|
|
la calcomanía de una sonrisa y me pongo de antifaz una mirada esquiva para velar las desnudeces y encarcelo mis manos en la celda de la inercia y le digo al corazón: "no hagas ruido, escóndete para que no te vean", y que mi torso quede recortado para que los brazos no aferren, y que mis pies se hundan en el suelo para no acercarme a otros espacios, y que mi mente se anestesie para que no le duela extrañar tanto. (1999)
de belleza y lozanía, voy perdiendo el desafío a la ley de la gravedad, el amor no tiene letra ni melodía, la servidumbre de la rutina me doblega diariamente; queda conmigo el galope del pensamiento que surca mi camino, el ansia que endurece la flaccidez de mis tejidos mediosiglados y la fe para seguir sonriendo, y acopiar la esperanza en los silos de mi corazón.
los padres de oro, los hijos de mi carne, la nieta adorada, las amistades preciosas, los ahijados de mi corazón, los arcoiris que he recorrido, las flores que he contemplado, las caricias que me han dado, los regalos recibidos, las palabras de amor, las emociones vividas, los aportes solidarios, el sello de mujer, la sonrisa inclaudicable, las lágrimas recurrentes, el arte de convivir, la capacidad de sentir, la cualidad de expresar.
con los pinceles ensalivados de mis dedos, un mural de sueños donde no hayan combatientes de guerras calenturientas, frías, o tibias, sino la paz de los vivos llena de oxígeno, trabajo y amor; quiero piel para imaginar un mundo mejor, sin la opresión de milenios idos y legados, donde bajemos de la cruz de la violencia por la escalera de la hermandad, y hagamos que el pan nuestro de cada día sean en realidad el pan de todos y de todos los días, y dejemos de economizar el amor porque el hoy pierde su identidad en el instante siguiente.
|
|
|