EDICION #43
 
SEMINARIO INTERNACIONAL "MUJER, CONSTITUYENTE E INTEGRACIÓN"
 
 
  • Del 15 al 17 de septiembre de 1999, se celebró en Caracas, Venezuela, el Seminario Internacional "Mujer, Constituyente e Integración", a convocatoria del Grupo Nacional del PARLATINO y con el apoyo de la Comisión de la Mujer del mismo Parlamento Latinoamericano, en el cual participaron parlamentarias de 10 países de América Latina y el Caribe, además del Parlamento Centroamericano, representado por la diputada Xanthis Suárez García, quien participó como panelista en el tema "Desarrollo Humano Sostenible, pobreza, desempleo, exclusión social, deterioro de la calidad de vida y otras limitaciones para el desarrollo integral de la mujer; obstáculos, avances, logros y nuevas proposiciones en la evolución constitucional, legislativa y política de América Latina y el Caribe -Propuestas a la Asamblea Nacional Constituyente -" y cuya exposición por considerarla de interés, BOLSA DE MUJERES, compartirá íntegra en dos entregas.
 
EXPOSICIÓN DE LA DIPUTADA XANTHIS SUAREZ GARCÍA, en el Seminario Internacional "MUJER, CONSTITUYENTE E INTEGRACIÓN"

(primera entrega)

Apreciables participantes en el Seminario Internacional "MUJER, CONSTITUYENTE E INTEGRACIÓN":

Reciban un afectuoso y cordial saludo del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), especialmente de su Comisión de la Mujer, Niñez y Familia. 

Permítanme ante todo, agradecer sobremanera la invitación que nos han cursado para participar de este evento, en un día que coincide con la celebración del 178 aniversario de la Independencia de Centroamérica, que hoy está de fiesta y para mi es un día muy especial, pues me place celebrar este día en la tierra de Simón Bolívar, la que visito por primera vez.

Ciento setentiocho años en que las mujeres centroamericanas seguramente hemos luchado por una verdadera independencia de la opresión y discriminación a la que hemos sido sometidas por siglos.
 
El Parlamento Centroamericano, con sede permanente en Guatemala, fundado en 1987 como producto del proceso de paz que fue conocido como el proceso de Esquípulas, en la búsqueda de la paz estable y duradera para Centroamérica; es un foro político deliberativo por excelencia, integrado por 20 diputadas y diputados electos por el voto popular conforme a las Constituciones respectivas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Panamá; contamos además con igual número de Observadores Permanentes de República Dominicana.

A través de su Sesión Plenaria, de su Junta Directiva y de 13 Comisiones Permanentes de trabajo, una de ellas, la Comisión de la Mujer, Niñez y Familia, de la cual me honro ser su Secretaria de junta directiva, reconocemos actualmente como uno de los órganos de la integración centroamericana, la importancia de impulsar el proceso de unidad e integración regional, con equidad de género, considerando la trascendencia y vitalidad que para el proceso significamos el 50% de la población total de la región, convencidas y convencidos para ello, que impulsar el mejoramiento de sus condiciones y situaciones, es fundamental para el logro de los objetivos propuestos. 

No ha sido una tarea fácil, crear conciencia acerca de la importancia que tiene el incorporar protagónicamente a las mujeres en el proceso de la integración, en el debate político, en la reconstrucción de esta zona geográfica que con más de 34 millones de habitantes, enfrenta ahora el reto de consolidar una paz estable y duradera y una reconstrucción post-desastres naturales, especialmente la provocada por el huracán Mitch, que significó atrasos de al menos 50 años en las economías nacionales de Centroamérica. Otro tanto, pasó en República Dominicana con el huracán George. 

Es un honor para el PARLACEN, participar de este importante evento internacional, puesto que nos permitirá de alguna manera compartir con Ustedes, los esfuerzos de la región, nuestras expectativas y esperanzas porque la fuerza e incidencia de la mujer en la política sea cada día mayor y porque podamos compartir las experiencias a la luz de nuestras realidades.

