EDICION #43
 
POESÍA DE REINA JEREDA
  • BOLSA DE MUJERES OFRECE AVANCES DE PRÓXIMO LIBRO DE REINA JEREDA
 
      • DISIMULO
    Me pego en los labios 
    la calcomanía de una sonrisa 
    y me pongo de antifaz una mirada esquiva 
    para velar las desnudeces 
    y encarcelo mis manos 
    en la celda de la inercia 
    y le digo al corazón: "no hagas ruido, 
    escóndete para que no te vean", 
    y que mi torso quede recortado 
    para que los brazos no aferren, 
    y que mis pies se hundan en el suelo 
    para no acercarme a otros espacios, 
    y que mi mente se anestesie 
    para que no le duela extrañar tanto. 
    (1999) 
 
 
 
      • ASUMIR
    Mi cuerpo ya no llena requisitos 
    de belleza y lozanía, 
    voy perdiendo el desafío 
    a la ley de la gravedad, 
    el amor no tiene letra ni melodía, 
    la servidumbre de la rutina 
    me doblega diariamente; 
    queda conmigo el galope del pensamiento 
    que surca mi camino, el ansia que endurece 
    la flaccidez de mis tejidos mediosiglados 
    y la fe para seguir sonriendo, 
    y acopiar la esperanza 
    en los silos de mi corazón. 
 
 
      • REGISTRO
    Tengo anotados:
    los padres de oro, 
    los hijos de mi carne, 
    la nieta adorada, 
    las amistades preciosas, 
    los ahijados de mi corazón, 
    los arcoiris que he recorrido, 
    las flores que he contemplado, 
    las caricias que me han dado, 
    los regalos recibidos, 
    las palabras de amor, 
    las emociones vividas, 
    los aportes solidarios, 
    el sello de mujer, 
    la sonrisa inclaudicable, 
    las lágrimas recurrentes, 
    el arte de convivir, 
    la capacidad de sentir, 
    la cualidad de expresar.
 
 
      • ARTE
    Quiero pintar en un cuerpo, 
    con los pinceles ensalivados de mis dedos, 
    un mural de sueños 
    donde no hayan combatientes 
    de guerras calenturientas, frías, o tibias, 
    sino la paz de los vivos 
    llena de oxígeno, trabajo y amor; 
    quiero piel para imaginar un mundo mejor, 
    sin la opresión de milenios idos y legados, 
    donde bajemos de la cruz de la violencia 
    por la escalera de la hermandad, 
    y hagamos que el pan nuestro de cada día 
    sean en realidad el pan de todos 
    y de todos los días, 
    y dejemos de economizar el amor 
    porque el hoy pierde su identidad 
    en el instante siguiente.
 

 

 
 
 VOLVER AL MENU EDICION 43- OCTUBRE 1999