de lo que en realidad son. Ellas escriben acerca de muchas mujeres para quienes su vida y su felicidad han sido constreñidas por su falsa de autoestima, y se cuestionan cómo y por qué tantas mujeres se ven así mismas menos valiosas de lo que realmente son, y qué efectos hay entre la baja autoestima de las mujeres y cómo se relacionan éstas con la sociedad, la economía y la política. Es que en nuestras sociedades patriarcales, la autoestima de la mujer ha estado, históricamente y de manera general, por debajo de la autoestima masculina. La situación de subordinación con respecto al hombre, en la que nuestra cultura ha colocado tradicionalmente a las mujeres, ha producido legiones de mujeres con muy baja autoestima, que son presa fácil del maltrato de sus parejas y hasta de sus hijos. DESDE LA INFANCIA
Ahora bien, hay una relación entre el nivel de autoestima de los padres y el de los hijos. Por ejemplo, un padre con baja autoestima espera fracasar en la vida, pues anticipa el rechazo; es débil y pasivo, y escatima el amor y la atención hacia sus hijos. Esto puede quitarle a estos la oportunidad de enfrentarse a la vida con seguridad en sí mismos y con la fuerza de voluntad necesaria para salir adelante. De la misma manera, una madre con baja autoestima, en una relación de subordinación ante el marido, sin autoridad frente a los hijos, proyecta en ellos un modelo de ser humano femenino débil e inseguro. SI EL MODELITO NO VIENE BIEN
Los individuos con elevada autoestima se acercan a otras personas y a sus tareas laborales con considerables expectativas de éxito. Externan sus opiniones y manifiestan confianza en sus relaciones, mostrando mayor independencia social y creatividad, lo que los conduce a comportamientos más asertivos. Si lejos de llenarnos de afecto y seguridad, hemos tenido una niñez difícil, en la que lo que se nos subrayó fueron supuestos defectos, físicos y de carácter, es muy posible que nuestra autoestima no haya salido muy bien parada. CUANDO LA COSA SE VUELVE PELIGROSA
En cambio la percepción positiva de uno mismo produce un significado de fuerza de identidad y de elevado bienestar. El valor asignado a uno mismo es determinante en la manera de ser de cada quien. Un autoconcepto positivo dará como resultado que la persona llegue a tener éxito en sus actividades por la seguridad que aquel genera. Por el contrario, quien posee un auto-concepto bajo o negativo puede no ser capaz de concluir cualquier labor o trabajo debido a su inseguridad o confusiones. ¿COSA DE MUJERES?
Como se dijo, el momento ideal para construirse una autoestima positiva
es en la temprana infancia. Pero si no tenemos la dicha de que se nos haya
otorgado en nuestro hogar, nunca es tarde para apuntalarla y fortalecerla.
Una madre o esposa con alta autoestima equilibra las relaciones familiares
y mejora sustancialmente la calidad de vida de todos los que se relacionan
con ella. Hay que comenzar por amarnos a nosotras mismas y valorarnos,
para que los otros nos amen y nos valoren.
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