Objetivos del tema

Se nos ha pedido hablar de Desarrollo Humano Sostenible, Pobreza, Desempleo, Exclusión Social, Deterioro de la Calidad de Vida y otras limitaciones para el Desarrollo Integral de la Mujer. Los obstáculos, avances, logros y nuevas proposiciones en la evolución constitucional, legislativa y política de América Latina y el Caribe, temas demasiado extensos y que trataremos de puntualizar en lo que a nuestro juicio podría ser lo fundamental para los efectos del cumplimiento de los objetivos de este evento. Será difícil más no imposible, hacer una exposición a la altura pues debo reconocer que es mayor el honor y el reto al compartir en este panel con una de mis maestras venezolanas la Doctora Nora Castañeda como igual lo, la maestra Doctora Evangelina García Prince.

Aspectos centrales:

De la situación de la mujer en América Latina y Caribe, particularmente en Centroamérica y Caribe.

El Contexto:

  • AMIGAS:
La situación de las mujeres latinoamericanas y caribeñas, no escapa al contexto global que política y económicamente, dejan un saldo que incide en las condiciones para lograr un Desarrollo Humano Sostenible, para que haya más o menos pobreza, más o menos desempleo, más exclusión o inclusión, el deterioro de la calidad de vida y más obstáculos que ventajas para lograr el ansiado desarrollo integral para la mujer.

Por eso permítanme, recordar que nos reunimos en esta bella patria de Simón Bolívar, precisamente cuando la violencia y las sombras de internacionalización de conflictos bélicos propios, están poniendo en peligro las posibilidades de la integración y el desarrollo de la región; cuando los cinco países miembros de la Comunidad Andina, enfrentan años difíciles debido al triple desafío de las turbulencias que están alejando las inversiones de esta región, la insuficiencia de sus reformas económicas y su continuada dependencia de las exportaciones de los productos primarios, según lo aseveran los mismos especialistas de la Corporación Andina de Fomento.

Brasil, está siendo evaluado nuevamente en sus metas macroeconómicas nacionales de las que depende la total entrega de un préstamo internacional de 41,500 millones de dólares concedidos a Brasil en noviembre pasado, por el Fondo Monetario Internacional, si cumplen, tendrán más plata para la recuperación económica tras la crisis financiera de enero que fue más rápida de lo esperado y el país no necesitó retirar la última cuota del préstamos concedido en agosto por 4,355 millones de dólares.

Argentina y Paraguay, mantienen un impasse en sus relaciones políticas; Bolivia recién enfrentó un incendio forestal que provocó la liberación de millones de toneladas de carbono que ocasiona una grave contaminación ambiental y en Chile se vive intensamente una demanda de justicia mientras no se pierden las esperanzas de saber del paradero de cientos de seres queridos. 

Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, como la mayoría de los demás países de nuestra América Latina y el Caribe, siguen igual que hace 200 años, dependiendo de explotar sus recursos naturales, según especialistas de Harvard. Los países andinos son de los menos competitivos, Perú en el puesto 36, Venezuela en el 50, Ecuador en el 53, Colombia en el 54, Bolivia en el 55 y mi país, Nicaragua, apenas se vanagloria de poder ser reconocido como uno de los países más pobres y endeudados del mundo.

No hay soluciones a corto plazo, pues nuestros países  virtualmente no asignan recursos a la investigación y el desarrollo científico, sus universidades no colaboran en ese terreno, y la proporción de estudiantes que llegan al nivel terciario está entre las más bajas del mundo.

En el siglo XXI no podremos salir adelante sin mejorar la educación universitaria y ninguna región puede desarrollarse a base de explotar únicamente sus recursos naturales.

La cooperación internacional dirige su mirada hacia otros continentes y cada día son menos las que están centradas en América Latina. México y Chile son excepción debido a que su economía está crecientemente integrada con la de Estados Unidos. 

Ante un mundo que avanza en su globalización, las fallas básicas de la región siguen siendo el que las reformas económicas puestas en práctica en los últimos años están en el mejor de los casos, incompletas, no se prevén los colchones sociales y también las erupciones sociales son latentes.
La suscripción de Tratados de Libre Comercio, los bilaterales y el ALCA, los procesos de integración regional, ameritan aún de análisis en cuanto al impacto que éstos tienen en la situación y condición de los pueblos, especialmente de las mujeres.

Las democracias, muchas frágiles aún, se tambalean porque los gobiernos han abiertos las economías pero sin cambiar las estructuras de los sistemas de propiedad. La propiedad de los bienes en muchos casos ha pasado a manos del Estado, a las de algunas familias ricas y de éstas a las corporaciones extranjeras. El término privatización de servicios básicos es muy conocido en nuestros países.

Mientras, además en Centroamérica, Guatemala y El Salvador, está afinándose la lucha contra el crimen organizado, el combate al narcotráfico, secuestros, tráfico de ilegales y de armas. Honduras, cuenta con la promesa de Estados Unidos de donarles 415 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico, flagelo que hoy azota a varios de nuestros países.

Nicaragua, nominada a ingresar a la Iniciativa de Países Pobres altamente endeudados, ha recibido el respaldo de los organismos de cooperación multilateral para impulsar un Programa de Erradicación de la Pobreza Extrema en 60 municipios del país -igual a un 40% del total-. En el año 2000 habrá un monto de 280 millones de dólares para beneficiar a 12,554 familiares que representan el 17% de la población. De estos son 100 millones de dólares para Nicaragua de los cuales son un 50% para el sector social.

En Panamá, el recién instalado gobierno de la primera mujer presidenta de Panamá, ha anunciado un plan de emergencia para reducir la pobreza y la pobreza extrema en un 5% anual, así como los altos índices de desnutrición que afectan a la niñez panameña. Reducir el margen de pobreza en un 40% de la población al ritmo de un 2% y en un 3% la extrema pobreza cada año, con la creación de 3,000 granjas de desarrollo autosostenible y otros proyectos gubernamentales. Contempla además la reducción del analfabetismo de 16 a 5% en tres años y, en las áreas indígenas del 50 al 10% en el próximo quinquenio. Las cifras oficiales reflejan que el 50% de la niñez panameña está afectada por la pobreza, lo que entre los indígenas abarca un 100%.  La estrategia contra la pobreza incluye la promoción de la lactancia materna, dotación de agua potable, construcción de letrinas en zonas rurales y semirurales y el fortalecimiento del programa gubernamental de alimentación en las escuelas oficiales.

Desarrollo Humano Sostenible

En este contexto, las mujeres representamos el 50% de la población de América Latina y el Caribe, región en la que pese a la subvaloración femenina en el mercado de trabajo, según indican las mismas cifras oficiales, el número de mujeres que ingresa a la fuerza laboral ha crecido más rápido que el de los hombres. En 1960, de cada 5 personas activas sólo una era mujer; en 1990, de cada 3 personas activas una es mujer. En Las Bahamas, Jamaica y Haití, por ejemplo, aproximadamente el 50% de la población económicamente activa son mujeres.

Sin embargo, cuando hablamos de Desarrollo Humano Sostenible, estamos hablando de la integralidad del desarrollo para el ser humano, la capacidad de sostener el avance a un estadio mayor de satisfacciones en cuanto a si la gente lleva una vida larga y saludable, si reciben educación y conocimientos y si disfrutan un nivel de vida aceptable, sin considerar las desigualdades entre los varios grupos de la sociedad, como lo son las mujeres. 

Por ello, no es posible hablar de Desarrollo Humano Sostenible, si no incorporamos el índice de desarrollo de género y el índice de potenciación del género, que es hablar de la igualdad de oportunidades para todas las personas de la sociedad, de la sostenibilidad de estas oportunidades de una generación a la próxima y de aumentar la participación de todas las personas en el poder para que disfruten de los beneficios del desarrollo.

Es en la aplicación de estos índices al desarrollo humano, que encontraremos la verdadera radiografía de la exclusión social de las mujeres, el porcentaje mayoritario de población desocupada, desempleada, en condiciones de extrema pobreza y pobreza, aquí están las mujeres cada vez más madres adolescentes, analfabetas y con preparación, su presencia minoritaria en los cargos del poder público, económico, partidario o social. 

El desarrollo humano, en el cual el "ser humano" funciona como el eje del concepto, reconoce la importancia de la igualdad de derechos y opciones para las mujeres y los hombres. Se debe extender la libertad de escoger para incluir a todos, no solo en los casos más afortunados. 

No obstante, las diferencias se mantienen en todos los campos; en el laboral y en el salarial, por mayores tasas de desempleo, son las más afectadas por el fenómeno de la pobreza, tienen bajísima participación en los puestos administrativos y ejecutivos y en puestos políticos y de elección popular. Los mayores avances se han dado en Educación y Salud, no así en el campo político y económico. Estas condiciones se agravan más en la mujer rural e indígena. 

Exclusión social

Hay 190 millones de personas que viven en las Américas en las zonas rurales, de éstas de acuerdo a un reciente estudio sobre la pobreza en América Latina, los hogares rurales en situación de pobreza representan más del 55% del total y una tercera parte de éstos no pueden ni siquiera cubrir el costo de los alimentos básicos. De estas 190 millones de personas, alrededor de 95 millones son mujeres rurales de las cuales 43 millones son mayores de 10 años. 

Estimaciones conservadoras de la participación femenina en la Población Económicamente Activa del sector agrícola en Latinoamérica, refutan el 20% consignado en las cifras 
oficiales y señalan no menos del 37%, muy similar a la participación de las mujeres en las zonas urbanas. Lo anterior implica que el número de mujeres económicamente activas en el sector agrícola pasa de 9 a 16 millones, o sea, que por lo menos 7 millones de mujeres permanecen invisibles en las estadísticas oficiales. 

En Centroamérica, el número de mujeres económicamente activas en la producción agrícola pasa de 124 mil a 800 mil mujeres. 

En la Región Andina pasa de 5 a 10 millones, en el cono Sur, el registro oscila entre el 70% y el 250% y en el Caribe, la participación femenina es tres veces más que la registrada (IICA, 1999).

Las mujeres latinoamericanas dedican de 8.6 horas diarias a las tareas agropecuarias incluyendo su dedicación a las labores agropecuarias, a la huerta o el solar y a las actividades post-cosecha. En muchas de las actividades la participación de las mujeres es igual o mayor a la de los hombres. Si traducimos este trabajo en contribución a los ingresos familiares de un 30% y 45%, que además muchas veces es el ingreso más estable derivado de la producción agrícola. 

Podemos resumir como principales problemas de la mujer: la invisibilidad o subregistro de su participación en la economía, discriminación salarial y de ingresos, difícil acceso a la tierra y al crédito, dificultad en la gestión empresarial y de mercadeo y necesidades de capacitación y asistencia técnica. Además deben agregarse otros problemas que son común denominador para un alto porcentaje de nuestra población femenina: la invisibilidad como sujeto de derechos y actoría social, la vulnerabilidad a sus derechos humanos (víctimas de violencia), la rigidez en estereotipos discriminatorios, las deficientes condiciones de vida sanitaria, la discriminación en la propiedad de la vivienda y la fragilidad en sus derechos sociales.

En el caso de las mujeres rurales, éstas solamente son el reflejo y la constatación de como gran parte de la población de Latinoamérica que está siendo excluida cada vez más del desarrollo tecnológico y económico, exclusión que crece y se ahonda cada año, negando a la población los derechos fundamentales a la vida, tanto que hay quienes han llegado a llamar esta situación como de "apartheid social", razón por la cual cabe la denuncia a un modelo neoliberal impuesto por el sistema financiero internacional y que el mismo Papa Juan Pablo II ha denominado como "capitalismo salvaje", un modelo económico insostenible y que llama imperativamente a reflexionar sobre la necesidad de buscar alternativas más éticas. Permítanme excluir de estas afirmaciones a Cuba, país con características muy especiales y al que reconocemos sus significativos avances en la igualdad de oportunidades para la mujer.

Las mujeres en las maquilas, también merecen especial atención, pues sus derechos laborales son cercenados en muchas ocasiones producto de las políticas de inversión extranjera adoptadas por nuestros países.

Tampoco podemos dejar fuera de nuestro interés y atención, las decenas de mujeres que son exportadas para el ejercicio de la prostitución en otros continentes.

No podemos dejar fuera de nuestra atención a las cientos de mujeres migrantes. América Latina y el Caribe son una región de migrantes.

Por ello, el camino hacia la igualdad de género tampoco puede ser visto solo como un reto de los tecnócratas, más bien es un proceso político.
 

 

 
 
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